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En Galicia, el Sergas está cambiando la forma de seguir a miles de pacientes sin que tengan que ir una y otra vez al centro de salud. Más de 16.000 gallegos ya tienen su salud monitorizada a distancia, una cifra que pone el foco en la atención remota y en la presión que sigue viviendo la sanidad pública. ¿Es el futuro de la atención primaria o una respuesta urgente a una demanda creciente?

La respuesta está en una combinación de tecnología, seguimiento clínico y organización asistencial. El Sergas consolida así un modelo que busca ganar tiempo, mejorar el control de ciertas patologías y reducir desplazamientos innecesarios. Para muchos pacientes, además, supone una ayuda práctica en su día a día.

Sergas y la monitorización a distancia de pacientes

La atención a distancia no es nueva, pero el Sergas la está impulsando con más fuerza en distintas áreas. El objetivo es vigilar parámetros de salud desde casa y detectar antes cualquier cambio que requiera intervención médica. En la práctica, esto permite un seguimiento más continuado en pacientes crónicos o con necesidades especiales.

Este modelo se apoya en dispositivos y revisiones periódicas que facilitan que el personal sanitario tenga información actualizada. Cuando los datos indican que algo no va bien, el equipo clínico puede actuar con rapidez. Eso reduce riesgos y evita consultas presenciales que no siempre aportan valor.

Qué gana el paciente con el seguimiento remoto

Para el paciente, el principal beneficio es la comodidad, pero no es el único. También gana seguridad al sentirse acompañado por el equipo sanitario y al saber que sus constantes se revisan con regularidad. En muchos casos, el seguimiento remoto ayuda a identificar descompensaciones antes de que se conviertan en un problema mayor.

  • Menos desplazamientos al centro de salud.
  • Control más frecuente de algunas patologías.
  • Respuesta más rápida ante cambios en el estado de salud.
  • Mayor autonomía para pacientes y cuidadores.

La presión sobre el Sergas sigue en atención primaria

Mientras avanza la monitorización remota, la atención primaria sigue marcada por la tensión asistencial. Las cifras de consultas suspendidas en jornadas de huelga han reabierto el debate sobre las listas de espera, la saturación de agendas y el peso que soportan los centros de salud. En ese contexto, el Sergas trata de defender que el seguimiento remoto también puede aliviar parte de esa carga.

La realidad, sin embargo, es que las demandas de los pacientes siguen ahí. Muchas personas quieren una cita presencial rápida, especialmente cuando tienen síntomas que les generan preocupación. La convivencia entre la atención digital y la atención tradicional es, por tanto, uno de los grandes retos del sistema.

Vigo y el impacto de las consultas suspendidas

La ciudad de Vigo ha concentrado una parte muy importante de las consultas canceladas, según los datos difundidos en el marco del conflicto laboral. Esto ha alimentado la sensación de que el problema no es puntual, sino estructural. En un escenario así, el Sergas se ve obligado a buscar soluciones que combinen organización, recursos y nuevas fórmulas de atención.

El debate no es solo cuántas consultas se suspenden, sino cómo se gestiona después la demanda acumulada. Cada hueco que queda libre acaba teniendo impacto en las agendas, en los pacientes crónicos y en quienes llevan días esperando una valoración. Por eso la sanidad gallega mira cada vez más a modelos que permitan priorizar mejor.

Sergas y atención primaria en 2026

En 2026, el reto para el Sergas no es únicamente tecnológico. También pasa por reforzar la atención primaria, mejorar la coordinación entre profesionales y evitar que la innovación se convierta en una barrera para quienes menos recursos digitales tienen. La clave está en que el seguimiento remoto sume, pero no sustituya lo que siga siendo imprescindible en consulta.

Si el sistema consigue equilibrar ambas vías, el resultado puede ser positivo. La atención a distancia permite ganar eficiencia, pero la presencial sigue siendo esencial para explorar, escuchar y decidir en casos complejos. El éxito dependerá de que cada paciente reciba la vía adecuada en el momento justo.

Qué puede cambiar para los usuarios del Sergas

Para los usuarios, el cambio más visible puede ser una relación más flexible con el sistema sanitario. No todo tendrá que resolverse en la sala de espera, y eso puede aliviar tanto a profesionales como a pacientes. Aun así, el acceso rápido a una consulta presencial seguirá siendo una demanda central.

En paralelo, el Sergas tendrá que seguir explicando mejor cómo funciona este seguimiento remoto, quién puede beneficiarse y qué resultados reales está ofreciendo. La confianza del paciente dependerá de la utilidad percibida y de que no se pierda cercanía en el proceso.

El avance del seguimiento a distancia abre una etapa interesante para la sanidad gallega. Sergas quiere ganar eficiencia sin perder calidad, pero el verdadero examen será si logra reducir la presión asistencial y mejorar la experiencia del paciente al mismo tiempo.

¿Qué opinas de este modelo de atención? Te leemos en comentarios.

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