El Gobierno retira el mapa que situaba a Ceuta y Melilla como territorios en disputa
El Gobierno ha eliminado de su plataforma digital un mapa que situaba a Ceuta y Melilla como territorios en disputa y mostraba el Sáhara Occidental como parte de Marruecos. La retirada se produce después de que el portavoz de Vivienda de Sumar en el Congreso, Alberto Ibáñez, reclamara públicamente la desaparición del contenido.
Ibáñez consideró que la representación cartográfica podía vulnerar el derecho internacional y reclamó una rectificación. El mapa estaba integrado en un visor territorial y, por su contenido, abrió un nuevo frente político en torno a la posición de España sobre las ciudades autónomas y el Sáhara Occidental.
Un mapa cuestionado por Sumar
La denuncia del diputado de Sumar se centró en la clasificación utilizada para Ceuta y Melilla. Ambas ciudades aparecían identificadas como territorios en disputa, una consideración que no se corresponde con la posición oficial española sobre su soberanía.
El parlamentario también cuestionó que el visor representase el Sáhara Occidental como parte de Marruecos. A su juicio, esa fórmula no respeta el marco jurídico internacional aplicable al territorio ni la situación pendiente de resolver sobre su estatus definitivo.
La petición de retirada planteó una cuestión que va más allá del diseño de una herramienta digital. Los mapas oficiales pueden transmitir una posición política y diplomática, especialmente cuando afectan a zonas sometidas a controversia territorial o a procesos internacionales todavía abiertos.
La retirada no modifica la posición oficial
La desaparición del mapa del visor supone la corrección de un contenido concreto, pero no implica por sí misma un cambio en la política exterior del Ejecutivo. La cuestión de Ceuta y Melilla, así como la del Sáhara Occidental, continúa formando parte de asuntos especialmente sensibles para la diplomacia española.
En el caso de las ciudades autónomas, España sostiene que forman parte de su territorio y que no existe una disputa de soberanía comparable a otros conflictos territoriales. Marruecos, sin embargo, mantiene reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, una posición que Madrid rechaza.
Respecto al Sáhara Occidental, el territorio permanece pendiente de una solución política conforme a las resoluciones de Naciones Unidas. La representación cartográfica del área tiene, por tanto, una relevancia que puede exceder el ámbito técnico y afectar a la interpretación de la postura de las administraciones públicas.
El valor político de la cartografía institucional
Los visores geográficos utilizados por las instituciones cumplen una función informativa, pero también pueden convertirse en una referencia pública sobre la forma en la que el Estado delimita y clasifica los territorios. Por ello, cualquier error en la denominación, las fronteras o el estatus jurídico puede generar consecuencias políticas.
La controversia pone de manifiesto la necesidad de revisar los contenidos antes de su publicación y de aplicar criterios homogéneos en todas las herramientas oficiales. En materias relacionadas con fronteras, soberanía y derecho internacional, la precisión técnica resulta inseparable de la responsabilidad institucional.
La eliminación del mapa evita que continúe visible una representación que había provocado críticas dentro del propio espacio parlamentario que sostiene al Gobierno. También busca impedir que el contenido pueda interpretarse como una modificación de la posición de España sobre Ceuta, Melilla o el Sáhara Occidental.
Una polémica con dimensión diplomática
El episodio llega en un contexto de especial sensibilidad en las relaciones entre España y Marruecos. La cooperación bilateral abarca asuntos como la seguridad, la inmigración, el comercio y la gestión de las fronteras, mientras que las cuestiones territoriales mantienen una carga política propia.
En este escenario, cualquier documento institucional que presente a Ceuta y Melilla como territorios en disputa puede ser interpretado como una toma de posición. Del mismo modo, mostrar el Sáhara Occidental como parte de Marruecos puede entrar en contradicción con el lenguaje empleado habitualmente por los organismos internacionales.
La retirada del visor zanja, por ahora, la incidencia concreta, aunque deja abierta la necesidad de aclarar cómo se produjo la publicación y qué controles existen para evitar que vuelva a repetirse. La polémica vuelve a situar en primer plano la importancia de la cartografía oficial en asuntos de soberanía y derecho internacional.



