El exjugador de la NBA que multiplicó su fortuna al apostar por la inteligencia artificial
Hay carreras que no terminan cuando un jugador abandona la NBA. Para algunas antiguas estrellas de la competición, la retirada supone el inicio de una segunda etapa profesional lejos de las canchas. Ese es el caso del exbaloncestista que decidió orientar su patrimonio hacia la tecnología y la inteligencia artificial, una apuesta que habría elevado sus ingresos por encima de los 800 millones de dólares.
Su historia refleja un cambio cada vez más habitual entre los deportistas de élite. Los contratos, los patrocinios y los negocios vinculados al deporte pueden generar grandes beneficios, pero las inversiones en sectores tecnológicos ofrecen una posibilidad de crecimiento mucho mayor a largo plazo.
De los pabellones a Silicon Valley
Durante su etapa como jugador, el protagonista construyó una carrera de alto nivel en la NBA. Sin embargo, su patrimonio no quedó limitado a los salarios obtenidos durante sus años de competición. Tras dejar el baloncesto, comenzó a estudiar nuevas oportunidades empresariales y dirigió buena parte de su estrategia hacia compañías relacionadas con la innovación digital.
La inteligencia artificial se convirtió en uno de los ejes principales de esa cartera. El desarrollo de herramientas capaces de analizar grandes volúmenes de datos, automatizar procesos y transformar sectores completos abrió una ventana de negocio que el exjugador supo detectar antes de que esta tecnología alcanzara su actual protagonismo.
Su movimiento no fue una apuesta aislada. La inteligencia artificial ha pasado a estar presente en ámbitos como la sanidad, las finanzas, la publicidad, el comercio electrónico y el deporte profesional. Esa expansión ha disparado el interés de los inversores y ha multiplicado el valor de muchas empresas vinculadas a este sector.
Una fortuna que ya no depende del baloncesto
El dato más llamativo de su trayectoria empresarial es que los ingresos generados por sus inversiones superan ampliamente lo conseguido durante su etapa en las pistas. El exjugador habría acumulado más de 800 millones de dólares, una cifra que lo sitúa entre los deportistas retirados con mayor éxito financiero.
La diferencia entre ambas etapas resulta especialmente significativa. En la NBA, los ingresos dependen principalmente del contrato, la duración de la carrera y los acuerdos publicitarios. En cambio, una participación en una empresa tecnológica puede revalorizarse de forma exponencial si el proyecto gana cuota de mercado o recibe nuevas rondas de financiación.
Eso no significa que todas las inversiones en inteligencia artificial sean rentables. Se trata de un mercado con una fuerte competencia, elevada volatilidad y riesgos importantes. El crecimiento de una compañía puede verse afectado por la regulación, la aparición de nuevos competidores o el coste de desarrollar sistemas cada vez más avanzados.
La nueva generación de deportistas inversores
El caso de este antiguo jugador de la NBA forma parte de una tendencia más amplia. Cada vez más deportistas profesionales buscan asesoramiento financiero y crean estructuras empresariales para gestionar sus ingresos una vez finalizada su carrera deportiva.
Algunos apuestan por el sector inmobiliario, otros por las franquicias de restauración, las marcas de ropa o las empresas de entretenimiento. En los últimos años, la tecnología se ha convertido en una de las áreas preferidas, especialmente entre quienes quieren participar en proyectos con capacidad de crecimiento internacional.
La ventaja de los jugadores de la NBA es que suelen disponer de capital, visibilidad y una amplia red de contactos. Además, su experiencia competitiva puede ayudarles a entender conceptos como la disciplina, la planificación a largo plazo y la gestión del riesgo, elementos que también resultan esenciales en el mundo empresarial.
Una decisión tomada después de la retirada
El éxito financiero no llegó únicamente por haber jugado en la mejor liga de baloncesto del mundo. La clave estuvo en reinvertir los beneficios y buscar oportunidades fuera del deporte. En lugar de limitarse a explotar su imagen pública, el exjugador apostó por participar en una industria que todavía se encontraba en plena expansión.
Su recorrido demuestra que la retirada deportiva no tiene por qué significar el final de una carrera de alto rendimiento. Para muchos profesionales, puede representar el comienzo de una nueva competición: la de identificar sectores con futuro, construir un patrimonio sólido y convertir la fama obtenida en las canchas en una plataforma para desarrollar negocios.
En este caso, la inteligencia artificial fue el terreno elegido. El resultado, una fortuna superior a los 800 millones de dólares, confirma que algunas de las mayores victorias de una estrella de la NBA pueden llegar mucho después de su último partido.



