El sistema Nutri-Score bajo la lupa: ¿realmente mide la calidad nutricional de los alimentos?
En los últimos años, las etiquetas Nutri-Score se han convertido en un referente para muchos consumidores que buscan tomar decisiones más saludables al elegir alimentos en el supermercado. Este sistema, que evalúa la calidad nutricional mediante una escala de colores y letras, ha sido adoptado por varios países europeos como herramienta para fomentar una alimentación sana. Sin embargo, un estudio pionero reciente ha puesto en entredicho la eficacia de Nutri-Score, arrancando un debate crucial sobre la mejor manera de informar al consumidor y promover hábitos alimenticios saludables.
¿Qué es el Nutri-Score y por qué se popularizó?
El Nutri-Score es una etiqueta frontal que clasifica los alimentos en una escala de cinco colores, desde la A (verde oscuro) para los productos más saludables, hasta la E (rojo) para los menos recomendados. Fue diseñado con la intención de simplificar la información nutricional y facilitar la comparación rápida entre productos.
Su popularidad radica en que:
- Proporciona una rápida referencia visual.
- Está basada en un algoritmo que pondera nutrientes como grasas saturadas, azúcares añadidos, sal, calorías, fibra, proteínas y frutas, verduras y frutos secos.
- Se ha implementado en países como Francia, España, Bélgica y Alemania.
Las limitaciones reveladas por el estudio pionero
Según un estudio reciente realizado por expertos en nutrición y salud pública, el Nutri-Score puede no medir con precisión la calidad nutricional de ciertos alimentos. Los resultados principales que alertan a los investigadores son:
- Evaluación incompleta: El algoritmo no considera algunos aspectos vitales como la presencia de micronutrientes esenciales, aditivos o calidad del procesamiento de los alimentos.
- Posibles recomendaciones erróneas: Algunos alimentos ultraprocesados con componentes críticos pueden recibir una valoración favorable que confunde al consumidor.
- Ignora el contexto dietético: El Nutri-Score evalúa productos individuales sin tener en cuenta patrones dietéticos globales ni cantidad consumida.
Un ejemplo práctico: ¿puede confiarse ciegamente en Nutri-Score?
Imaginemos dos productos similares, uno con un Nutri-Score “B” y otro con un “C”. En teoría, el primero sería más saludable. Sin embargo, si el producto con “B” es ultraprocesado y contiene aditivos potencialmente negativos, mientras que el de “C” es un producto fresco o mínimamente procesado, la elección inteligente no siempre es la señalada por la etiqueta.
¿Qué retos plantea este hallazgo para la salud pública?
Esta investigación abre una ventana para reflexionar sobre cómo se diseñan las herramientas de etiquetado nutricional y cómo deben evolucionar para:
- Incluir información más completa y transparente que abarque calidad y no solo cantidad de nutrientes.
- Evitar que consumidores crean que un Nutri-Score favorable es sinónimo absoluto de alimento saludable.
- Mejorar la educación nutricional complementando el etiquetado con campañas que promuevan comprensión crítica.
El papel de los consumidores: cómo leer etiquetas con inteligencia
En un entorno donde las herramientas de etiquetado pueden no ser perfectas, la mejor defensa está en el consumidor informado. Para ello, es recomendable:
- Leer la lista de ingredientes para identificar ultraprocesados y aditivos.
- Prestar atención a la presencia de azúcares añadidos, grasas saturadas y sodio, independientemente de la letra o color en la etiqueta.
- Buscar productos frescos o mínimamente procesados y privilegiar alimentos naturales.
- No basar la elección en un solo sistema, sino sumar información y sentido común.
Hacia un etiquetado nutricional más completo y confiable
La noticia sobre las limitaciones de Nutri-Score representa una oportunidad para que autoridades, científicos y la industria alimentaria trabajen juntos en mejorar los sistemas de etiquetado. Algunas de las propuestas emergentes incluyen:
- Incorporar indicadores sobre grado de procesamiento o presencia de ingredientes no saludables.
- Desarrollar etiquetas personalizables según necesidades específicas (edad, salud, alergias).
- Mejorar la educación nutricional desde edades tempranas para que el consumidor comprenda mejor la información.
Un futuro con etiquetas que inspiren confianza y salud
El avance científico y la innovación tecnológica permiten imaginar etiquetas inteligentes que no solo informen sino que inspiren mejores decisiones. Para lograrlo, la clave está en un diálogo abierto entre ciencia, industria y consumidores, siempre con el foco puesto en la salud colectiva.
Conclusión
El sistema Nutri-Score, aunque útil para simplificar la información nutricional, puede presentar fallos importantes a la hora de medir la calidad real de los alimentos. Este descubrimiento destaca la importancia de no confiar ciegamente en un solo indicador y de fomentar un consumo informado y responsable. El camino hacia una alimentación saludable pasa por etiquetas más transparentes, educación nutricional y una decisión consciente del consumidor.



