Eduardo Mendoza lanza una provocadora propuesta: ¿es hora de reciclar el día de Sant Jordi en favor del libro?
Un llamado a repensar una tradición literaria que une a España
El reconocido escritor Eduardo Mendoza ha encendido un intenso debate cultural al sugerir que el emblemático día de Sant Jordi, tradicionalmente celebrado como el día del libro y la rosa, podría estar necesitando un “reciclaje” o una reinterpretación para adaptarse a los tiempos modernos. Esta propuesta, aunque polémica, invita a reflexionar sobre el valor real y la evolución de las tradiciones culturales relacionadas con la lectura y la promoción del libro en España.
¿Por qué reimaginar Sant Jordi?
La celebración del 23 de abril en Catalunya y otras regiones españolas se ha convertido en una jornada única donde se mezcla literatura, amor y cultura popular. Sin embargo, Mendoza sugiere que hay aspectos que podrían enriquecerse para hacerla más inclusiva, relevante y acorde con las nuevas formas de consumo cultural:
- Desfase con la realidad actual de la lectura: Aunque el día incentiva la compra de libros, puede que no conecte con la diversidad de formatos y soportes digitales que predominan hoy.
- Comercialización excesiva: Existe el riesgo de que el impulso romántico de la jornada se vea ensombrecido por la presión comercial y el consumismo.
- Limitación geográfica y cultural: La convivencia plurinacional de España invita a extender o adaptar el formato para que otros territorios y lenguas también puedan sentirse representados.
Eduardo Mendoza en sus propias palabras
El autor barcelonés, con su característico sentido crítico y humor, no pretende acabar con la fiesta, sino más bien urge a pensar en una celebración más rica y diversa, que acompañe el cambio social y tecnológico que vivimos.
¿Qué significa reciclar una tradición cultural?
Reciclar no es eliminar, sino darle una vuelta de tuerca para que esta tradición no caiga en la rutina o se convierta en algo puramente simbólico sin esencia. En el contexto de Sant Jordi, puede implicar:
- Incluir eventos vinculados no solo al libro físico, sino también a libros electrónicos, audiolibros y otras formas narrativas.
- Incorporar a nuevos protagonistas: jóvenes autores, ilustradores digitales, plataformas culturales online y gestores de comunidad.
- Expandir la jornada hacia una semana o un mes, con actividades en distintas ciudades y entornos, tanto presenciales como virtuales.
- Trabajar en una mayor colaboración con escuelas, bibliotecas y asociaciones para fomentar el hábito lector más allá de la compra puntual.
Beneficios de una celebración revitalizada
Adaptar el día de Sant Jordi puede traer múltiples ventajas:
- Mayor conexión con las nuevas generaciones: Impulsar el interés por la lectura en los nativos digitales mediante formatos innovadores.
- Incremento del alcance cultural: Más territorios y comunidades podrían sumarse, reforzando un sentimiento de unidad diversa.
- Promoción de la cultura sostenible: Menos dependencia del consumo físico y una mayor valoración del contenido y el acceso universal.
- Impulso a la creatividad: Más oportunidades para autores y creadores de distintos ámbitos.
¿Cómo reaccionan los ciudadanos y el sector literario?
El debate despertado por Mendoza ya empieza a verse en círculos culturales, librerías y redes sociales. Las opiniones son variadas, pero la mayoría reconoce la importancia de no estancarse con fórmulas estrictamente tradicionales.
- Algunos libreros temen que una «reciclaje» pueda restar importancia a la tradicional jornada de ventas.
- Otros autores piden mayor apertura y adaptabilidad para que la celebración incremente su impacto real.
- Educadores y bibliotecarios ven una oportunidad para integrar Sant Jordi en acciones educativas y comunitarias duraderas.
Un desafío que va más allá de una fecha en el calendario
La reflexión de Eduardo Mendoza no solo afecta a la festividad sino al modo en que España relaciona el libro con la sociedad contemporánea. En una era donde las tecnologías cambian la forma de acceder, consumir y compartir historias, el libro físico sigue siendo un símbolo poderoso pero también debe dialogar con la transformación cultural.
Conclusión: un momento ideal para repensar el día del libro
Las propuestas de Mendoza son un llamado para que todos los actores relacionados con la cultura y la literatura —desde escritores y editores hasta lectores y libreros— se planteen cómo hacer que la celebración del libro sea más inclusiva, dinámica y auténtica. La tradición no se pierde al cambiar; se fortalece y proyecta hacia el futuro.
Así, Sant Jordi podría seguir siendo no solo un día para comprar una rosa y un libro, sino una oportunidad para reencontrarnos con la esencia misma de la lectura: compartir, emocionarnos, aprender y expandir horizontes.
Invitación al lector
¿Qué opinas tú? ¿Crees que el día de Sant Jordi debería evolucionar o es mejor preservar la tradición tal cual? Comparte tu experiencia y participa en esta conversación que nos invita a todos a cultivar el amor por el libro y la cultura.



