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John Ternus toma el mando de Apple con la inteligencia artificial como principal desafío

Apple tiene nuevo consejero delegado por primera vez en 15 años. John Ternus asumió formalmente el cargo el 1 de septiembre, tras suceder a Tim Cook al frente de la compañía más valiosa del mundo. El relevo llega en un momento de fortaleza financiera, pero también ante una presión tecnológica creciente: Apple debe demostrar que puede recuperar terreno en inteligencia artificial sin renunciar al control de su ecosistema.

Cook, que dirigió Apple desde agosto de 2011, pasa a ocupar la presidencia ejecutiva del consejo de administración. Desde esa posición mantendrá un papel activo en las relaciones con Gobiernos, reguladores y legisladores de todo el mundo. La transición, aprobada por unanimidad en abril tras un proceso de sucesión planificado durante años, no responde a una crisis interna.

Durante la etapa de Cook, la capitalización bursátil de Apple pasó de unos 350.000 millones de dólares a aproximadamente 4,6 billones. La compañía afronta, por tanto, un cambio de liderazgo desde una posición financiera excepcional, aunque con una agenda tecnológica mucho más exigente que la de hace una década.

Un ingeniero de hardware con 25 años de experiencia en Apple

Ternus, de 50 años, estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Pensilvania y se incorporó a Apple en 2001 como diseñador de producto. Antes había trabajado en Virtual Research Systems, donde participó en el desarrollo de cascos de realidad virtual, una experiencia especialmente relevante para entender su relación con el Vision Pro.

En 2013 fue nombrado vicepresidente de Ingeniería de Hardware. Desde ese puesto supervisó productos como los AirPods, el iPad y el Mac. En 2020 asumió también la responsabilidad sobre el iPhone y, un año después, se convirtió en vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware, cargo que ha ocupado hasta su llegada a la dirección ejecutiva.

Bajo su supervisión se desarrollaron algunos de los productos más relevantes de la Apple reciente, entre ellos el Apple Watch Ultra, los AirPods Pro de segunda generación y la transición de los ordenadores Mac a los procesadores Apple Silicon, como el chip M1. También dirigió la evolución del Vision Pro, el dispositivo de realidad mixta más ambicioso y costoso de la historia de la compañía.

El Vision Pro, primera prueba de su criterio estratégico

El casco de realidad mixta representa una de las decisiones más delicadas que Ternus hereda. El dispositivo incorpora dos pantallas micro-OLED con una resolución conjunta de 23 millones de píxeles y utiliza seguimiento ocular para controlar la interfaz. Sin embargo, su precio de 3.499 dólares, unos 3.289 euros al cambio, lo ha situado fuera del alcance de la mayoría de los consumidores.

Las estimaciones de Wedbush apuntan a unas 500.000 unidades vendidas durante su primer año, frente a previsiones iniciales que llegaban a 1,5 millones. En los próximos 12 meses, Apple tendrá que decidir si mantiene el Vision Pro como producto prémium, si acelera una versión más asequible o si modifica su estrategia para convertirlo en una plataforma con mayor atractivo comercial.

La inteligencia artificial pone a prueba el modelo de Apple

El principal reto de Ternus no será únicamente lanzar nuevos dispositivos, sino integrar la inteligencia artificial en todos ellos. La IA generativa es la tecnología capaz de crear texto, imágenes, código o respuestas a partir de instrucciones en lenguaje natural. Desde 2022 se ha convertido en el centro de la competencia entre las grandes empresas tecnológicas.

Apple parte con una desventaja de percepción. Mientras Microsoft, Google y otras compañías han presentado asistentes y servicios basados en modelos generativos, Siri ha avanzado con más lentitud. El asistente de voz de Apple ha acumulado dos ciclos de conferencias para desarrolladores con promesas de renovación que se han retrasado.

La nueva Siri AI, presentada en la conferencia WWDC de junio, se apoya en un modelo de 1,2 billones de parámetros desarrollado en colaboración con Google y su familia Gemini. Los parámetros son las variables internas que permiten a un modelo de IA aprender patrones y generar respuestas; en general, un número mayor implica más capacidad potencial, aunque no garantiza por sí solo mejores resultados.

Parte del procesamiento se ejecuta en servidores de Google Cloud equipados con procesadores gráficos Nvidia Blackwell B200. Apple habría pactado un coste cercano a 1.000 millones de dólares anuales por esta infraestructura y tecnología. El acuerdo refleja una paradoja para la compañía: la empresa que ha construido su identidad sobre el control del hardware y el software depende ahora de un socio externo para reforzar su asistente digital.

El despliegue de la nueva Siri también se ha visto condicionado en Europa por la Ley de Mercados Digitales, conocida como DMA. Esta normativa de la Unión Europea impone obligaciones a las grandes plataformas para favorecer la competencia y limitar determinadas prácticas de control del ecosistema. Apple ha lanzado las funciones de forma gradual en Estados Unidos y prevé ofrecer la experiencia completa en los nuevos dispositivos.

El iPhone 18 será su primera gran presentación

La primera prueba pública de Ternus llegará el 9 de septiembre, cuando Apple presente el iPhone 18, el iPhone Ultra y sus nuevos Apple Watch. El modelo Ultra podría convertirse en el primer iPhone plegable de la historia de la compañía, aunque sus características definitivas deberán confirmarse durante el evento.

El lanzamiento será especialmente importante porque los nuevos iPhone Pro y Ultra están llamados a mostrar las capacidades completas de la nueva Siri. Ternus tendrá que convencer al mercado de que la IA de Apple no es solo una respuesta a sus rivales, sino una función integrada de forma útil, segura y coherente con el resto de sus productos.

Finanzas sólidas y fuga de talento tecnológico

El punto de partida económico es favorable. Apple cerró su tercer trimestre fiscal, finalizado el 27 de junio de 2026, con 109.400 millones de dólares de ingresos, un 16% más que un año antes, y un margen bruto del 50,1%. En el primer trimestre fiscal del año, concluido en diciembre de 2025, alcanzó un récord de 143.800 millones.

La compañía también tendrá que proteger su talento. En julio, OpenAI incorporó a Paul Meade, responsable del hardware del Vision Pro. Su salida coincidió con la reorganización del área de hardware tras el nombramiento de Johny Srouji, responsable de los chips de Apple, para ocupar el puesto que deja Ternus.

El movimiento evidencia una tendencia más amplia: las empresas de inteligencia artificial están intentando captar a los ingenieros especializados en dispositivos, chips y diseño industrial. Ternus hereda una Apple rentable, con una marca poderosa y una notable ventaja en integración de hardware y software. Su desafío será conservar esa fortaleza mientras convierte la inteligencia artificial en el nuevo núcleo de la experiencia Apple.

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