La innovación social acerca la tecnología a personas con discapacidad, migrantes y mayores
Cuatro proyectos de innovación social buscan convertir la tecnología en una herramienta de inclusión para personas con discapacidad, migrantes y mayores. Las iniciativas están impulsadas por la Asociación SEI, Besarkada, Cocemfe Navarra y la Fundación Profesionales Solidarios, y cuentan con el respaldo del Programa Innova.
El objetivo común es responder a una realidad cada vez más visible: la digitalización avanza en los trámites, la educación, el empleo y las relaciones sociales, pero no todas las personas pueden aprovechar sus ventajas en igualdad de condiciones. Las barreras de acceso, la falta de formación o la ausencia de apoyos adaptados siguen dejando a muchos colectivos al margen.
Tecnología con una finalidad social
Los cuatro proyectos sitúan a las personas en el centro y plantean la innovación como un medio para mejorar su autonomía, participación y bienestar. No se trata únicamente de proporcionar dispositivos o acceso a internet, sino de ofrecer acompañamiento y soluciones ajustadas a las necesidades de cada grupo.
Esta perspectiva resulta especialmente importante entre quienes afrontan dificultades para realizar gestiones digitales, comunicarse con su entorno o acceder a recursos públicos y comunitarios. La brecha digital no depende solo de disponer de conexión: también influyen la accesibilidad, las competencias tecnológicas, el idioma, la confianza y la posibilidad de recibir ayuda cuando surge un problema.
Con el apoyo del Programa Innova, las entidades podrán avanzar en propuestas que combinan atención directa, participación social y herramientas tecnológicas. El propósito es que los beneficios de la transformación digital lleguen también a quienes encuentran más obstáculos para incorporarse a ella.
Cuatro entidades, distintos ámbitos de actuación
La Asociación SEI, Besarkada, Cocemfe Navarra y la Fundación Profesionales Solidarios trabajan con perfiles y necesidades diferentes. Su experiencia sobre el terreno permite diseñar respuestas más cercanas, alejadas de soluciones genéricas que no siempre tienen en cuenta la realidad cotidiana de las personas destinatarias.
En el caso de las personas migrantes, la tecnología puede facilitar el acceso a información, servicios y redes de apoyo, además de contribuir a su integración en la comunidad. La formación y el acompañamiento resultan claves para superar dificultades relacionadas con el idioma, los trámites electrónicos o el desconocimiento de los recursos disponibles.
Para las personas con discapacidad, la accesibilidad debe formar parte del diseño desde el primer momento. Una herramienta puede ser digital, pero no necesariamente accesible si no contempla diferentes capacidades sensoriales, cognitivas o físicas. La adaptación de contenidos, interfaces y canales de comunicación es esencial para garantizar un uso autónomo.
Las personas mayores constituyen otro de los colectivos prioritarios en la lucha contra la brecha digital. La expansión de la banca electrónica, las citas médicas por internet o la administración digital puede generar inseguridad cuando no existen apoyos cercanos. Los proyectos sociales pueden ayudar a que estas tecnologías se perciban como recursos útiles y no como nuevas barreras.
Del acceso a la autonomía
Uno de los principales retos de este tipo de programas consiste en pasar de la asistencia puntual a procesos que generen autonomía. Enseñar a utilizar una aplicación o realizar un trámite es importante, pero también lo es reforzar la confianza para que la persona pueda repetirlo en el futuro sin depender continuamente de terceros.
Por ello, el acompañamiento personalizado ocupa un papel central. La atención directa permite identificar qué dificultades aparecen en cada caso y adaptar los contenidos, los ritmos y las herramientas. También facilita detectar problemas que a menudo quedan ocultos, como el miedo a equivocarse, la falta de privacidad o la imposibilidad de utilizar un dispositivo propio.
La innovación social aporta, además, una visión participativa. Las personas beneficiarias no son únicamente receptoras de un servicio, sino que pueden contribuir a definir las necesidades y valorar si las soluciones propuestas funcionan. Escuchar su experiencia ayuda a construir proyectos más eficaces y sostenibles.
Un impulso a la inclusión digital
El respaldo del Programa Innova supone una oportunidad para consolidar estas cuatro iniciativas y reforzar la colaboración entre entidades sociales. La cooperación permite compartir aprendizajes, identificar buenas prácticas y ampliar el impacto de proyectos que, por separado, podrían tener un alcance más limitado.
El resultado esperado va más allá del uso de una herramienta concreta. Se busca favorecer una participación más activa en la sociedad, mejorar el acceso a derechos y servicios y reducir el aislamiento que puede provocar la exclusión digital. En este proceso, la tecnología adquiere valor cuando se pone al servicio de las personas y de sus proyectos de vida.
Las iniciativas impulsadas por la Asociación SEI, Besarkada, Cocemfe Navarra y la Fundación Profesionales Solidarios reflejan así una tendencia creciente: utilizar la innovación para resolver problemas sociales reales. Su desarrollo contribuirá a avanzar hacia una digitalización más accesible, acompañada y equitativa, en la que nadie quede atrás por su edad, su origen o su discapacidad.



