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La inteligencia artificial, coartada perfecta de las empresas para recortar y expandirse

La CEO de Xbox, Asha Sharma, ha anunciado esta semana el despido de 1.600 personas, el primer tramo de un plan que prevé más recortes, hasta 3.200, este año. Tres días después, la Reserva Federal estadounidense anunció su fichaje para un grupo que asesora sobre «empleo y productividad en la era de la IA».

Los números expuestos por Sharma son demoledores: Xbox ha perdido 64 centavos por cada dólar invertido en estudios pequeños e independientes, con márgenes de tres a diez veces peores que cualquier negocio comparable. Sin embargo, se afirma que esos puestos no los quita la IA, sino que la empresa reorienta gente e inversión hacia sus prioridades en inteligencia artificial.

La IA se ha convertido en la coartada perfecta, justificando tanto la expansión agresiva como la rendición de una empresa. Ya no solo describe una tecnología, sino que se ha transformado en una absolución universal. Es el comodín que se repite en todos los casos, siempre con el verbo «reorientar» en lugar de «reemplazar».

El despido ya no es la noticia principal, sino de dónde proviene el dinero. Las empresas recortan donde la IA aún no hace el trabajo, pero donde el negocio presenta peores números. La IA no ejecuta los despidos, pero decide qué divisiones sobreviven a la tijera.

El uso de la IA en las estrategias empresariales

Empresas como SAP han congelado contrataciones para financiar su «apuesta significativa por la IA», mientras que Intel ha despedido al 20% de su plantilla para focalizarse en la IA en el dispositivo. Aunque los movimientos son distintos, ambos los etiquetan como una «estrategia de IA».

Las reestructuraciones y despidos no garantizan todavía la productividad prometida por la inteligencia artificial, pero sí otorgan crédito ante un mercado que demanda compromiso en esta tecnología. El despido se convierte en el peaje de entrada para seguir contando la historia de que la tecnología funcionará.

Impacto humano de la IA en las empresas

En un caso concreto, en Bethesda, el departamento de Recursos Humanos ordenó retirar un pequeño memorial creado por los compañeros de los despedidos. Esta acción mostraba el choque entre la imagen que la empresa quería proyectar y la realidad de los despidos.

En definitiva, la IA se ha convertido en un componente clave en las estrategias empresariales, tanto para recortar como para expandirse. Las decisiones se toman apoyadas en esta tecnología, pero la implicación humana y el impacto en los trabajadores es innegable.

Así, la próxima vez que escuchemos que una empresa justifica sus despidos «por la IA», o que no despide «por la IA», es importante cuestionar quién realmente decide qué se considera un negocio sano, cuando el diagnóstico lo firma quien obtiene beneficios de él.

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