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Apple prepara un dispositivo para el hogar que podría mirarte mientras hablas con él

Apple trabaja en una nueva categoría de producto para el hogar que podría llegar en 2027 y que iría mucho más allá de un iPad colocado sobre una mesa. La compañía estaría desarrollando una pantalla inteligente capaz de seguir al usuario con la mirada, orientarse hacia él y responder a sus peticiones mediante voz.

La idea resume buena parte de la estrategia que Apple parece estar preparando para sus próximos años: llevar la inteligencia artificial al hogar, convertir a Siri en un asistente más natural y crear dispositivos que interactúen con las personas de una forma menos estática. En lugar de limitarse a mostrar información, esta pantalla podría adoptar una presencia física dentro de la casa.

Una pantalla que no estaría siempre quieta

El dispositivo tendría un formato similar al de una tableta compacta, aunque su principal diferencia estaría en la base. Según las informaciones que circulan sobre el proyecto, la pantalla podría estar montada sobre un sistema motorizado capaz de girarla y cambiar su orientación.

Así, el equipo podría dirigirse hacia la persona que está hablando, seguir sus movimientos dentro de una estancia o colocarse en una posición concreta para facilitar una videollamada. La pantalla dejaría de ser un rectángulo inmóvil sobre una mesa para convertirse en una interfaz más activa y expresiva.

El funcionamiento recuerda, al menos conceptualmente, a algunos dispositivos de videollamadas y asistentes domésticos que ya utilizan mecanismos para orientar sus cámaras. La diferencia estaría en la integración con el ecosistema de Apple y en el papel central que tendría la pantalla para mostrar respuestas, controles, recordatorios y contenidos multimedia.

Siri sería la pieza clave del nuevo producto

El éxito de este dispositivo dependería en gran medida de la evolución de Siri. Apple necesita que su asistente comprenda conversaciones más naturales, mantenga el contexto y pueda ejecutar acciones entre distintas aplicaciones y accesorios del hogar.

El usuario podría pedirle que reproduzca una lista de música, encienda las luces, consulte el calendario, prepare una videollamada o muestre una receta mientras cocina. La pantalla serviría para confirmar las acciones, enseñar información adicional y ofrecer controles táctiles cuando la voz no sea suficiente.

La incorporación de funciones basadas en Apple Intelligence también abriría la puerta a respuestas más elaboradas y a una interacción más personalizada. El sistema podría reconocer rutinas, adaptar la información mostrada según la hora del día y ofrecer sugerencias relacionadas con las actividades habituales de cada miembro de la familia.

Un centro de control para la casa conectada

Además de funcionar como asistente, el equipo podría convertirse en el centro de operaciones del hogar inteligente. Desde su pantalla sería posible controlar luces, enchufes, cámaras, termostatos, cerraduras y otros accesorios compatibles con HomeKit o con el estándar Matter.

Su diseño permitiría dejarlo en la cocina, el salón o el despacho, siempre disponible para consultar una receta, revisar el tiempo, ver quién llama a la puerta o comprobar el estado de una habitación. El formato sería más cómodo que recurrir constantemente al móvil, pero también más discreto que utilizar un ordenador portátil.

Apple podría apostar por una experiencia especialmente cuidada en materia de privacidad. El procesamiento local de determinadas órdenes, los indicadores visibles de uso de la cámara y el micrófono y la integración con las cuentas de Apple serían elementos importantes para diferenciar el producto de otros asistentes domésticos.

El precio y la privacidad serán determinantes

La presencia de motores, sensores, cámaras y una pantalla de calidad elevaría el coste de fabricación frente a un altavoz inteligente convencional. Por ese motivo, el precio final podría situarlo en una franja claramente superior a la de los dispositivos básicos de Amazon o Google.

Apple tendría que demostrar que el movimiento de la pantalla aporta una utilidad real y no es únicamente un efecto llamativo. Si el dispositivo solo gira para seguir al usuario, pero no mejora de forma clara las videollamadas, el control del hogar o el acceso a la información, será difícil justificar una inversión elevada.

La privacidad será otro de los grandes retos. Un equipo capaz de detectar rostros, seguir movimientos y escuchar órdenes dentro de casa puede generar dudas entre los consumidores. Apple deberá explicar con precisión qué datos se almacenan, cómo se procesan y qué funciones pueden desactivarse.

Una nueva apuesta para competir en el hogar

El lanzamiento encajaría en el intento de Apple por reforzar su presencia en el hogar, un terreno en el que todavía está por detrás de sus rivales. La compañía cuenta con el Apple TV, el HomePod y una amplia red de usuarios de iPhone, pero su propuesta doméstica no ha alcanzado el mismo peso que sus ecosistemas móviles y de ordenadores.

Una pantalla inteligente con movimiento podría servir como puente entre esos productos. También ofrecería una nueva forma de utilizar Siri y daría mayor visibilidad a los servicios de Apple dentro de casa.

Por ahora, el proyecto no tiene garantizado su lanzamiento ni se conocen sus especificaciones definitivas. Apple podría modificar el diseño, retrasar la llegada o incluso cancelar el producto si la experiencia no alcanza sus estándares. Sin embargo, la idea apunta a una tendencia evidente: los asistentes inteligentes dejarán de ser simples altavoces y empezarán a ocupar un lugar más visible, interactivo y personal en nuestros hogares.

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