El nacionalismo gallego y la desclasificación del 23F: una deuda pendiente con la transparencia
El 23 de febrero de 1981 marcó un antes y un después en la historia reciente de España. Ese intento de golpe de Estado aún sigue despertando sombras y preguntas sin resolver. Recientemente, la decisión del presidente Pedro Sánchez de ir revelando documentación sobre aquellos acontecimientos ha generado expectativas y dudas, especialmente entre los nacionalistas gallegos. ¿Se está siendo realmente transparente? ¿Se desvelará toda la verdad? En este artículo abordamos el sentir y la postura del nacionalismo gallego respecto a este importante proceso de desclasificación.
El significado del 23F para las escenas políticas regionales
Para Galicia, como para otras comunidades autónomas históricas, el 23F no es solo un episodio del pasado centralista, sino también un reflejo de las tensiones políticas y sociales que han marcado la construcción del Estado de las autonomías. El nacionalismo gallego considera que conocer la verdad completa de ese día no es un ejercicio meramente histórico, sino una exigencia ética y política.
En ese contexto, la transparencia gubernamental sobre la documentación reservada adquiere una dimensión crucial para la consolidación de una democracia sólida y plural, capaz de reconocer y reparar las sombras del pasado.
Las dudas del nacionalismo gallego ante la desclasificación progresiva
Aunque se valora el paso hacia la apertura documental, el nacionalismo gallego mantiene una postura crítica en cuanto al calendario y la amplitud de la desclasificación. Algunos puntos clave de sus cuestionamientos son:
- ¿Por qué la desclasificación es progresiva? La sensación es que el proceso se dilata en el tiempo y que posibles documentos cruciales podrían quedar ocultos aún más años.
- Posibles filtros políticos: Existe el temor de que se omita información sensible o que la selección de documentos busque proteger a ciertos actores políticos.
- Impacto en la memoria colectiva: Para el nacionalismo gallego, es vital que se reconstruya una memoria colectiva veraz que alumbre no solo el golpe de Estado, sino también las implicaciones para las autonomías y su autogobierno.
La transparencia como base para una reconciliación democrática real
Para avanzar hacia una sociedad democrática madura, no basta con un relato oficial edulcorado. La apertura total de archivos y la disposición a responder con honestidad preguntas incómodas son claves para que la ciudadanía confíe en las instituciones.
¿Qué implicaría desclasificar «todo»?
Desde el punto de vista de los expertos del nacionalismo gallego, la plena desclasificación significaría:
- Acceso sin restricciones a todos los documentos vinculados al 23F, incluyendo informes policiales, comunicaciones internas y reportes de inteligencia.
- Una auditoría independiente que revise la veracidad y completitud de la documentación presentada.
- Diálogo abierto con las comunidades autónomas para contextualizar cómo estos hechos afectaron sus gobiernos y sociedades.
Este enfoque permitiría no solo comprender mejor el pasado, sino extraer enseñanzas que refuercen la democracia y el respeto a la diversidad política y territorial de España.
El papel de Sánchez y el Gobierno en la tarea pendiente
Pedro Sánchez y su Ejecutivo han dado pasos relevantes, pero para muchos en Galicia resulta insuficiente. El compromiso público de “ir desclasificando todo” aún no se ha materializado en hechos palpables y ofrece una hoja de ruta llena de interrogantes.
Retos para el Gobierno
- Evitar la politización del proceso: Asegurar que la desclasificación no sea un instrumento de propaganda o de ajuste de cuentas político.
- Garantizar la participación de todas las sensibilidades: Incluyendo representantes autonómicos y expertos independientes.
- Comunicación transparente y constante: Mantener informada a la sociedad civil para evitar especulaciones o desconfianza.
Una oportunidad para fortalecer la democracia y la confianza ciudadana
Si Sánchez cumple su promesa de revelar toda la verdad, estará aportando un valioso legado que puede ayudar a cerrar heridas y también a evitar errores futuros. Más allá de la política inmediata, la desclasificación total sería un paso firme para una España más plural y cohesionada, donde las diferentes identidades y memorias puedan coexistir con respeto y conocimiento.
Reflexión final: la historia abierta como camino hacia el futuro
El nacionalismo gallego reclama transparencia plena, no solo como acto de justicia histórica, sino como señal de respeto a la pluralidad y a la democracia misma. El 23F dejó heridas y sombras, pero también enseñanzas que aún necesitan ser comprendidas a fondo.
La apertura sincera y total de los archivos puede ser la clave para transformar la incertidumbre y la desconfianza en conocimiento compartido y confianza renovada. Un compromiso que no solo concierne al Gobierno central, sino a toda la sociedad española, que merece conocer su pasado para construir un futuro más sólido y democrático.


