La ciencia como motor de cambio: más allá de pedir, decidir
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la reflexión sobre el papel de la ciencia en nuestra sociedad resulta más necesaria que nunca. Amador Pastor, consejero de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha, nos invita a pensar en un escenario donde la ciencia deje de estar limitada a pedir apoyos y tome un papel protagonista en la toma de decisiones y en la transformación social.
El valor de la ciencia en el presente y futuro
La ciencia no es solo una fuente inagotable de conocimiento y progreso tecnológico. Es también un agente capaz de impulsar cambios sociales y de mejorar la calidad de vida si se le otorga el protagonismo que merece. Pastor subraya que, a menudo, la ciencia se ha visto relegada a solicitar recursos o reconocimiento sin poder determinar verdaderamente su rumbo o impacto.
Una llamada a la emancipación científica
Este texto es, en esencia, una invitación a que la ciencia y quienes la representan no se contenten con ser receptores pasivos de ayudas o estímulos, sino que se conviertan en actores activos en la configuración del futuro. Solo así podrá llegar a “liberarse” de restricciones y condicionamientos externos y asumir el control de su propio desarrollo y aplicación.
El papel de la mujer y la niña en la ciencia: reconocimiento y empoderamiento
El artículo tiene un significado especial por celebrarse el 11 de febrero, que conmemora la presencia, aportación y retos de las mujeres y niñas en el ámbito científico. La desigualdad histórica en este sector sigue siendo uno de los frenos para un avance científico pleno y justo.
Pasos imprescindibles que señala Amador Pastor
- Visibilizar el talento femenino: Reconocer y promover a mujeres científicas como referentes para las nuevas generaciones.
- Eliminar barreras: Desafiar prejuicios culturales que limitan el acceso y la permanencia femenina en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
- Fomentar vocaciones desde la infancia: Iniciativas educativas que animen a las niñas a interesarse por la ciencia desde edades tempranas.
- Políticas públicas inclusivas: Impulsar reformas y medidas que garanticen igualdad efectiva en oportunidades, financiación y desarrollo profesional.
La ciencia y la educación: alianza estratégica para un futuro sostenible
El consejero remarca que la educación es la base para que la ciencia prospere y pueda liberarse de cadenas. Solo con una base educativa robusta que fomente el pensamiento crítico, la curiosidad y el conocimiento científico, se puede aspirar a que la sociedad valore y sitúe a la ciencia en el lugar estratégico que debe ocupar.
Formar desde la equidad y la inclusión
Un sistema educativo que apuesta por la equidad genera científicos íntegros, capaces no sólo de investigar, sino de traducir sus descubrimientos en soluciones reales para los problemas sociales, económicos y medioambientales actuales.
Superar el pedir: un reto para la política y la sociedad
Que la ciencia “deje de pedir” es un desafío que requiere compromiso conjunto:
- Gobiernos: Asumir la prioridad de la ciencia en la agenda política, con financiación estable y estrategias concretas.
- Empresas: Incorporar la investigación científica en su cultura para innovar y generar valor sostenible.
- Ciudadanos: Fomentar una cultura científica de participación activa y crítica.
Un llamado inspirador para avanzar juntos
El mensaje de Amador Pastor trasciende lo académico y se convierte en un impulso social, pues cuando la ciencia asuma el mando y la mujer y la niña tengan un rol pleno, el progreso será auténtico y duradero.
Conclusión
En definitiva, la ciencia debe liberarse del papel de suplicante para ejercer su liderazgo social, con un compromiso especial para cerrar brechas de género. Solo así podremos construir una sociedad innovadora, justa y preparada para los retos del siglo XXI.



