Una enfermedad sin síntomas llamativos, sin fiebre ni dolor agudo, avanza en silencio por los hogares españoles y pone en jaque la autonomía de los mayores. Se llama sarcopenia y los expertos la consideran ya la gran epidemia no infecciosa del siglo XXI. Afecta, según las últimas estimaciones, a uno de cada tres españoles a partir de los 65 años y se duplica a partir de los 80. El resultado: caídas, fracturas, pérdida de autonomía y un coste sanitario que la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología cifra en más de 1.500 millones de euros anuales.

Qué es la sarcopenia y por qué preocupa a la sanidad pública
La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento. La Organización Mundial de la Salud la reconoció formalmente como enfermedad en 2016 (código CIE-10 M62.84), y desde entonces el European Working Group on Sarcopenia in Older People (EWGSOP2) ha establecido los criterios diagnósticos que hoy utilizan los sistemas sanitarios europeos: baja fuerza de prensión manual, disminución de la masa muscular y reducción del rendimiento físico.
«Durante décadas asumimos que perder fuerza con los años era normal. No lo es: es una enfermedad tratable y, sobre todo, prevenible», resume la fisioterapeuta Natalia Moreno, directora de la clínica Sigma Fisioterapia de Fuengirola y miembro del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Andalucía.
Cifras que alarman a los geriatras
- En España hay más de 9,5 millones de personas mayores de 65 años, según el INE (2026).
- Entre el 10% y el 27% de los mayores de 60 años presentan sarcopenia, según la revisión sistemática publicada en Age and Ageing.
- La prevalencia se dispara al 50% en mayores de 80 institucionalizados.
- La sarcopenia multiplica por tres el riesgo de caídas y por cuatro el de fractura de cadera.
Por qué avanza tan rápido: el cóctel perfecto
Los geriatras apuntan a una convergencia de factores que explica la aceleración del problema tras la pandemia:
- Sedentarismo post-COVID. Dos meses de confinamiento estricto en 2020 bastaron para que muchos mayores perdieran entre el 10% y el 15% de masa muscular, según datos del Hospital Clínic de Barcelona.
- Malnutrición silenciosa. Un 40% de los mayores españoles consume menos de los 1,2 g/kg/día de proteína recomendados.
- Déficit de vitamina D. El 80% de los mayores de 65 años presenta niveles subóptimos, incluso en zonas soleadas como la Costa del Sol.
- Enfermedades crónicas. Diabetes tipo 2, EPOC e insuficiencia cardíaca aceleran la pérdida muscular.

Cómo se diagnostica la sarcopenia
El protocolo EWGSOP2 recomienda un cribado simple en atención primaria, el cuestionario SARC-F, que se responde en menos de dos minutos. Si puntúa 4 o más, el paciente pasa a una valoración funcional:
- Dinamometría de prensión manual: se considera baja por debajo de 27 kg en hombres y 16 kg en mujeres.
- Test de levantarse y sentarse cinco veces (SPPB): más de 15 segundos indica alarma.
- Velocidad de la marcha: por debajo de 0,8 m/s se asocia a fragilidad.
- Bioimpedancia o DEXA para confirmar masa muscular apendicular.
«Tenemos una enfermedad con tratamiento eficaz pero infradiagnosticada. Medir la fuerza de prensión debería ser tan rutinario en las consultas de mayores como tomar la tensión», advierte la Sociedad Española de Medicina de Familia (semFYC) en su guía de 2025.
Qué funciona de verdad: fuerza antes que paseos
La evidencia científica es contundente y, en parte, contraintuitiva: caminar no basta. El metaanálisis de la Cochrane Database de 2024 concluye que la intervención más eficaz frente a la sarcopenia es el entrenamiento de fuerza progresivo supervisado, complementado con ingesta proteica adecuada.
El protocolo que recomiendan las sociedades científicas
- 2-3 sesiones semanales de entrenamiento de fuerza con cargas progresivas.
- 8-12 repeticiones por ejercicio, al 70-85% de 1RM, en ejercicios multiarticulares (sentadilla asistida, remo, press).
- 1,2-1,6 g de proteína por kilo de peso al día, repartidos en 3-4 tomas.
- Suplementación de vitamina D si hay déficit confirmado.
- Creatina monohidrato (3 g/día), con respaldo creciente en la literatura geriátrica.
«A los 70 años una persona puede ganar entre un 25% y un 40% de fuerza en 12 semanas si entrena bien. Es uno de los tratamientos más rentables que existen en geriatría», explica Moreno, cuya clínica participa en un programa piloto con el Área Sanitaria Costa del Sol para derivar pacientes con riesgo de caídas a fisioterapia.
La Costa del Sol, laboratorio del envejecimiento activo
Málaga es, junto a Alicante y Las Palmas, una de las provincias con mayor densidad de residentes extranjeros jubilados. Solo en los municipios de Fuengirola, Mijas, Marbella y Benalmádena viven más de 120.000 personas mayores de 65 años, de las que cerca de un 30% son europeos que eligieron la costa para envejecer.
Ese perfil demográfico ha convertido la zona en un laboratorio natural para estudiar cómo el estilo de vida mediterráneo, el clima y la actividad al aire libre modulan la sarcopenia. Los datos son esperanzadores: la prevalencia en mayores no institucionalizados de la Costa del Sol se sitúa cinco puntos por debajo de la media nacional.

