La tecnología en salud: mucho más que innovación, una cuestión de implementación
En la era actual, la tecnología médica avanza a pasos agigantados, pero ¿qué ocurre cuando esas herramientas, por muy avanzadas que sean, no generan el impacto esperado? Francisco Marí Marí, gerente de la Clínica Juaneda y ponente en las XIV Jornadas Nacionales de SEDISA, nos ofrece una visión crucial: no es la tecnología en sí, sino su grado real de implantación en las organizaciones lo que determinará su éxito o fracaso.
La desconexión entre la tecnología y su aplicación real
En numerosas ocasiones, la inversión en tecnología sanitaria se convierte en un gasto sin retorno si el personal no está formado o no se adapta a estos nuevos sistemas. Francisco Marí destaca que el esfuerzo debe centrarse en que las innovaciones sean accesibles, entendidas y asimiladas por quienes las manejarán día a día.
¿Por qué fracasan muchas soluciones tecnológicas en salud?
- Falta de adaptación al entorno laboral: Las tecnologías diseñadas sin tener en cuenta las rutinas o necesidades particulares de un centro tienden a ser rechazadas o poco utilizadas.
- Insuficiente formación del personal: Sin una capacitación adecuada, los profesionales sanitarios pueden sentirse inseguros o poco motivados para usar nuevas herramientas.
- Ausencia de una estrategia clara de implantación: Implementar tecnología no es adquirirla, sino integrarla correctamente dentro de los procesos clínicos y administrativos.
- Resistencia al cambio: Un factor humano clave que puede limitar la adopción tecnológica si no se aborda con liderazgo y comunicación efectiva.
Implantabilidad real: el centro del éxito tecnológico
Marí hace hincapié en la necesidad de que las organizaciones de salud trabajen para que la implantación tecnológica sea práctica y funcional. Esto implica un diseño organizativo que promueva el uso continuado y efectivo de las soluciones digitales, buscando siempre mejorar resultados clínicos y la experiencia del paciente.
Claves para una implantación tecnológica efectiva
- Evaluar la viabilidad antes de adquirir: Analizar cómo encajará la tecnología en el flujo de trabajo actual y qué cambios se requieren.
- Involucrar a los profesionales desde el inicio: Escuchar sus necesidades y preocupaciones para adaptar la solución.
- Planificar la formación y soporte continuo: Capacitar y ofrecer ayuda técnica para superar obstáculos iniciales.
- Establecer indicadores de éxito: Medir resultados y ajustar procesos según el feedback recibido.
La tecnología al servicio de la salud, no un fin en sí misma
El objetivo principal debe ser siempre mejorar la atención sanitaria, la eficiencia y la seguridad del paciente. Por ello, la tecnología debe ser vista como una herramienta —no como una meta— y debe integrarse en una visión estratégica conjunta entre dirección, equipos clínicos y administrativos.
Inspirar la transformación desde el liderazgo
Marí insiste en que el éxito depende en gran medida del liderazgo que impulse el cambio cultural. Un gerente o responsable visionario puede facilitar los procesos necesarios para que la tecnología se integre con éxito, motiva al equipo y garantiza que la organización no solo compre “lo último” en innovación, sino que realmente lo aproveche.
En conclusión
La entrevista con Francisco Marí Marí nos recuerda que la tecnología por sí sola no transforma la salud; es el compromiso, la formación y la voluntad de las organizaciones para hacerla funcionar lo que marca la diferencia. En un sector en constante evolución, aplicar este enfoque práctico resulta imprescindible para que las inversiones tecnológicas se traduzcan en beneficios reales para pacientes y profesionales.



