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Renault prepara un coche eléctrico con hasta 1.400 kilómetros de autonomía gracias a un sistema EREV

Renault trabaja en una nueva generación de vehículos eléctricos capaces de superar los 1.000 kilómetros de autonomía combinada. La clave estaría en una tecnología EREV, una solución que mantiene la conducción eléctrica, pero incorpora un pequeño motor térmico para generar electricidad cuando la batería necesita apoyo.

El proyecto contempla un generador compacto, descrito como un motor de tipo maleta por sus reducidas dimensiones y facilidad de integración. Con esta arquitectura, Renault pretende acercarse a los 1.400 kilómetros de autonomía total y eliminar una de las principales barreras del coche eléctrico: la necesidad de parar con frecuencia para recargar.

Un eléctrico que utiliza gasolina solo como respaldo

Los vehículos EREV, siglas de Extended-Range Electric Vehicle, funcionan de forma diferente a los híbridos convencionales. Las ruedas reciben la fuerza de uno o varios motores eléctricos, mientras que el propulsor de combustión no está conectado directamente a la transmisión.

Cuando la batería dispone de suficiente energía, el vehículo circula como un eléctrico puro y no produce emisiones durante la marcha. Si el nivel de carga baja, el pequeño motor térmico se pone en funcionamiento para actuar como generador y suministrar electricidad al sistema.

Esta configuración permite mantener una experiencia de conducción similar a la de un coche eléctrico, con respuesta inmediata y funcionamiento suave. Al mismo tiempo, evita depender exclusivamente de la capacidad de una batería de gran tamaño para realizar trayectos largos.

Más autonomía sin una batería descomunal

La autonomía de hasta 1.400 kilómetros sería una cifra combinada, obtenida al sumar los kilómetros que el vehículo puede recorrer con la batería cargada y los que aporta el generador térmico. No significa que el coche pueda cubrir siempre esa distancia utilizando únicamente electricidad almacenada.

El planteamiento de Renault busca reducir el tamaño y el peso de la batería respecto a un eléctrico diseñado para ofrecer por sí solo una autonomía extraordinaria. Una batería más contenida puede ayudar a limitar el coste del vehículo, mejorar la eficiencia y reducir el impacto asociado a la fabricación.

También facilitaría la llegada de modelos eléctricos a usuarios que viven en zonas con una red de recarga menos desarrollada. Para el día a día, el conductor podría recargar el coche en casa y desplazarse sin activar el generador. En viajes largos, el motor térmico serviría como respaldo para ampliar el alcance.

El motor de maleta, una solución compacta

Uno de los elementos más llamativos del desarrollo es el generador térmico compacto. Su diseño estaría pensado para ocupar poco espacio y poder instalarse en distintas plataformas, sin necesidad de adaptar por completo la arquitectura del vehículo.

La referencia a un motor de maleta alude precisamente a ese enfoque: un conjunto pequeño, modular y relativamente sencillo de transportar o integrar. Su función no sería ofrecer prestaciones deportivas, sino trabajar en un régimen eficiente para producir electricidad con el menor consumo posible.

Al no mover directamente las ruedas, el generador podría funcionar en un rango de revoluciones más estable. Esto permitiría priorizar la eficiencia y reducir el ruido, aunque el resultado final dependerá del aislamiento acústico, la gestión energética y el diseño del sistema de escape.

¿Será necesario repostar?

A diferencia de un coche eléctrico convencional, un EREV sí puede necesitar combustible en desplazamientos muy largos. La gran ventaja es que el conductor no dependería exclusivamente de encontrar un punto de recarga rápida: podría utilizar una estación de servicio para recuperar autonomía en pocos minutos.

Por tanto, el sistema no elimina por completo el repostaje, pero sí puede reducir su frecuencia. En el uso diario, si la batería se carga con regularidad, el generador podría permanecer apagado durante la mayoría de los trayectos. En carretera, actuaría como una red de seguridad para evitar quedarse sin energía.

Esta tecnología se sitúa entre el coche eléctrico y el híbrido enchufable. La diferencia principal frente a este último es que el motor de combustión no impulsa las ruedas, sino que se limita a generar electricidad. La conducción sigue dependiendo del motor eléctrico en todo momento.

Una alternativa para la transición eléctrica

Renault no ha confirmado todavía todos los detalles técnicos, la fecha de lanzamiento ni los modelos concretos que podrían incorporar este sistema. La cifra de 1.400 kilómetros debe entenderse como un objetivo de desarrollo o una estimación de autonomía total, no como una especificación definitiva de producción.

El fabricante estudia distintas fórmulas para acelerar la electrificación sin obligar a todos los usuarios a asumir las mismas limitaciones. La tecnología EREV puede resultar especialmente interesante en vehículos familiares, SUV y modelos destinados a recorrer largas distancias.

El reto será encontrar el equilibrio entre autonomía, consumo, peso, coste y emisiones. Aunque el generador se utilice menos que el motor de un vehículo convencional, seguirá dependiendo de combustibles fósiles y generando emisiones cuando entre en funcionamiento.

Si Renault logra combinar una batería eficiente con un generador pequeño y fiable, sus futuros eléctricos podrían ofrecer una autonomía muy superior a la habitual sin recurrir a baterías excesivamente grandes. La propuesta apunta a una transición más flexible, con la movilidad eléctrica como protagonista y un motor térmico reducido como respaldo para los viajes más exigentes.

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