El paseo marítimo, un «gimnasio» gratuito
El paseo marítimo de Fuengirola, con sus 8 kilómetros ininterrumpidos y el barómetro climático más estable de Europa (una media de 320 días de sol al año), se ha consolidado como un espacio público terapéutico. Los centros de salud de la zona prescriben caminar 30 minutos diarios como parte del tratamiento, complementado con ejercicios de fuerza en casa o en clínica.
Preguntas frecuentes sobre la sarcopenia
¿La sarcopenia tiene cura?
No tiene una cura farmacológica aprobada, pero sí un tratamiento eficaz basado en entrenamiento de fuerza progresivo, nutrición proteica y corrección de déficits vitamínicos. Iniciado a tiempo, puede revertir la pérdida de masa y función muscular.
¿A qué edad empieza la sarcopenia?
La pérdida muscular se inicia de forma subclínica hacia los 30-40 años (un 3-8% por década) y se acelera tras los 60 años, cuando aparecen los síntomas funcionales: debilidad, lentitud, caídas.
¿Cuántas proteínas deben tomar los mayores de 65 años?
Las guías clínicas recomiendan entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso al día, el doble de lo que aconseja la ingesta de referencia general. Para una persona de 70 kg, eso supone entre 84 y 112 gramos diarios.
¿Es peligroso que un mayor levante pesas?
Al contrario: es más peligroso no hacerlo. Supervisado por un fisioterapeuta o educador físico, el entrenamiento de fuerza es seguro incluso en mayores de 90 años. Los estudios demuestran que reduce el riesgo de caídas y fracturas.
¿Qué especialista trata la sarcopenia?
El abordaje es multidisciplinar: geriatra o médico de familia para el diagnóstico, fisioterapeuta o educador físico-deportivo para la prescripción del ejercicio, y dietista-nutricionista para el plan proteico.
Una década decisiva para revertir la tendencia
La Estrategia Nacional de Envejecimiento Activo 2026-2030, presentada el mes pasado por el Ministerio de Sanidad, incluye por primera vez la sarcopenia como prioridad asistencial. Entre sus objetivos: implantar el cribado SARC-F en todos los centros de salud, formar a 5.000 profesionales de atención primaria en prescripción de ejercicio y crear unidades específicas de fragilidad en los hospitales de referencia.
El reto es mayúsculo, pero la evidencia está en la consulta: cada semana, en las clínicas de fisioterapia de la Costa del Sol y del resto de España, hombres y mujeres de 70, 80 y 90 años recuperan la fuerza que creían perdida. La sarcopenia avanza en silencio, pero se puede frenar. Solo hace falta llamarla por su nombre y ponerle cargas, repeticiones y proteína.
Fuentes consultadas: OMS (Clasificación CIE-11), EWGSOP2, Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, Cochrane Database of Systematic Reviews 2024, semFYC, Instituto Nacional de Estadística y entrevista con la clínica Sigma Fisioterapia (Fuengirola, Málaga).


