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Un coronel retirado rebaja la amenaza militar de Marruecos: la superioridad española sigue siendo real

La carrera armamentística que se está consolidando en el Mediterráneo occidental ha vuelto a situar la relación entre España y Marruecos bajo el foco. El refuerzo de las capacidades militares de los países de la región, especialmente en el ámbito aéreo, plantea nuevos retos para las Fuerzas Armadas españolas.

Sin embargo, el coronel retirado del Ejército Español Manuel Morato considera que la evolución tecnológica de Marruecos no debe interpretarse como una amenaza inmediata capaz de alterar el equilibrio estratégico. Su diagnóstico es claro: la superioridad española es real y no hay que temer.

Una carrera militar que gana intensidad

El Mediterráneo occidental atraviesa una etapa de creciente competencia en materia de defensa. Marruecos y otros países del entorno están destinando más recursos a la adquisición de aeronaves, sistemas de vigilancia, misiles y medios no tripulados.

Este proceso responde a una combinación de factores. Por un lado, los gobiernos buscan proteger sus fronteras y reforzar su capacidad de disuasión. Por otro, la modernización militar se ha convertido en una herramienta de influencia regional, con adquisiciones que también tienen un importante componente político.

En este contexto, España se enfrenta a la necesidad de actualizar sus medios aéreos y mantener una ventaja tecnológica suficiente. La cuestión ya no se limita al número de aviones disponibles, sino a la calidad de sus sensores, la integración de sus sistemas y la capacidad para operar junto a otros aliados.

La ventaja española no depende solo de la plataforma

La valoración de Morato pone el acento en una diferencia esencial: la capacidad militar de un país no puede medirse únicamente por las compras anunciadas o por las características individuales de una aeronave.

El equilibrio real depende de un conjunto mucho más amplio de elementos, entre ellos:

  • El nivel de entrenamiento de las tripulaciones y del personal técnico.
  • La experiencia acumulada en operaciones y ejercicios internacionales.
  • La coordinación entre aviación, Armada, Ejército de Tierra y fuerzas aliadas.
  • La disponibilidad operativa y el mantenimiento de los equipos.
  • La calidad de los sistemas de mando, control, comunicaciones e inteligencia.

Desde esta perspectiva, una adquisición militar no produce resultados inmediatos. La incorporación de nuevos equipos exige formar a sus operadores, crear infraestructuras, adaptar procedimientos y garantizar una cadena logística capaz de sostenerlos durante años.

El Ejército del Aire acelera su modernización

La presión regional, no obstante, obliga a España a avanzar con mayor rapidez en la renovación de su flota. Mantener aeronaves durante demasiado tiempo puede elevar los costes de mantenimiento y reducir su disponibilidad, además de limitar la adaptación a escenarios dominados por la guerra electrónica, los drones y las redes de vigilancia.

La modernización debe contemplar tanto la sustitución progresiva de las plataformas más antiguas como la actualización de las que todavía pueden continuar en servicio. También resulta determinante invertir en simulación, munición, repuestos y formación, ámbitos que a menudo reciben menos atención que la compra de nuevos aparatos.

El reto es lograr que todos esos componentes funcionen como un sistema único. En los conflictos actuales, la información se ha convertido en un recurso estratégico. Detectar antes, compartir los datos con rapidez y tomar decisiones coordinadas puede ser tan decisivo como disponer de una aeronave más avanzada.

Marruecos aumenta sus capacidades, pero el equilibrio no cambia de forma automática

El fortalecimiento de las Fuerzas Armadas marroquíes es una realidad que España debe seguir con atención. Su proximidad geográfica convierte cualquier evolución en materia de defensa en un asunto especialmente sensible para la seguridad del flanco sur europeo.

Ahora bien, el crecimiento de las capacidades marroquíes no implica por sí mismo una pérdida inmediata de la ventaja española. La superioridad militar es el resultado de una combinación de tecnología, doctrina, preparación y alianzas, no de una única compra ni de una cifra aislada.

Además, España forma parte de estructuras de cooperación que amplían sus recursos y su capacidad de respuesta. La interoperabilidad con otros países europeos y con la OTAN aporta acceso a procedimientos comunes, inteligencia compartida y ejercicios conjuntos que elevan el nivel de preparación.

La disuasión como objetivo principal

El mensaje de Morato se sitúa en una idea central: la modernización debe servir para reforzar la disuasión, no para alimentar una percepción permanente de amenaza. Una defensa creíble busca evitar el conflicto demostrando que cualquier agresión tendría un coste elevado.

Eso no significa ignorar la evolución militar de los países vecinos. España necesita vigilar sus capacidades, anticipar los cambios tecnológicos y corregir sus propias carencias. Pero también debe evitar análisis alarmistas que confundan la renovación de un ejército con una alteración inmediata del equilibrio regional.

La conclusión es doble. Marruecos está aumentando su capacidad militar y España no puede relajarse, especialmente en la modernización de su poder aéreo. Al mismo tiempo, la estructura operativa, la experiencia y la integración internacional españolas mantienen una ventaja que, según el coronel retirado, continúa siendo sólida.

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