65 partidos y ninguna recompensa: la norma que está dejando a las estrellas de la NBA fuera del podio
El origen de la regla y su propósito
En un intento por combatir el llamado load management, esa práctica donde jugadores estrellas descansan estratégicamente para preservar su condición física durante la larga temporada, la NBA implementó una regla clara y contundente: para ser elegible a premios individuales importantes como el MVP, un jugador debe disputar al menos 65 partidos en la campaña regular.
Esta medida busca garantizar que los candidatos más destacados hayan contribuido de manera significativa y constante a sus equipos durante la temporada completa, combatiendo el abuso del descanso planificado que, según la liga, afecta la competencia y la experiencia del aficionado.
¿Qué significa “contender el MVP” bajo esta norma?
La Temporada 2023-2024 fue un punto de inflexión. Con esta regla aplicada, varios jugadores considerados top en la NBA, que por lesiones o estrategias de gestión de carga no alcanzaron los 65 partidos, quedaron automáticamente excluidos de renombrarse como favoritos para los premios claves como MVP, Mejor Defensivo, Mejores Quintetos y otros.
Por ejemplo, figuras reconocidas que rindieron a gran nivel pero se perdieron algunos partidos esenciales por precaución, vieron cómo sus opciones a premios se esfumaban pese a su impacto y números en la cancha. Es un costo claro que la NBA decidió asumir para promover un rendimiento más constante y evitar descansos arbitrarios que, para muchos, afectan la emoción del juego.
Impactos visibles entre las estrellas
- Kevin Durant y Joel Embiid han tenido temporadas con lesiones o baja participación que les impidieron llegar al mínimo, complicando su nominación a MVP o mejores quintetos.
- Stephen Curry, histórico en la gestión de partidos, también ha tenido que monitorear cuidadosamente su presencia en cancha para no quedar fuera de competencia por premios.
- Jugadores jóvenes y emergentes que han sorprendido pero no cumplen el criterio, pierden oportunidad de ser reconocidos pese a su talento y constancia.
¿Es justa esta regla para la competitividad y el espectáculo?
Esta discusión divide opiniones dentro y fuera de la NBA. Por un lado, la regla fortalece el compromiso del jugador con su equipo y la regularidad, aspectos fundamentales para valorar la verdadera influencia sobre el curso de la temporada.
Por otro lado, muchos argumentan que no siempre la cantidad de partidos es sinónimo de calidad ni impacto real. El desgaste físico y las lesiones inevitables pueden jugar en contra de quienes, justamente, marcan la diferencia cuando están en cancha. Además, en una liga donde se prioriza cada vez más la salud a largo plazo, no alcanzar los 65 partidos a veces es prudencia y no falta de profesionalismo.
El mensaje para los jugadores y equipos
Queda claro que la NBA ha enviado un mensaje muy potente: la participación regular no es negociable si se quiere aspirar a los máximos reconocimientos.
Para los jugadores implica un reto en la gestión física. Su programación de descansos debe balancearse con el objetivo de disputar suficientes encuentros para clasificar dentro de las premiaciones. También pone presión sobre los entrenadores y cuerpos médicos para optimizar la salud y el rendimiento sin sacrificar la novedad en la alineación.
¿Cómo afecta esta regla a los fanáticos?
Para los seguidores de la NBA, esta norma puede tener doble efecto:
- Más partidos de estrellas en cancha: La intención es que los iconos del deporte estén más presentes y constantes a lo largo del año, ofreciendo partidos emocionantes y llenos de calidad.
- Posibles sacrificios en la salud: Al forzar la presencia en un número mínimo de partidos, también se abre el debate sobre si se está poniendo en riesgo la integridad física de los jugadores, que a largo plazo puede afectar su carrera y el espectáculo.
El futuro tras la barrera de los 65 partidos
Más allá de las críticas y debates, la regla está vigente y marca el camino a seguir para los aspirantes a grandes premios NBA. Los jugadores deberán adaptarse, no solo en su rendimiento, sino en la planificación de su temporada.
Esta nueva dinámica puede cambiar la narrativa del MVP y otros galardones, priorizando la constancia y durabilidad por encima de momentos brillantes pero intermitentes.
Claves para entender el impacto de la norma 65
- Promueve la competitividad: Al exigir presencia constante, se busca que los candidatos sean un verdadero aporte durante toda la temporada.
- Restringe la gestión estratégica de descanso: Disminuye la práctica del load management que algunos consideraban excesiva.
- Incentiva la salud y prevención: Los jugadores y equipos deben buscar un balance entre descanso y rendimiento para llegar a la cuota mínima sin arriesgar lesiones.
- Moldea la percepción sobre el valor del jugador: El reconocimiento oficial estará ligado a la regularidad más que a picos de rendimiento.
Conclusión: entre la regla y la realidad
La regla de los 65 partidos marca un punto de inflexión en la NBA. En un deporte tan demandante, esta norma refuerza el valor de la resiliencia y la constancia. Para fans, jugadores y equipos, significa un cambio cultural que, si bien limita a algunos grandes talentos para aspirar a premios, busca preservar la emoción y la integridad del juego a largo plazo.
En este escenario, los protagonistas deberán adaptarse, reinventarse y buscar nuevos mecanismos para destacar no solo por destellos, sino por su presencia firme y constante en la cancha. Ese será, sin duda, el mayor premio para cualquier estrella del baloncesto estadounidense.



