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Robots y drones españoles optimizan el riego de olivos y pistachos

Un sistema desarrollado en España utiliza drones y robots para analizar cada olivo y cada pistachero de forma individual. El objetivo es detectar zonas encharcadas, localizar árboles que necesitan más agua y ajustar el riego con precisión para aumentar la producción sin consumir recursos de manera innecesaria.

La tecnología responde a uno de los principales retos de la agricultura mediterránea: mantener el rendimiento de los cultivos en un contexto de escasez de agua y temperaturas cada vez más elevadas. En lugar de aplicar la misma cantidad de riego a toda la parcela, la solución permite tomar decisiones específicas para cada árbol.

Un mapa preciso del estado de cada árbol

El sistema combina el trabajo de drones y robots agrícolas para recopilar información del terreno y de las plantas. Los drones pueden realizar una visión general de la explotación, mientras que los robots se desplazan por las calles de cultivo para obtener datos más cercanos y detallados.

Con esta información, los agricultores pueden identificar diferencias que no siempre son visibles desde el suelo. Algunos árboles pueden sufrir falta de agua, mientras que otros pueden encontrarse en una zona con exceso de humedad o con un drenaje deficiente.

El análisis individual evita tratar la finca como una superficie homogénea. La parcela se divide en áreas de gestión más pequeñas y el riego se adapta a las necesidades reales de cada punto, una estrategia especialmente útil en cultivos leñosos como el olivo y el pistacho.

Menos agua desperdiciada y mayor control de la producción

Una de las principales ventajas del sistema es la posibilidad de reducir el riego innecesario. Cuando una zona recibe más agua de la que necesita, aumentan las pérdidas por escorrentía, evaporación o filtración, y también pueden aparecer problemas en las raíces.

Detectar los encharcamientos permite actuar antes de que afecten al desarrollo del árbol. Del mismo modo, localizar ejemplares que demandan más agua ayuda a corregir desequilibrios y a mantener unas condiciones más uniformes dentro de la explotación.

El ahorro de agua no es el único beneficio. Una gestión más precisa puede favorecer el crecimiento de los árboles, mejorar la regularidad de la cosecha y contribuir a que el agricultor utilice mejor fertilizantes y otros tratamientos. La tecnología no sustituye la experiencia del productor, pero aporta datos para respaldar sus decisiones.

La inteligencia artificial convierte los datos en decisiones

La cantidad de información generada por drones y robots sería difícil de interpretar manualmente. Por eso, el sistema emplea herramientas de análisis automatizado capaces de comparar los datos recogidos en distintos momentos y detectar cambios en el estado de los árboles.

El agricultor puede conocer qué zonas presentan una evolución diferente, qué árboles necesitan una revisión y dónde conviene modificar el aporte de agua. Este seguimiento también facilita comprobar si una medida aplicada en la finca está dando resultado.

La información puede organizarse en mapas y alertas para simplificar el trabajo diario. En lugar de recorrer toda la plantación para localizar un problema, el responsable puede concentrar sus esfuerzos en los puntos que requieren atención prioritaria.

Una solución especialmente relevante para olivar y pistacho

El olivar y el pistacho ocupan una superficie cada vez mayor en distintas zonas de España, pero ambos cultivos necesitan una planificación cuidadosa del agua para mantener su productividad. Las diferencias de suelo, pendiente, exposición solar y desarrollo de los árboles pueden hacer que las necesidades cambien incluso dentro de una misma parcela.

En este contexto, el riego de precisión permite aprovechar mejor cada gota y reducir la dependencia de estimaciones generales. También puede ayudar a gestionar explotaciones de mayor tamaño, donde revisar manualmente cada árbol resulta lento y costoso.

La tecnología resulta compatible con una agricultura más eficiente y con los objetivos de sostenibilidad que afronta el sector. El uso de sensores, automatización y análisis de datos permite avanzar hacia un modelo en el que la producción no dependa únicamente de aumentar el consumo de recursos.

Retos para su adopción en el campo

A pesar de sus posibilidades, este tipo de sistemas debe superar algunos obstáculos antes de extenderse entre todos los productores. El coste inicial de los equipos, la formación necesaria y la integración con las instalaciones de riego pueden ser factores determinantes, especialmente para pequeñas explotaciones.

También es importante que los datos sean fáciles de interpretar y que las recomendaciones se adapten a cada variedad, tipo de suelo y condición climática. La tecnología ofrece una fotografía detallada del cultivo, pero las decisiones agronómicas deben tener en cuenta el conocimiento local y la evolución de la campaña.

Con drones para observar, robots para recopilar información y herramientas digitales para analizarla, este sistema plantea una nueva forma de gestionar los cultivos leñosos. Su finalidad es sencilla: producir más y mejor utilizando el mínimo riego posible, con un control mucho más preciso de cada árbol.

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