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El Gobierno atribuye el retroceso en PISA al impacto de las pantallas y descarta la responsabilidad de la LOMLOE

El Gobierno desvincula la caída de los resultados españoles en el informe PISA de la aplicación de la LOMLOE y apunta al uso intensivo de las pantallas como uno de los factores que pueden estar influyendo en el rendimiento de los estudiantes. La ministra de Educación, Milagros Tolón, ha defendido la necesidad de reforzar la lectura comprensiva y de analizar con detalle las diferencias entre comunidades autónomas.

La posición del Ejecutivo llega en un momento de debate sobre la evolución del sistema educativo y sobre las causas del retroceso registrado en las últimas evaluaciones internacionales. Frente a quienes relacionan los resultados con los cambios legislativos, el Ministerio sostiene que no existe una base suficiente para atribuir de forma directa el descenso a la LOMLOE.

La atención se centra en las pantallas

Durante su intervención, Tolón ha situado el impacto de las pantallas entre los elementos que deben estudiarse para entender la evolución del aprendizaje. El uso creciente de teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos forma parte de la vida cotidiana de los adolescentes, pero también plantea dudas sobre su posible efecto en la concentración, la comprensión de textos y la capacidad para mantener una lectura prolongada.

La ministra ha evitado presentar este factor como una explicación única. El planteamiento del Gobierno pasa por analizar el conjunto de circunstancias que pueden afectar al rendimiento académico, entre ellas los hábitos de lectura, el entorno familiar, las condiciones de los centros y las diferencias sociales y territoriales.

El debate sobre las pantallas no es nuevo, pero ha adquirido mayor relevancia a medida que la tecnología se ha incorporado a las aulas y al tiempo de ocio. La cuestión, según el enfoque defendido por Educación, no consiste únicamente en cuánto utilizan los estudiantes estos dispositivos, sino también en cómo los emplean y qué impacto tienen sobre su capacidad para comprender, relacionar y valorar información.

La lectura comprensiva, una prioridad

La ministra ha reclamado seguir trabajando en la lectura comprensiva, una competencia esencial para el aprendizaje en todas las materias. Comprender un enunciado, identificar la información principal o interpretar un texto son habilidades que afectan tanto a los resultados en lengua como al desempeño en matemáticas y ciencias.

La apuesta por reforzar esta área implica prestar atención a las dificultades que encuentran los alumnos para leer textos complejos y extraer conclusiones. También exige revisar las metodologías empleadas en los centros y proporcionar herramientas al profesorado para detectar los problemas de comprensión desde las primeras etapas educativas.

El Ministerio considera que la mejora no puede limitarse a una asignatura concreta. La lectura está presente en buena parte de las actividades escolares y condiciona la capacidad del alumnado para seguir las explicaciones, resolver problemas y estudiar de forma autónoma.

Las diferencias entre comunidades, en el centro del análisis

Otro de los aspectos destacados por Tolón es la necesidad de examinar las diferencias entre las comunidades autónomas. Los resultados educativos no son homogéneos en España y presentan variaciones territoriales que requieren una lectura más detallada que la de una media nacional.

Comparar los datos permite identificar qué políticas educativas están funcionando mejor, qué recursos necesitan determinados centros y en qué etapas aparecen las principales dificultades. Sin embargo, el análisis debe tener en cuenta las diferencias socioeconómicas, demográficas y culturales de cada territorio para evitar conclusiones simplistas.

La ministra ha defendido, por tanto, una aproximación basada en la evidencia y en el estudio pormenorizado de los resultados. El objetivo es determinar qué medidas pueden contribuir a mejorar el rendimiento sin reducir el diagnóstico a una sola causa ni convertir la evaluación internacional en un enfrentamiento político.

El debate sobre la LOMLOE continúa

La entrada en vigor de la LOMLOE ha provocado críticas de sectores de la oposición y de parte de la comunidad educativa, que la responsabilizan de una supuesta pérdida de exigencia académica. El Gobierno rechaza esa interpretación y considera prematuro vincular directamente la norma con el retroceso observado en PISA.

La evaluación internacional mide el desempeño de estudiantes de una edad determinada en áreas como comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Sus resultados ofrecen una fotografía del sistema educativo, pero no permiten por sí solos establecer una relación automática entre una ley y el rendimiento de los alumnos.

La discusión queda abierta a la espera de análisis más amplios sobre la evolución de las cohortes evaluadas, la aplicación real de las medidas y los factores externos que afectan al aprendizaje. Mientras tanto, Educación insiste en reforzar la comprensión lectora, estudiar el efecto de las pantallas y observar las desigualdades territoriales.

La respuesta del Ejecutivo combina así un rechazo a atribuir la caída exclusivamente a la LOMLOE con un llamamiento a revisar los hábitos de estudio y el entorno digital de los menores. El reto, según esta posición, pasa por convertir los resultados de PISA en una herramienta para corregir carencias y no solo en un argumento dentro de la disputa partidista.

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