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LG y Nvidia se alían para desarrollar robots humanoides y fábricas impulsadas por inteligencia artificial

LG y Nvidia han firmado un acuerdo para desarrollar robots humanoides, construir infraestructuras industriales basadas en inteligencia artificial y avanzar en sistemas de conducción autónoma. El pacto, formalizado el 13 de agosto en Santa Clara (California), plantea una hoja de ruta que comenzará con robots móviles en una fábrica de lavadoras y culminará con la presentación de un androide bípedo durante el primer trimestre de 2027.

El memorando de entendimiento amplía el marco de colaboración anunciado por ambas compañías en junio. La alianza se articula en tres áreas: robótica, centros de datos especializados en IA y movilidad. LG aportará su capacidad de fabricación, componentes y experiencia industrial, mientras que Nvidia proporcionará la tecnología de computación y los sistemas de inteligencia artificial.

El primer paso será un robot con ruedas en una fábrica de lavadoras

Antes de mostrar un robot capaz de caminar sobre dos piernas, LG probará sus máquinas CLOiD en una línea de producción de lavadoras situada en Tennessee, Estados Unidos. La compañía prevé desplegarlas a finales de 2026 para comprobar su rendimiento en un entorno industrial real.

Estos robots fueron presentados como dispositivos multitarea para el hogar inteligente, pero su diseño también puede adaptarse a tareas de fábrica. Al desplazarse sobre ruedas, pueden transportar objetos, inspeccionar zonas de trabajo o colaborar con empleados sin enfrentarse todavía a la complejidad de mantener el equilibrio sobre dos piernas.

La prueba permitirá evaluar aspectos esenciales para la robótica industrial, como la navegación autónoma, la percepción del entorno, la seguridad y la coordinación con trabajadores humanos. También servirá para recopilar datos que ayuden a entrenar futuros modelos de inteligencia artificial.

Un humanoide con tecnología de Nvidia y fabricación de LG

La principal meta del acuerdo es presentar un robot humanoide bípedo en el primer trimestre de 2027. LG se ocupará de fabricar la plataforma física y de integrar componentes como actuadores, sensores y baterías a través de varias empresas del grupo.

Los actuadores son los mecanismos que permiten mover brazos, piernas y articulaciones, de forma parecida a como los músculos mueven el cuerpo humano. Los sensores, por su parte, ayudan al robot a detectar obstáculos, medir distancias y reconocer objetos o personas.

Nvidia aportará el sistema de inteligencia artificial Isaac GR00T, diseñado para que los robots comprendan instrucciones, interpreten lo que ocurre a su alrededor y elijan qué acción ejecutar. En términos sencillos, este software actúa como la capa que convierte la información captada por las cámaras y sensores en decisiones.

La alianza también contempla el uso de Jetson Thor, una plataforma informática especializada en robots que ejecuta modelos de IA directamente en el dispositivo. Esta capacidad, conocida como computación en el borde, reduce la dependencia de una conexión constante con la nube y permite responder con mayor rapidez.

A ello se sumará Halos for Robotics, el sistema de Nvidia orientado a reforzar la seguridad de las máquinas robóticas. En una fábrica, esta tecnología resulta especialmente relevante para limitar movimientos peligrosos y coordinar la actividad del robot con la de las personas.

Dos centros de datos para entrenar y operar modelos de IA

El acuerdo no se limita al hardware robótico. LG y Nvidia también preparan una infraestructura de centros de datos para entrenar modelos de inteligencia artificial y gestionar aplicaciones industriales de gran escala.

El primer centro de referencia está previsto para principios de 2027 y utilizará Vera Rubin, la nueva plataforma de computación de Nvidia para inteligencia artificial. Estos sistemas agrupan procesadores y aceleradores capaces de realizar enormes cantidades de cálculos en paralelo, una capacidad necesaria para entrenar modelos avanzados.

El proyecto de mayor tamaño será una fábrica de inteligencia artificial de 80 megavatios en Cheonan (Corea del Sur), cuya finalización está prevista para la primera mitad de 2028. LG pretende validar con ella todo el ciclo de un centro de datos: diseño, construcción, operación y mantenimiento.

Una instalación de esta magnitud requiere una elevada capacidad eléctrica para alimentar los servidores y los sistemas de refrigeración. También plantea retos relacionados con el consumo energético, la gestión térmica y la disponibilidad continua de los equipos.

El acuerdo también alcanza a los vehículos autónomos

La tercera línea de trabajo se centra en una plataforma para vehículos definidos por software. Este concepto describe coches cuyas funciones se pueden actualizar mediante programas, de forma similar a un teléfono móvil, en lugar de depender únicamente de cambios físicos en sus componentes.

En este apartado, LG y Nvidia quieren avanzar hacia sistemas de conducción autónoma de última generación. Por ahora no han fijado una fecha concreta para presentar la plataforma, aunque el proyecto podría beneficiarse de las tecnologías de percepción, procesamiento y seguridad desarrolladas para los robots.

LG entra en una carrera cada vez más competitiva

La alianza sitúa a LG en la creciente competición por llevar robots humanoides a fábricas, comercios y hogares. Empresas como Tesla, Figure, 1X y varios fabricantes chinos ya trabajan en máquinas capaces de caminar, manipular objetos y ejecutar tareas mediante instrucciones de voz o texto.

El reto no consiste solo en construir un robot con apariencia humana. Los fabricantes deben conseguir que sea fiable, seguro, rentable y capaz de trabajar durante largos periodos en entornos cambiantes. Las pruebas con CLOiD en una fábrica de lavadoras serán el primer indicador de hasta qué punto LG puede trasladar sus avances domésticos al ámbito industrial.

Si se cumplen los plazos anunciados, 2027 será el año en el que la compañía coreana mostrará su primer humanoide con tecnología de Nvidia. Hasta entonces, la colaboración se probará en el terreno más práctico: robots con ruedas, líneas de producción reales y una infraestructura informática diseñada para convertir la inteligencia artificial en una herramienta industrial.

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