Estados Unidos recupera la Operación Twist para mover la deuda sin cambiar los tipos
El Tesoro de Estados Unidos está ensayando una estrategia que recuerda a la llamada Operación Twist: emitir más deuda a corto plazo y recomprar bonos con vencimientos largos. El objetivo es aliviar la presión sobre determinados tramos del mercado, mejorar la liquidez y controlar el coste de financiación sin recurrir a una gran intervención de la Reserva Federal.
La maniobra, sin embargo, tiene un alcance limitado. En anteriores episodios, esta política apenas logró desplazar de forma moderada los rendimientos de los bonos. Además, el contexto actual añade una dificultad que no estaba tan presente en los años sesenta ni durante la década de 2010: la incertidumbre generada por los mensajes y las decisiones del presidente de la Fed.
Qué es la Operación Twist y por qué vuelve al debate
La Operación Twist consiste en modificar la composición de la deuda pública, pero sin aumentar necesariamente el volumen total de bonos en circulación. El Tesoro emite títulos con vencimientos más cortos y utiliza parte de sus recursos para recomprar deuda a largo plazo.
Con esta combinación, las autoridades intentan influir en la curva de tipos. Una mayor oferta de letras y bonos a corto plazo puede elevar la presión en ese segmento, mientras que la recompra de títulos largos reduce su disponibilidad y puede contribuir a contener sus rentabilidades.
Cuando baja el rendimiento de un bono, su precio sube. Por eso, una recompra de deuda a largo plazo puede favorecer unas condiciones de financiación algo más atractivas para empresas, hogares y administraciones, aunque el efecto final depende de la magnitud de las operaciones y de la reacción de los inversores.
El precedente de los años sesenta
La primera Operación Twist se puso en marcha en Estados Unidos a comienzos de la década de 1960. La Reserva Federal vendió parte de sus activos a corto plazo y adquirió deuda con vencimientos más largos para intentar reducir los tipos de interés a largo plazo sin estimular en exceso la economía mediante una expansión monetaria general.
La estrategia buscaba impulsar la inversión y el consumo en un momento de crecimiento débil. No obstante, su impacto sobre los mercados fue relativamente discreto. La propia estructura del mercado y el tamaño limitado de las compras dificultaron que la actuación alterase de manera profunda los rendimientos.
El regreso durante la crisis financiera
La expresión volvió a popularizarse en 2011 y 2012, cuando la Reserva Federal compró deuda pública a largo plazo y redujo su exposición a los vencimientos cortos. Aquella operación se desarrolló después de la crisis financiera y en un entorno de tipos oficiales próximos a cero.
El propósito era rebajar el coste de financiación a largo plazo y apoyar la recuperación del mercado inmobiliario y de la inversión empresarial. Aunque los tipos descendieron, los analistas debatieron durante años si el efecto se debió exclusivamente a la Operación Twist o también a las expectativas sobre futuras decisiones de la Fed.
Una estrategia distinta a la expansión cuantitativa
La actuación del Tesoro no equivale a una nueva ronda de expansión cuantitativa. En un programa de compras de activos, la Reserva Federal aumenta el tamaño de su balance y pone más dinero en circulación. En cambio, el Tesoro modifica el perfil de los vencimientos de su deuda y gestiona sus necesidades de financiación.
Esta diferencia es relevante porque permite intervenir en el mercado sin presentar la medida como un cambio directo de la política monetaria. El Tesoro puede intentar estabilizar la demanda de sus bonos, mientras la Fed mantiene el control sobre los tipos oficiales y sobre el ritmo de reducción o ampliación de su balance.
El papel de la incertidumbre de la Reserva Federal
El principal obstáculo para que la estrategia tenga un efecto contundente es la incertidumbre sobre la política monetaria. Si los inversores no saben cuándo bajarán los tipos, cuánto durará una etapa restrictiva o cómo reaccionará la Fed ante la inflación, pueden exigir una prima de riesgo mayor para comprar deuda a largo plazo.
En ese escenario, las recompras del Tesoro pueden compensar solo una parte de la presión vendedora. El mercado también valora la evolución de los precios, el empleo, el déficit público y las declaraciones del presidente de la Reserva Federal. Un mensaje inesperado puede neutralizar en cuestión de horas el efecto de una operación técnica de deuda.
Impacto limitado sobre los rendimientos
La experiencia histórica sugiere que el desplazamiento de los rendimientos será probablemente moderado. El mercado de deuda estadounidense es tan amplio que las compras del Tesoro deben alcanzar un volumen considerable para cambiar de forma duradera el equilibrio entre oferta y demanda.
Además, otros factores tienen un peso decisivo. Entre ellos se encuentran el elevado déficit federal, las necesidades de financiación del Gobierno, la demanda internacional de bonos del Tesoro y la percepción de riesgo sobre la sostenibilidad de la deuda pública.
- La emisión a corto plazo puede facilitar la gestión inmediata de la financiación.
- La recompra de bonos largos puede mejorar la liquidez de determinadas referencias.
- El efecto sobre los tipos dependerá de la escala y continuidad del programa.
- La política de la Reserva Federal seguirá siendo el factor dominante para los inversores.
Qué pueden esperar los mercados
La Operación Twist renovada puede ayudar al Tesoro a ordenar su calendario de emisiones y a reducir tensiones puntuales en la curva de tipos. No parece, en cambio, una herramienta capaz por sí sola de cambiar la dirección general del mercado de bonos.
Los inversores seguirán atentos a la inflación, al crecimiento económico y a las próximas decisiones de la Reserva Federal. Mientras persista la incertidumbre sobre los tipos oficiales, cualquier intervención del Tesoro tendrá un efecto más técnico que estructural.
Estados Unidos dispone así de un instrumento adicional para gestionar su deuda, pero no de una solución definitiva para el coste creciente de la financiación pública. La nueva Operación Twist puede mover algunas piezas del mercado; difícilmente podrá alterar por completo el tablero.



