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Juan Roig enfría la inteligencia artificial en Mercadona: la cadena ya la usa, pero no será su prioridad

Mercadona no es ajena a la inteligencia artificial, aunque su despliegue no figura entre las principales prioridades estratégicas de la compañía. La cadena de supermercados ya emplea algoritmos en determinadas tareas, como la facturación, pero su máximo dirigente, Juan Roig, apuesta por mantener el foco en el modelo de negocio tradicional.

La posición de Roig dibuja una estrategia prudente ante una tecnología que ha ganado protagonismo en todos los sectores. Frente a las empresas que están acelerando sus inversiones en sistemas generativos, automatización y análisis avanzado de datos, Mercadona prefiere aplicar estas herramientas allí donde aporten una utilidad concreta y medible.

Una tecnología presente, pero sin despliegue masivo

La inteligencia artificial ya forma parte de algunos procesos internos de Mercadona. Entre ellos se encuentra la facturación, un área en la que los algoritmos pueden ayudar a gestionar grandes volúmenes de información y a agilizar operaciones repetitivas.

Sin embargo, la compañía no plantea convertir la IA en el eje de su transformación empresarial. La tecnología se mantiene como un recurso de apoyo, subordinado a las necesidades del negocio y a la mejora de los procesos que afectan directamente a su funcionamiento.

Esta aproximación limita, al menos por ahora, la posibilidad de un despliegue generalizado en todos los departamentos, tiendas o servicios. La estrategia pasa por utilizar la inteligencia artificial cuando resuelva un problema específico, en lugar de incorporarla de forma transversal por una cuestión de tendencia.

El negocio tradicional sigue en el centro

La postura de Juan Roig refleja una prioridad clara: consolidar el modelo de supermercado que ha permitido a Mercadona crecer en España y Portugal. La compañía mantiene el foco en aspectos como la oferta comercial, la relación con los clientes, la eficiencia operativa y la evolución de sus establecimientos.

En este contexto, la inteligencia artificial no se percibe como un sustituto de la estrategia empresarial, sino como una herramienta complementaria. La tecnología puede contribuir a mejorar determinados procesos, pero no desplaza las decisiones relacionadas con el surtido, el servicio o la organización de la cadena.

El planteamiento también supone una forma de evitar inversiones difíciles de justificar. La implantación de sistemas de IA exige recursos, datos de calidad, supervisión y cambios en la forma de trabajar. Para una empresa de la dimensión de Mercadona, extender estas soluciones a gran escala implicaría un proceso complejo que debe estar respaldado por resultados concretos.

Prudencia frente a la carrera por la IA

El mercado vive una carrera tecnológica marcada por la inteligencia artificial generativa. Grandes compañías están incorporando asistentes digitales, modelos de predicción y sistemas capaces de analizar información para automatizar tareas o personalizar servicios.

Mercadona opta por una vía menos expansiva. La empresa reconoce la utilidad de los algoritmos en determinados ámbitos, pero no parece dispuesta a convertir la IA en una prioridad corporativa por sí misma. La decisión encaja con una cultura empresarial centrada en la ejecución, la estabilidad y la rentabilidad de las iniciativas.

Esta cautela no significa que la cadena cierre la puerta a futuras aplicaciones. La evolución de la tecnología y la disponibilidad de herramientas más sencillas podrían ampliar sus usos en los próximos años. No obstante, cualquier avance dependerá de que la inteligencia artificial demuestre una aportación clara al funcionamiento de la compañía.

Una adopción condicionada por la utilidad

La estrategia de Mercadona puede resumirse en una idea: aplicar la tecnología cuando sea necesaria, no únicamente porque esté de actualidad. La presencia de algoritmos en la facturación confirma que la empresa ya utiliza soluciones basadas en datos, pero también que su adopción se realiza de manera selectiva.

Para los clientes, este enfoque puede traducirse en mejoras internas que no siempre son visibles en el día a día. Una gestión más eficiente de ciertos procesos puede facilitar el funcionamiento de las tiendas y de la organización, aunque no implique la llegada inmediata de nuevos servicios basados en inteligencia artificial.

Mientras otras empresas sitúan la IA en el centro de sus planes de crecimiento, Juan Roig mantiene una posición más contenida. Mercadona seguirá explorando sus posibilidades, pero con una condición: que la tecnología sirva al negocio y no obligue a modificar sus prioridades fundamentales.

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