El cambio de hora: un riesgo silencioso para la salud cardiovascular
Cada año, cuando se acerca el cambio de hora, millones de personas experimentan un pequeño pero significativo trastorno en su rutina. Lo que para muchos es simplemente adelantar o atrasar el reloj, para expertos en salud es una auténtica agresión biológica con consecuencias sobre nuestro organismo, especialmente para el corazón.
El impacto real en nuestro cuerpo: la visión de un especialista
El doctor José Abellán, un reconocido cardiólogo español, señala que la alteración del reloj natural del cuerpo — también llamado ritmo circadiano — no es un fenómeno inocuo. Lo que parece un simple ajuste horario provoca una «desincronización brusca» que aumenta el tono simpático, una respuesta del sistema nervioso que incide directamente en la frecuencia cardíaca y en su variabilidad.
¿Qué significa este aumento del tono simpático?
El sistema nervioso simpático es el encargado de preparar al cuerpo para situaciones de alerta o estrés, elevando el ritmo cardíaco y la presión arterial. Cuando este sistema se activa de forma repetida o brusca, puede desencadenar efectos negativos como:
- Incremento en la frecuencia cardíaca basal
- Modificaciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, asociada a menor resistencia frente a enfermedades cardiovasculares
- Mayor riesgo de eventos cardíacos en personas vulnerables
Consecuencias a corto y largo plazo
Estas fluctuaciones no solo representan molestias temporales, como problemas para dormir o fatiga, sino que también pueden tener repercusiones profundas en nuestra salud cardiovascular. Esto es especialmente preocupante en personas con enfermedades cardíacas previas o factores de riesgo como hipertensión, diabetes o estrés crónico.
Desde la perspectiva del cardiólogo
Abellán subraya que el cambio horario es una «agresión para nuestra salud cardiovascular» y aconseja apoyar todas las medidas políticas y sociales que busquen eliminar esta práctica. La evidencia científica, según el experto, es clara en cuanto al daño que genera esta alteración periódica a millones de personas.
¿Qué se puede hacer para minimizar los efectos?
Aunque el cambio de hora es una cuestión legislativa y social, es posible tomar algunas precauciones personales para mitigar sus daños:
- Ajustar gradualmente los horarios de sueño una semana antes del cambio
- Mantener una rutina regular de descanso y alimentación
- Evitar la exposición a luces fuertes antes de dormir para favorecer la producción de melatonina
- Practicar actividad física regular, que ayuda a regular el ritmo circadiano
- Consultar con profesionales de la salud ante síntomas persistentes o agravamiento de condiciones cardíacas
La esperanza está en eliminar esta práctica
El cardiólogo insiste en la importancia de un cambio normativo que suprimiera el cambio horario estacional, decisión que ya ha sido debatida en diversos países europeos. Su propuesta es clara: eliminar esta alteración evitaría una sobrecarga innecesaria para la salud pública, especialmente para la cardiovascular.
La ciencia apoya la causa
Numerosos estudios médicos corroboran que los cambios bruscos en el ritmo biológico impactan en la salud, y las sociedades médicas alertan sobre la necesidad de adaptar nuestras legislaciones para proteger a la población.
Un llamado al cuidado y a la conciencia
En definitiva, el cambio de hora no solo es un ajuste en el reloj, sino un fenómeno que afecta nuestra salud de manera profunda y silenciosa. La llamada del doctor José Abellán es clara: debemos apoyar medidas que permitan eliminar esta práctica y adoptar hábitos que protejan nuestro corazón.
La salud cardiovascular es un pilar fundamental para nuestro bienestar general y calidad de vida. Con pequeños gestos y grandes decisiones colectivas, es posible cuidar ese motor vital que hay en nuestro pecho.



