110 por millón comienzan diálisis: ¿por qué no logramos reducir una cifra que alarma al nefrólogo José Luis Górriz?
Un desafío creciente en la salud renal
La enfermedad renal crónica (ERC) es una condición silenciosa pero devastadora que afecta a millones de personas en el mundo. En España, el nefrólogo José Luis Górriz ha alertado sobre una cifra preocupante: 110 pacientes por millón de habitantes comienzan tratamiento de diálisis cada año. Esta realidad refleja que, a pesar de los avances médicos, la incidencia de nuevos casos sigue siendo alarmantemente alta.
¿Qué significa comenzar diálisis?
La diálisis es un tratamiento sustitutivo cuando los riñones no funcionan adecuadamente para filtrar las toxinas y el exceso de líquidos del cuerpo. Iniciar diálisis implica una etapa avanzada de ERC y supone un impacto importante tanto para el paciente como para el sistema de salud.
Factores que mantienen alta la incidencia de diálisis
Según Górriz, la elevada tasa de inicio de diálisis obedece a factores muy relacionados entre sí:
- Diabetes tipo 2: Es la principal causa de enfermedad renal crónica y por ende, de insuficiencia renal terminal.
- Diagnóstico tardío: Muchos pacientes desconocen que tienen ERC hasta que la enfermedad está muy avanzada.
- Factores de riesgo coexistentes: La hipertensión arterial, malos hábitos alimenticios y sedentarismo influyen negativamente.
La diabetes tipo 2 y la ERC: una relación peligrosa
El nefrólogo explicó en ‘UP3MEDIA’ que la diabetes tipo 2 no solo es una epidemia creciente, sino que es el motor que impulsa muchos casos de insuficiencia renal. “Si no se controla adecuadamente, la diabetes daña los nefrones y acelera la progresión hacia la diálisis”, afirmó.
La importancia del diagnóstico precoz
Detección temprana significa posibilidades reales de retrasar o incluso prevenir el inicio de diálisis. Górriz hizo hincapié en que se debe realizar un seguimiento sistemático a personas con factores de riesgo, especialmente a diabéticos e hipertensos, mediante pruebas simples como análisis de orina y creatinina sanguínea.
¿Qué se puede hacer para reducir esta tasa tan alta?
El nefrólogo plantea varias estrategias clave para intentar frenar esta tendencia:
- Campañas de concienciación: Informar a la población sobre la ERC y sus riesgos, incentivando hábitos saludables.
- Mejorar la atención primaria: Capacitar y motivar a los médicos de familia para que realicen cribados periódicos y remitan prontamente a nefrología si detectan signos alarmantes.
- Control riguroso de la diabetes y la hipertensión: Estas enfermedades deben tratarse intensamente para evitar daños renales.
- Investigación y desarrollo: Avanzar en tratamientos que puedan retrasar el deterioro renal.
El papel activo del paciente
Además, el propio paciente debe estar involucrado en el cuidado de su salud mediante:
- Mantener un peso saludable y actividad física moderada.
- Seguir las indicaciones médicas rigurosamente, especialmente en el control de la glucemia y tensión arterial.
- Evitar el consumo excesivo de sal y alimentos procesados.
- Acudir a revisiones periódicas y realizar exámenes de función renal.
Reflexiones finales: la batalla está en nuestras manos
La estadística brindada por José Luis Górriz es un llamado urgente a repensar nuestras políticas sanitarias y conductas individuales. La incidencia de 110 pacientes por millón que inician diálisis debería ser un motivo para actuar con urgencia, no para resignarnos.
El control de la diabetes, el diagnóstico temprano y la prevención efectiva pueden cambiar esta realidad e incluso salvar vidas. Se requieren esfuerzos coordinados entre especialistas, atención primaria y la sociedad en general para que la enfermedad renal deje de ser una condena invisible y silenciosa.
El camino hacia una menor incidencia de diálisis es posible, solo necesitamos compromiso y acción conjunta.


