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¿Cuáles son las zonas con mayor riesgo sísmico en España?

La mayor peligrosidad sísmica de España se concentra en el sureste peninsular, especialmente en varias provincias andaluzas. Granada, Almería, Málaga y Jaén forman el principal corredor de actividad sísmica del país, una zona en la que los movimientos de las placas tectónicas generan terremotos con más frecuencia que en otras áreas.

Granada se encuentra además en el foco de atención por la serie de terremotos registrada en los últimos días. La sucesión de temblores ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que los expertos repiten desde hace años: España no está libre de terremotos y algunas zonas deben mantener una vigilancia especial, aunque la mayoría de los movimientos sean de magnitud baja o moderada.

Andalucía oriental, el área con más actividad

El sureste de Andalucía es la región española donde existe una mayor peligrosidad sísmica. En este territorio confluyen estructuras geológicas relacionadas con la interacción entre las placas tectónicas africana y euroasiática. Esa dinámica provoca deformaciones en la corteza terrestre y libera energía en forma de terremotos.

Granada destaca por la actividad de sus fallas y por la frecuencia con la que se producen pequeños movimientos sísmicos. La provincia cuenta con áreas especialmente sensibles, tanto en el entorno de la capital como en distintas comarcas del interior. En muchos casos, estos temblores son leves y solo se perciben localmente, pero una cadena de movimientos puede generar inquietud entre la población.

Almería también figura entre las provincias con mayor peligrosidad sísmica. Su posición dentro del sureste peninsular y la presencia de estructuras activas explican que registre terremotos con cierta regularidad. Málaga y Jaén completan el grupo de territorios andaluces que concentran una parte importante de la actividad sísmica nacional.

Otras zonas españolas con riesgo de terremotos

Aunque Andalucía oriental es el principal foco, no es la única zona de España donde pueden producirse terremotos. El sureste de la península incluye también áreas de Murcia y el sur de la Comunidad Valenciana, donde existe actividad sísmica y se han registrado movimientos a lo largo del tiempo.

Los Pirineos, tanto en su vertiente aragonesa como en la catalana y navarra, constituyen otra zona de interés. La actividad tectónica de esta cordillera puede originar terremotos, generalmente de intensidad limitada, aunque la población debe estar preparada ante posibles episodios.

También existen áreas con peligrosidad sísmica en el litoral de Cataluña, la Comunidad Valenciana y algunas zonas del centro y el noroeste peninsular. En estos territorios el riesgo suele ser menor que en Granada, Almería, Málaga o Jaén, pero no desaparece por completo.

En el ámbito insular, las islas Canarias presentan una realidad distinta. Allí la actividad sísmica está relacionada principalmente con el vulcanismo. La mayoría de los movimientos son pequeños, aunque forman parte de la vigilancia permanente que realizan los organismos especializados.

Peligrosidad sísmica y riesgo no significan lo mismo

Cuando se habla de terremotos conviene distinguir entre peligrosidad sísmica y riesgo sísmico. La primera se refiere a la probabilidad de que se produzca un movimiento del terreno en una zona determinada. El riesgo añade otros factores, como la población expuesta, la calidad de los edificios y la capacidad de respuesta ante una emergencia.

Por ese motivo, una zona con actividad sísmica no tiene necesariamente que sufrir daños graves. La normativa de construcción, el estado de los inmuebles y la preparación de los servicios de emergencia pueden reducir de forma importante las consecuencias de un terremoto.

En España, los edificios de nueva construcción deben cumplir requisitos técnicos específicos en las áreas donde la acción sísmica prevista es mayor. Sin embargo, el parque de viviendas es desigual y todavía existen construcciones antiguas que pueden presentar una mayor vulnerabilidad, sobre todo si han sufrido reformas sin criterios estructurales adecuados.

Qué hacer durante un terremoto

Ante un temblor, la recomendación principal es mantener la calma y protegerse. En el interior de una vivienda o de un edificio, conviene agacharse, cubrirse bajo una mesa resistente y sujetarse hasta que termine el movimiento. También es importante alejarse de ventanas, cristaleras, estanterías y objetos que puedan caer.

  • No utilizar el ascensor durante ni después del terremoto.
  • Evitar salir corriendo mientras continúa el movimiento.
  • Si se está en el exterior, alejarse de fachadas, balcones, postes y tendidos eléctricos.
  • En un vehículo, detenerse en un lugar seguro, lejos de puentes, túneles y edificios.
  • Consultar únicamente la información de los servicios de emergencia y organismos oficiales.

La vigilancia continúa en Granada

La serie de terremotos registrada recientemente en Granada recuerda que la actividad sísmica forma parte de la realidad geológica de varias zonas de España. La aparición de temblores consecutivos no permite, por sí sola, anticipar que vaya a producirse un terremoto de mayor magnitud.

Los especialistas analizan la localización, la profundidad y la evolución de cada movimiento para determinar si responde a una secuencia sísmica habitual. Mientras tanto, la prevención, la información rigurosa y el cumplimiento de las medidas de seguridad siguen siendo las mejores herramientas para reducir el impacto de un posible terremoto.

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