Can Tho impulsa un plan para proteger la salud de los trabajadores hasta 2030
La ciudad vietnamita de Can Tho ha puesto en marcha un plan para mejorar la salud de la población trabajadora y reforzar la prevención de las enfermedades profesionales durante el periodo 2026-2030. La iniciativa pretende proteger a quienes desarrollan su actividad en distintos sectores, elevar la calidad de los recursos humanos y contribuir al desarrollo sostenible del territorio.
El programa, aprobado por el Comité Popular de Can Tho, sitúa la salud laboral como una de las prioridades de las políticas públicas para los próximos cinco años. Su finalidad es avanzar desde un modelo centrado únicamente en la atención de los problemas de salud hacia otro que dé mayor peso a la prevención, la detección temprana y el control de los riesgos en el entorno de trabajo.
Prevención como eje de la salud laboral
Las enfermedades profesionales pueden aparecer después de una exposición prolongada a factores físicos, químicos, biológicos o ergonómicos. En muchos casos, sus efectos se desarrollan de forma gradual y no se identifican hasta que la persona trabajadora presenta síntomas persistentes o una pérdida de capacidad laboral.
Por este motivo, el plan de Can Tho busca reforzar las medidas destinadas a reducir los riesgos antes de que provoquen daños. La vigilancia de las condiciones de trabajo, la evaluación periódica de la salud y la identificación de los colectivos más expuestos forman parte de este enfoque preventivo.
La estrategia también pretende favorecer una mayor concienciación entre empresas y trabajadores. Conocer los riesgos asociados a cada puesto, utilizar correctamente los equipos de protección y comunicar los síntomas a tiempo son medidas esenciales para evitar que una dolencia se agrave.
Más atención a la salud de los trabajadores
El programa contempla una mejora de la atención sanitaria relacionada con el trabajo. Esto implica reforzar la capacidad para detectar enfermedades profesionales, realizar un seguimiento adecuado y facilitar la intervención médica cuando existan indicios de daño derivado de la actividad laboral.
La vigilancia de la salud permite identificar alteraciones en fases iniciales, incluso antes de que afecten de manera significativa al rendimiento o a la calidad de vida. Además, proporciona información útil para que las autoridades y los empleadores adopten medidas correctoras en los lugares donde se concentren los riesgos.
Este tipo de actuaciones resulta especialmente importante en actividades que requieren esfuerzos físicos, implican el uso de maquinaria o exponen a las personas a sustancias potencialmente peligrosas. También puede ayudar a abordar problemas cada vez más frecuentes, como los trastornos musculoesqueléticos, la fatiga y las consecuencias del estrés laboral.
Un objetivo vinculado al desarrollo sostenible
La mejora de la salud laboral no solo tiene efectos sobre cada trabajador. También repercute en las empresas, en los servicios sanitarios y en la economía local. Una plantilla más sana puede reducir el absentismo, evitar interrupciones en la actividad y mantener durante más tiempo la experiencia y las capacidades profesionales.
En este sentido, Can Tho vincula expresamente la prevención de las enfermedades profesionales con la calidad de sus recursos humanos. La protección de la salud se presenta como una condición necesaria para sostener el crecimiento de la ciudad y mejorar la productividad sin trasladar los costes de la actividad a las personas trabajadoras.
Coordinación entre administraciones y empresas
El cumplimiento de los objetivos previstos requerirá la colaboración de los servicios sanitarios, las autoridades responsables de la seguridad laboral, las empresas y los propios trabajadores. La prevención es más eficaz cuando la información circula entre todos los agentes y las medidas se adaptan a las características de cada sector.
Las empresas tendrán un papel determinante en la identificación de peligros, la organización segura de las tareas y la formación de sus plantillas. Por su parte, los trabajadores deben disponer de canales adecuados para comunicar riesgos o problemas de salud relacionados con su puesto sin temor a consecuencias laborales.
La coordinación también permitirá disponer de una visión más precisa sobre la situación de la salud laboral en la ciudad. Registrar los casos, analizar los factores de exposición y seguir la evolución de los indicadores facilitará la toma de decisiones y la distribución de los recursos disponibles.
Un horizonte de cinco años
El periodo 2026-2030 ofrece a Can Tho un marco temporal para consolidar una política continuada de cuidado de la salud de los trabajadores. La aplicación progresiva de las medidas deberá combinar la prevención en los centros de trabajo con la atención sanitaria y la educación para la salud.
El reto será convertir los objetivos del plan en actuaciones estables y evaluables. Para ello, será necesario mantener la vigilancia de los riesgos, actualizar las medidas preventivas y garantizar que la protección llegue a los diferentes grupos de trabajadores, incluidos aquellos que desarrollan su actividad en entornos con mayores dificultades de supervisión.
Con esta hoja de ruta, Can Tho refuerza la idea de que la salud laboral forma parte de la salud pública. Prevenir las enfermedades profesionales, detectar sus señales a tiempo y promover espacios de trabajo más seguros son pasos decisivos para proteger a la población activa y avanzar hacia un desarrollo urbano más equilibrado y sostenible.



