El radar que detecta el móvil al volante y el cinturón mal puesto ya ha identificado a miles de conductores
Una nueva tecnología de vigilancia está permitiendo detectar desde la carretera si un conductor utiliza el teléfono móvil mientras conduce o no lleva correctamente abrochado el cinturón de seguridad. El sistema, todavía en fase piloto, ya ha identificado más de 8.500 casos de uso del móvil al volante y alrededor de 4.500 infracciones relacionadas con el cinturón.
Las pruebas se han realizado en dos de las vías con mayor tráfico de España: la A-2 y la AP-7. Por ahora, las imágenes obtenidas no se traducen automáticamente en multas. Tampoco existe una fecha confirmada para que esta tecnología comience a utilizarse con finalidad sancionadora.
Cómo funciona este sistema de control
El dispositivo emplea cámaras de alta resolución y herramientas de análisis automatizado para observar el interior de los vehículos mientras circulan. Su objetivo es identificar conductas que resultan difíciles de controlar mediante los radares tradicionales, centrados principalmente en la velocidad.
Entre las acciones que puede detectar se encuentra el uso del teléfono móvil durante la conducción. El sistema analiza la posición de las manos, la presencia del dispositivo y la interacción del conductor con la pantalla. También puede advertir si el cinturón no está abrochado o si se utiliza de forma incorrecta.
La tecnología está diseñada para trabajar con vehículos en movimiento y obtener imágenes suficientes para revisar posteriormente cada caso. Antes de cualquier posible sanción, las capturas tendrían que superar los controles técnicos y administrativos establecidos para garantizar que la identificación es fiable.
Más de 13.000 posibles infracciones durante las pruebas
El balance provisional de los ensayos refleja la frecuencia con la que se producen estas conductas en carretera. En total, el sistema ha detectado más de 8.500 situaciones compatibles con el uso del móvil al volante y unas 4.500 relacionadas con el cinturón de seguridad.
Las cifras no equivalen todavía a multas firmes. Se trata de detecciones realizadas en un entorno de prueba, destinadas a comprobar la precisión del sistema y su capacidad para funcionar en distintas condiciones de tráfico, iluminación y circulación.
El uso del móvil es una de las principales fuentes de distracción al volante. Leer mensajes, contestar llamadas o manipular aplicaciones obliga a apartar la vista de la carretera y reduce la capacidad de reacción ante un imprevisto. La situación puede agravarse cuando el conductor sostiene el teléfono con la mano.
El cinturón sigue siendo una prioridad para la seguridad vial
La segunda función del sistema está relacionada con el uso del cinturón. Aunque es obligatorio en todos los vehículos, todavía se detectan conductores y pasajeros que no lo llevan puesto o que lo colocan de manera inadecuada, por ejemplo, por debajo del brazo.
El cinturón es uno de los elementos de seguridad más eficaces del vehículo. Su función es mantener el cuerpo sujeto en caso de frenazo o accidente y evitar que los ocupantes salgan despedidos o sufran impactos contra otras partes del habitáculo.
La vigilancia automatizada podría facilitar la detección de estas infracciones en tramos donde no resulta viable mantener controles presenciales de forma permanente. Además, permitiría ampliar la supervisión a conductas que no siempre son visibles para los agentes situados en el exterior de la vía.
El sistema aún no puede multar
A pesar de los resultados obtenidos, la tecnología todavía no está integrada de forma general en el sistema sancionador. La fase piloto debe servir para comprobar que las imágenes ofrecen una calidad suficiente y que el análisis automatizado distingue correctamente entre una infracción y una situación que no lo es.
También será necesario definir cómo se revisarán las evidencias, qué garantías tendrá el conductor y qué procedimiento se seguirá para tramitar las denuncias. La protección de la privacidad y el tratamiento de las imágenes serán otros aspectos esenciales antes de una posible implantación definitiva.
Una posible ampliación de la vigilancia en carretera
Si las pruebas confirman su eficacia, este tipo de radar podría convertirse en una herramienta adicional para mejorar la seguridad vial. Su finalidad no sería sustituir a los controles convencionales, sino complementar la labor de los agentes y detectar comportamientos que se producen en apenas unos segundos.
Por el momento, los conductores no recibirán una multa únicamente por haber sido captados por este sistema durante la fase de pruebas. La puesta en marcha de sanciones requerirá una decisión posterior y no cuenta todavía con un calendario oficial.
La recomendación, en cualquier caso, sigue siendo la misma: no utilizar el móvil mientras se conduce y abrocharse siempre el cinturón antes de iniciar la marcha. La nueva tecnología puede aumentar la vigilancia, pero la prevención continúa dependiendo en gran medida de la responsabilidad de cada usuario de la carretera.



