Refuerzan la prevención del dengue y la malaria en los albergues del Quindío tras el terremoto
La Secretaría de Salud del Quindío ha intensificado las medidas de vigilancia y prevención frente a enfermedades transmitidas por mosquitos en los albergues donde se concentra la población afectada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Entre las actuaciones principales se encuentra la entrega de toldillos, una barrera física esencial para reducir el contacto con los insectos durante el descanso.
La intervención se desarrolla a través del Programa de Enfermedades Transmitidas por Vectores e incluye acciones de promoción de la salud, identificación de riesgos, seguimiento de las personas afectadas y control de posibles focos de proliferación de mosquitos. El objetivo es evitar un aumento de casos de dengue, malaria y otras enfermedades transmitidas por vectores en un contexto de especial vulnerabilidad.
Vigilancia específica en los alojamientos temporales
La concentración de personas en espacios provisionales puede dificultar el descanso, la higiene y la protección individual frente a las picaduras. Por este motivo, los equipos sanitarios están llevando a cabo la identificación, ubicación y caracterización de los albergues, además de un seguimiento de sus condiciones y de las necesidades de sus residentes.
Estas labores permiten determinar dónde es necesario reforzar la distribución de toldillos, orientar a las familias y detectar de forma temprana síntomas compatibles con enfermedades transmitidas por mosquitos. También facilitan la coordinación con los responsables de cada alojamiento para mejorar las condiciones de prevención.
El toldillo debe colocarse de forma que cubra completamente la zona de descanso y quede bien sujeto, sin aberturas por las que puedan entrar los insectos. Es importante revisar periódicamente que no tenga roturas y evitar que permanezca en contacto directo con la piel mientras se duerme.
Medidas para reducir el riesgo de picaduras
Además del uso de mosquiteras, las autoridades sanitarias recomiendan adoptar varias precauciones, especialmente al amanecer y al atardecer, periodos en los que algunos mosquitos presentan mayor actividad.
- Utilizar ropa que cubra brazos y piernas cuando sea posible.
- Aplicar repelentes autorizados siguiendo las indicaciones del envase.
- Mantener puertas y ventanas protegidas con mallas o cerradas cuando proceda.
- Evitar la acumulación de agua en recipientes, cubos, botellas, neumáticos o cualquier otro objeto.
- Informar al personal del albergue si se detectan zonas con agua estancada o una elevada presencia de mosquitos.
El control de los criaderos es especialmente relevante en los entornos temporales. Los mosquitos que transmiten el dengue pueden reproducirse en pequeñas cantidades de agua acumulada, incluso en recipientes situados cerca de las viviendas o de las zonas comunes.
Cuándo consultar por posibles síntomas
El dengue puede causar fiebre, dolor intenso de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas o erupciones en la piel. En algunos casos pueden aparecer signos de alarma, como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, somnolencia marcada, dificultad para respirar o un empeoramiento repentino después de varios días de fiebre.
La malaria también puede manifestarse con fiebre, escalofríos, sudoración, cansancio intenso y dolor de cabeza. Ante estos síntomas, especialmente si la persona ha estado expuesta a zonas con presencia de mosquitos, debe solicitar valoración médica lo antes posible.
No se recomienda la automedicación ni el uso de medicamentos sin indicación profesional. En caso de fiebre, es aconsejable comunicarlo al personal sanitario del albergue o acudir al servicio de salud correspondiente para determinar la causa y recibir el tratamiento adecuado.
Prevención coordinada tras la emergencia
La respuesta sanitaria combina la protección individual con la vigilancia epidemiológica y el control ambiental. En los albergues, estas medidas son especialmente importantes porque permiten atender de forma rápida a personas que pueden haber perdido sus viviendas, sus recursos habituales o el acceso regular a servicios sanitarios.
La Secretaría de Salud mantiene el seguimiento de las zonas donde se concentra la población damnificada y promueve la participación de las comunidades. La colaboración de los residentes, mediante el uso correcto de los toldillos y la comunicación de posibles riesgos, resulta clave para limitar la transmisión.
La recomendación general es mantener las medidas de protección mientras continúe la presencia de mosquitos y consultar ante cualquier síntoma compatible. Una detección temprana ayuda a reducir complicaciones y permite activar con rapidez las actuaciones necesarias en los alojamientos temporales.



