Micro1 paga a los trabajadores entre 15 y 48 dólares por hora, dependiendo de la tarea y la empresa. Por otro lado, Tesla invierte hasta 48 dólares por hora en trabajadores que usan trajes de captura de movimiento para proporcionar datos de alta precisión a sus robots humanoides.
En conclusión, el mercado laboral de la IA ha dado un giro inesperado con la necesidad de datos de movimiento humano para entrenar robots humanoides. Empresas como Tesla, Figure AI, Agility Robotics y DoorDash están pagando a trabajadores para que se filmen realizando tareas cotidianas en sus propias casas. Este nuevo gig economy plantea desafíos éticos y regulatorios sobre la transparencia en el uso final de estos datos y el impacto en los trabajadores a largo plazo. La automatización y la robotización son tendencias imparables en el sector laboral, y es crucial establecer un marco legal que proteja los derechos de los trabajadores en esta nueva era de la inteligencia artificial.



