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Muchas personas consideran que el coche es algo para ir de un lugar a otro, mientras que, por otra parte, existen auténticos entusiastas que quieren que su vehículo vaya perfecto y sacarle el máximo rendimiento.

Aquí no hablamos solo del circuito, sino de divertirse en carretera dentro de los límites legales, ir a pasar un día haciendo curvas en un puerto de montaña, etc. En esos escenarios, los discos de freno coche de competición marcan la diferencia.

¿Por qué hay que elegir componentes de alto rendimiento?

Las piezas de los automóviles que salen de los concesionarios se diseñan para un uso normal, en donde los elementos mecánicos no van a sufrir ni un castigo ni un desgaste excesivo.

Si realizamos conducción deportiva, se generan fuerzas G, temperaturas elevadas y tensiones estructurales que requieren que los materiales sean más fuertes, más resistentes.

Con los repuestos especializados se obtiene una gran fiabilidad. Se diseñan pensando en un trato duro y para comportarse bien en los entornos más exigentes.

Como pasa con cualquier otro componente mecánico, con el tiempo se pueden estropear, pero no vamos a romper un amortiguador de competición por hacer una serie de curvas a gran velocidad, como sí pasa con los estándar.

Hay algunos elementos clave que mejoran la conducción

Cuando imaginamos la manera de mejorar el comportamiento dinámico de nuestro coche, lo normal es no saber cómo empezar. Además, aquí se suele pensar siempre en potenciar el motor, pero eso no sirve de nada si no se equilibra el resto del conjunto:

  1. Sistema de amortiguadores. Hay que buscar unas suspensiones ajustables, ya que con ellas es posible bajar el coche a voluntad. Con un menor centro de gravedad, la carrocería no se balancea y se puede ir más deprisa en curvas.
  2. Refrigeración del motor. Llevar el coche a altas revoluciones hace que se genere mucho calor. Los radiadores de serie no están preparados para esas condiciones, por lo que hay que cambiarlos por unos más grandes de aluminio.
  3. Admisión y filtros especiales. Ambos componentes tienen versiones de alto flujo. Al entrar más aire a la cámara de combustión, el vehículo acelera más.

Ojo con los frenos

Un coche que corre mucho es más difícil de parar. Por eso, hay que colocar unos frenos que sean más resistentes a la fatiga, que se puedan usar con intensidad mientras bajamos un puerto de montaña sin que lleguen a calentarse.

Que funcionen bien nos da esos metros extra que nos salvan de un accidente, además de recortar segundos si metemos nuestro coche en un circuito.

De esta manera, si vamos a hacer un uso deportivo, no solo hay que sustituirlos, sino que es crucial llevar un mantenimiento exhaustivo, revisando el estado de los discos, las pastillas y cambiar el líquido muy a menudo.

A veces, esta es una parte que se olvida o se deja de lado, siendo una de las más importantes junto a las ruedas y a los amortiguadores.

Siempre hay que dejarse asesorar por expertos

Al elegir componentes de competición, lo usual es terminar abrumados por la cantidad de marcas, modelos, especificaciones técnicas, etc.

Por suerte, en las tiendas de recambios siempre hay expertos que nos pueden ayudar, vendiéndonos el mejor material para nuestro coche y el estilo de conducción que practiquemos.

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