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El 5G refuerza las comunicaciones de emergencia durante la Crida de València

Las grandes aglomeraciones ponen a prueba la capacidad de las redes móviles. Miles de personas conectadas al mismo tiempo, llamadas, mensajes, vídeos y publicaciones en redes sociales pueden provocar una saturación que dificulte incluso las comunicaciones más importantes. Durante la Crida de València, una prueba tecnológica ha demostrado que el 5G puede mantener operativos los servicios de emergencia cuando la demanda de conectividad alcanza niveles extraordinarios.

El objetivo de la iniciativa era comprobar que las comunicaciones críticas no quedan bloqueadas por el uso masivo de los teléfonos móviles. En un escenario con una elevada concentración de público, la red debe gestionar simultáneamente el tráfico habitual de los asistentes y las comunicaciones de los equipos de seguridad, emergencias y coordinación.

La prueba se saldó con éxito y confirma el potencial del 5G para mejorar la respuesta ante incidentes en eventos multitudinarios. La tecnología permite asignar recursos de red de forma más precisa y priorizar determinados servicios, de manera que una llamada de emergencia o una transmisión operativa pueda mantenerse activa aunque miles de usuarios estén utilizando sus dispositivos al mismo tiempo.

Una red preparada para momentos de máxima demanda

En una celebración como la Crida, que reúne a una gran cantidad de personas en el centro de València, el tráfico móvil puede multiplicarse en cuestión de minutos. La mayoría de asistentes utiliza el teléfono para consultar información, localizar a otras personas, compartir imágenes o emitir vídeo en directo. Ese comportamiento genera una presión adicional sobre las estaciones base y sobre el conjunto de la red.

El problema no es únicamente que la navegación sea más lenta. En situaciones de emergencia, la congestión puede dificultar el establecimiento de llamadas, retrasar el envío de mensajes o impedir que los equipos desplegados compartan información en tiempo real. Por eso, garantizar unas comunicaciones estables es una parte esencial de la seguridad en actos públicos.

El 5G introduce herramientas de gestión que permiten separar y ordenar distintos tipos de tráfico. Las comunicaciones consideradas críticas pueden recibir prioridad frente a usos menos urgentes, como la reproducción de contenidos o la publicación de fotografías. Así, la red se adapta a las necesidades del momento y reserva capacidad para los servicios que no pueden fallar.

Prioridad para emergencias y coordinación

Una de las claves de este tipo de despliegues es la posibilidad de crear entornos de conectividad diferenciados dentro de una misma infraestructura. Esta segmentación, conocida habitualmente como network slicing, permite configurar una parte de la red con requisitos específicos de disponibilidad, velocidad y latencia.

En la práctica, los servicios de emergencia pueden disponer de un canal con prioridad para realizar llamadas, enviar datos o transmitir imágenes desde el lugar de los hechos. También facilita la coordinación entre policías, sanitarios, bomberos, protección civil y responsables de la organización, sin depender por completo de la capacidad disponible para el público general.

La baja latencia del 5G es otro factor relevante. El tiempo que transcurre entre el envío y la recepción de los datos se reduce, lo que favorece aplicaciones de comunicación instantánea, sistemas de videovigilancia y herramientas de gestión operativa. No se trata solo de contar con más velocidad, sino de conseguir una respuesta más predecible y estable.

Una prueba con valor para la seguridad ciudadana

La experiencia realizada en la Crida de València sirve como referencia para otros acontecimientos con grandes concentraciones de público. Conciertos, festivales, partidos, procesiones y celebraciones populares comparten el mismo reto: ofrecer conectividad a miles de personas sin comprometer los canales reservados a la atención de incidentes.

Este tipo de pruebas también permite detectar con antelación posibles puntos débiles. Antes de un evento, los operadores y los responsables de seguridad pueden analizar la previsión de asistentes, reforzar la cobertura, instalar equipos adicionales y definir qué comunicaciones deben tener prioridad. La planificación resulta especialmente importante en espacios urbanos donde la capacidad de las antenas puede verse limitada por la densidad de usuarios.

El resultado obtenido demuestra que la tecnología puede contribuir a reducir uno de los riesgos menos visibles de las aglomeraciones: la pérdida de comunicación en el momento en que más se necesita. Mantener operativos los canales de emergencia mejora la capacidad de reacción y facilita que las decisiones se tomen con información actualizada.

El reto de extender las comunicaciones críticas

Aunque el 5G ofrece nuevas posibilidades, su despliegue debe ir acompañado de una estrategia completa. La cobertura, la disponibilidad de dispositivos compatibles, la coordinación entre administraciones y operadores y la formación de los equipos son elementos decisivos para que la solución funcione en condiciones reales.

También será necesario avanzar en protocolos comunes que permitan utilizar estas capacidades en distintos escenarios y con diferentes organismos. La tecnología puede reservar capacidad, pero la eficacia de la respuesta depende igualmente de que los equipos sepan cómo comunicarse y compartir la información de forma coordinada.

La prueba de València apunta, en cualquier caso, hacia un modelo de conectividad más resistente. En lugar de tratar a todos los usuarios y servicios de la misma manera, las redes de nueva generación pueden identificar las comunicaciones esenciales y protegerlas frente a los picos de demanda. En una emergencia, esa diferencia puede resultar determinante.

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