Educar para un uso sano y responsable de la tecnología: una necesidad urgente
En un mundo cada vez más digitalizado, la relación de niños y jóvenes con la tecnología es un tema que genera preocupación y debate. María Otilia González, experta en prácticas restaurativas, subraya la importancia de cambiar el enfoque tradicional basado en la prohibición para fomentar un uso saludable y responsable de los dispositivos tecnológicos. Su mensaje, expuesto en una reciente charla en el centro comercial Ponte Vella de Ourense, es claro: no se trata de prohibir sino de educar.
Las prácticas restaurativas: un enfoque humano y constructivo
María Otilia González es reconocida por su trabajo en prácticas restaurativas, un método que prioriza el diálogo, la comprensión mutua y la responsabilidad personal como herramientas para resolver conflictos y promover el bienestar social. En relación con el uso de la tecnología, estas prácticas enfatizan la necesidad de educar a niños y adolescentes para que desarrollen un sentido crítico y un autocontrol que les permita aprovechar las ventajas digitales, minimizando sus riesgos.
¿Por qué la prohibición no es la solución?
El planteamiento habitual frente al exceso o mal uso de la tecnología suele centrarse en la imposición de límites estrictos o en la prohibición directa. González señala que esta estrategia no solo es poco efectiva, sino que puede generar rechazo, conflictos y un uso escondido o descontrolado de los dispositivos. Algunas razones por las que prohibir falla son:
- Genera resistencia: Los jóvenes suelen buscar alternativas para eludir prohibiciones.
- Fomenta el desconocimiento: Sin educación, no comprenden los riesgos reales ni las habilidades para gestionar la tecnología.
- Impera el descontrol emocional: La falta de diálogo puede aumentar conflictos familiares o escolares.
Educación digital: clave para un futuro equilibrado
La propuesta de la experta es que la educación en tecnología sea un proceso continuo, integrador y adaptado a cada edad, que permita a los usuarios:
- Conocer los beneficios y peligros asociados a las redes sociales, videojuegos y otros medios digitales.
- Desarrollar habilidades para manejarse con seguridad, privacidad y ética en internet.
- Fomentar la autoestima y la autorregulación para evitar dependencias o conductas perjudiciales.
- Favorecer el diálogo abierto en familias, escuelas y comunidades sobre los hábitos tecnológicos.
El papel de las familias y los educadores
Uno de los puntos centrales de la charla es que el cambio debe arrancar en el entorno cercano del niño o adolescente. Por eso, María Otilia González apela a padres, madres y profesores para que:
- Sean ejemplos en el uso responsable de la tecnología.
- Establezcan límites flexibles basados en el respeto y la confianza.
- Dialoguen sobre los contenidos y experiencias digitales en lugar de imponer normas sin explicación.
- Busquen apoyo profesional cuando detecten conductas problemáticas relacionadas con la tecnología.
Construir una cultura digital equilibrada en la comunidad
Además del hogar y las escuelas, la experta anima a que se involucre toda la comunidad, incluyendo espacios públicos y centros comerciales, para promover actividades que fomenten el uso positivo de la tecnología. Charlas informativas, talleres y encuentros pueden ayudar a normalizar el debate y a compartir recursos útiles para seguir aprendiendo.
Un futuro digital con salud y bienestar
En definitiva, el mensaje de María Otilia González es esperanzador y práctico: la tecnología es una herramienta potente que puede potenciar el aprendizaje, la creatividad y la relación social si se usa con conciencia y educación. En lugar de prohibir, educar para que el presente y futuro digital sean un espacio de bienestar, respeto y crecimiento para todos.



