Arranca la era del etiquetado obligatorio de la IA en Europa: la industria ya avisa de que nadie va a hacerle caso
En 2023 ya hablábamos del problema de los deepfakes y la solución que planteaba la Unión Europea era que todo este contenido artificial estuviera marcado con una etiqueta de forma obligatoria. Ese día ha llegado y desde ayer, 2 de agosto, la obligación ha entrado en vigor. El problema es que a estas alturas ya nadie va a hacerle caso.
En qué consiste la norma
El etiquetado de contenido generado con IA forma parte de la Ley de IA de la Unión Europea, concretamente el artículo 50 que recoge las obligaciones de transparencia para los proveedores. La ley establece que todo contenido (imagen, vídeo, audio o texto) generado o manipulado por IA y diseñado para parecer auténtico debe llevar una etiqueta visible y una marca técnica incrustada en el archivo.
- La Comisión ha diseñado iconos en blanco y negro de uso libre o las empresas pueden crear los suyos.
- Los chatbots también deben informar que son IA antes de seguir conversando.
El eurodiputado Sergey Lagodinsky destaca la importancia de esta medida para proteger la democracia y la veracidad en internet.
Quién debe cumplirla
La obligación recae sobre cualquier empresa que utilice sistemas de IA generativa en el mercado europeo, sin importar su ubicación. Los nuevos sistemas deben integrar el etiquetado desde el 2 de agosto, mientras que los existentes tienen cuatro meses para cumplir.
Las multas
Empresas que no etiqueten contenido IA se enfrentan a multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de su facturación. Grandes tecnológicas como Google y Meta ya han adoptado el etiquetado.
Excepciones y críticas
La normativa no aplica a contenido artístico, satírico o a contenido personal de usuarios. Esto genera controversia sobre qué se considera sátira. La industria critica la medida, señalando que ahora casi todo se etiqueta, perdiendo su propósito inicial.
Al haber tanto contenido IA y ser tan realista, se genera escepticismo sobre la efectividad de las etiquetas, incluso artistas tienen que aclarar que su arte es manual. La falta de discernimiento entre lo real y lo falso plantea desafíos para el cumplimiento de la normativa.



