El CGPJ alertó a Bolaños hace meses sobre los fallos en las pulseras antimaltrato
El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) remitió el pasado 6 de mayo un aviso al Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes respecto a las graves deficiencias detectadas en el sistema de vigilancia electrónica mediante pulseras antimaltrato. Este escrito puso en evidencia múltiples quejas presentadas por Audiencias Provinciales, que alertaban sobre la falta de fiabilidad de estos dispositivos esenciales para la protección de víctimas de violencia de género.
Un aviso anticipado que pone en evidencia problemas estructurales
El escrito del CGPJ explicó con detalle las preocupaciones de distintos órganos judiciales en cuanto al funcionamiento y gestión de las pulseras, que han presentado fallos técnicos que reducen la eficacia en el control y la seguridad de las víctimas.
Esta comunicación, enviada al ministro Félix Bolaños, subrayaba que las deficiencias no eran casos aislados, sino que se estaban generalizando en múltiples provincias, lo que elevaba el riesgo para quienes dependen del correcto funcionamiento de estas herramientas. Sin embargo, hasta la fecha, estas advertencias no han cristalizado en medidas concretas y efectivas por parte del Gobierno.
Detalles clave del escrito del CGPJ
- Fecha de aviso: 6 de mayo de 2025.
- Destino: Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes.
- Origen: Quejas y comunicaciones enviadas desde las Audiencias Provinciales.
- Problemas detectados: Fallos técnicos en las pulseras, falta de seguimiento adecuado, errores en la atribución de los dispositivos y ausencia de protocolos claros para su control.
- Consecuencias: Incremento del riesgo para víctimas de violencia machista, desconfianza en el sistema judicial y una significativa brecha en la protección judicial.
Por qué son vitales las pulseras antimaltrato
Estos dispositivos electrónicos son un mecanismo fundamental en la lucha contra la violencia de género en España. Permiten la localización inmediata de personas denunciadas para proteger a las víctimas y evitar situaciones de riesgo.
Cuando estas herramientas fallan, no solo se pone en peligro la seguridad física de las víctimas, sino que también se debilita la confianza en la justicia y en la capacidad del Estado para garantizar su protección efectiva.
Impacto de las fallas en el sistema
- Riesgo aumentado para las víctimas: La seguridad se ve comprometida y en muchos casos los agresores han podido acercarse sin ser detectados.
- Sobre carga en los tribunales y fuerzas de seguridad: Dificultades para monitorizar y auditar el cumplimiento de las medidas judiciales.
- Pérdida de confianza ciudadana: Que afecta tanto a las víctimas como a la sociedad en general, que espera respuestas rápidas y efectivas ante la violencia de género.
Las acciones que quedan por tomar
El escrito del CGPJ actúa como un llamado urgente para implementar reformas profundas y mejorar la coordinación entre las diferentes administraciones que gestionan estos dispositivos. Entre las medidas que deben valorarse próximamente destacan:
- Modernización tecnológica: Incorporar sistemas más fiables y con mejores capacidades de seguimiento.
- Protocolos claros y homogéneos: Para todos los órganos judiciales y policiales implicados.
- Formación específica: Para los profesionales que manejan estas herramientas y atienden a las víctimas.
- Respuesta rápida a incidencias: Puesta en marcha de mecanismos para actuar inmediatamente frente a fallos detectados.
Un desafío para la justicia y la sociedad
La violencia contra las mujeres es uno de los problemas sociales más graves en España y el mundo. Los sistemas de protección deben ser robustos, eficaces y actualizados para garantizar que ningún fallo tecnológico sirva como puerta abierta para la violencia.
Este aviso que el CGPJ dirigió en mayo debe ser un punto de inflexión para que todas las partes involucradas tomen conciencia y prioricen la seguridad de las víctimas, asegurando recursos y atención adecuada a este ámbito.
Reflexión final
La clave está en aprender de estas alertas para construir un sistema coriente, visible y seguro, que permita a quienes sufren violencia sentir que el Estado está con ellas de forma efectiva. El compromiso colectivo y la mejora continua marcan la diferencia para prevenir tragedias y fortalecer la justicia.



