Cuando la IA se equivoca, nosotros seguimos confiando: un estudio revela que ya no sabemos decir «no lo sé»
Noto que cada vez nos cuesta más decir “no lo sé”. Igual se trata de uno de los actos más honestos que puede hacer una persona y, en cambio, con la llegada de la IA y con toda la información a nuestro alcance, da la sensación de que estamos perdiendo ese hábito en las conversaciones.
Un estudio ha querido poner algunos datos encima de la mesa respecto al tema. Y es que la conclusión a la que han llegado un grupo de investigadores de distintas universidades de París, Roma y Milán, al reunir a 3.100 participantes ha sido que, tener acceso a una IA, aunque esta dé respuestas erróneas, empuja a la gente a dejar de reconocer los límites de su propio conocimiento.
La importancia de reconocer la ignorancia
Reconocer que no sabemos algo es más útil de lo que creemos, ya que se trata de una habilidad mental que evita que actuemos guiados por creencias falsas. Los autores del estudio la llaman «suspensión del juicio», es decir, la capacidad de frenar antes de responder cuando no se tiene certeza.
A medida que los asistentes de IA se cuelan en cada vez más aspectos de nuestra vida, la investigación, firmada por Chiara Marcoccia (École Normale Supérieure de París), Walter Quattrociocchi (Universidad Sapienza de Roma) y Valerio Capraro (Universidad de Milán-Bicocca), quiso comprobar si la simple presencia de estos chatbots altera el momento en que decidimos que ya sabemos lo suficiente para contestar.
El experimento que reveló datos sorprendentes
Para aislar el efecto, el equipo diseñó a propósito preguntas casi imposibles de acertar para una IA, con detalles visuales muy concretos de películas. Los participantes podían consultar a la IA si querían, pero también tenían siempre la opción de dejar la pregunta en blanco o admitir que no sabían la respuesta.
En el grupo que no tenía acceso a ningún asistente, un 44% de los participantes reconoció no saber la respuesta. Entre quienes podían pedir ayuda a la IA, ese porcentaje se desplomó hasta el 3%. Además, la proporción de respuestas correctas también cayó. Es decir, la gente contestó más preguntas, pero acertó mucho menos.
Impacto en la confianza y los incentivos económicos
Lo más llamativo es que, pese a equivocarse más, los participantes se sintieron más seguros, casi el doble. Además, los investigadores exploraron si los incentivos económicos podían influir en la tendencia a admitir la ignorancia. Aunque ayudó ligeramente, el efecto de la IA se mantuvo, independientemente de la presencia de dinero.
Capraro, coautor del estudio, señaló que este fenómeno podría tener consecuencias preocupantes en edades tempranas, ya que los niños que crecen dependiendo de la IA desde pequeños podrían no desarrollar la capacidad de cuestionar las respuestas.
En conclusión, la presencia de la IA en nuestras vidas puede estar afectando nuestra capacidad de reconocer los límites de nuestro conocimiento. Es importante seguir fomentando la honestidad intelectual y la reflexión crítica, incluso en un mundo cada vez más automatizado.



