Publicidad

Anthropic afronta una demanda colectiva ampliada por la publicidad de Claude Max

Anthropic se enfrenta a una nueva demanda colectiva en California por la forma en que comercializa sus planes de suscripción Claude Max. La acción, presentada el 9 de septiembre en el Distrito Norte de California, sostiene que los niveles Max 5x y Max 20x prometen un volumen de uso que no se corresponde con la experiencia real de muchos clientes.

Los planes cuestan 100 y 200 dólares al mes, respectivamente, frente a los 20 dólares del plan Claude Pro. La acusación considera que los multiplicadores incluidos en el nombre de cada tarifa pueden llevar a los usuarios a interpretar que disponen de cinco o veinte veces más capacidad total, cuando en realidad existen límites temporales y semanales que condicionan el acceso.

El límite que determina el uso real de Claude

El centro del litigio está en el funcionamiento de las llamadas ventanas rodantes de cinco horas. Este sistema calcula el consumo del usuario en un periodo móvil: cada nueva interacción puede mantener o desplazar el límite, en lugar de reiniciar la capacidad una vez al día.

En la práctica, un usuario puede contratar Claude Max 20x y quedarse sin acceso tras varias horas de trabajo intensivo, aunque todavía no haya alcanzado el supuesto volumen global asociado a su plan. La demanda afirma que esta condición no se explicó con suficiente claridad en la página de contratación.

La situación afecta especialmente a quienes utilizan Claude Code, la herramienta de Anthropic para programar con ayuda de inteligencia artificial. Las tareas de refactorización, análisis de grandes bases de código o ejecución de múltiples instrucciones consumen muchos más recursos informáticos que una conversación breve.

Los demandantes cuestionan los multiplicadores 5x y 20x

Según la acción colectiva, el plan Max 5x proporcionaría en condiciones reales aproximadamente 3,5 veces el uso de Claude Pro. En el caso de Max 20x, la ventaja se situaría entre seis y ocho veces, muy por debajo de lo que un cliente podría deducir del nombre comercial.

La demanda también recoge comparaciones de uso realizadas durante una semana con Claude Sonnet, uno de los modelos de lenguaje de la compañía. En esas pruebas, el plan Max 20x habría ofrecido solo 1,7 veces más horas de utilización que Max 5x, pese a costar el doble.

Estas cifras no representan necesariamente el consumo de todos los usuarios. El gasto depende del modelo empleado, la longitud de las instrucciones, el contexto que debe procesar el sistema y la complejidad de cada tarea. Sin embargo, los demandantes sostienen que esa variabilidad refuerza la necesidad de explicar mejor las limitaciones.

Una demanda ampliada tras el caso de junio

La nueva acción amplía una demanda presentada en junio de 2026 por los mismos representantes legales. El caso señala que una sesión de trabajo de cinco horas podía consumir alrededor del 15% de la cuota semanal de un suscriptor.

La acusación añade ahora que el mecanismo que verdaderamente controla el acceso no aparece en el mensaje principal de venta. Los límites semanales, según el escrito, se comunicaron de manera menos visible en mensajes enviados posteriormente a los clientes.

Anthropic lanzó los planes Claude Max en abril de 2025 y, de acuerdo con la documentación del caso, introdujo los topes semanales en agosto de ese mismo año. La compañía no habría informado de esos cambios con la misma relevancia que utilizó para promocionar el aumento de capacidad incluido en las tarifas.

  • Claude Pro: 20 dólares al mes.
  • Claude Max 5x: 100 dólares al mes.
  • Claude Max 20x: 200 dólares al mes.
  • Principal reclamación: falta de transparencia sobre las ventanas de cinco horas y los topes semanales.

Anthropic todavía no ha respondido públicamente

La compañía no ha realizado declaraciones públicas sobre la demanda ampliada. Tampoco ofreció una respuesta directa a las acusaciones de publicidad engañosa planteadas en el procedimiento inicial de junio.

El caso está representado por Monica Vaca y Kati Daffan, dos abogadas que trabajaron en la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos durante la etapa de Lina Khan. Su experiencia está vinculada a investigaciones sobre prácticas comerciales y publicidad de grandes empresas tecnológicas.

La elección de Anthropic como objetivo pone el foco en un problema cada vez más habitual en los servicios de inteligencia artificial: la dificultad de vender capacidad de uso de forma sencilla cuando el coste real cambia según la tarea.

El modelo de suscripción choca con el coste de la IA

Los sistemas de inteligencia artificial generativa funcionan mediante modelos que procesan tokens, unidades de texto que pueden equivaler a palabras, fragmentos de palabras o signos. Cada respuesta requiere capacidad de cálculo, conocida como inferencia, y ese consumo aumenta cuando se utilizan instrucciones largas, archivos extensos o procesos automáticos.

Por ese motivo, una tarifa plana no representa el mismo coste para todos los clientes. Una persona que formula preguntas cortas consume muchos menos recursos que un desarrollador que pide a Claude Code revisar miles de líneas, ejecutar cambios y repetir el proceso varias veces.

Anthropic ha aplicado restricciones para contener ese gasto a medida que crecía el número de usuarios de pago. La demanda argumenta que el problema no está necesariamente en establecer límites, sino en presentarlos después de prometer una cantidad de uso que resulta difícil de medir y predecir.

El procedimiento podría convertirse en un precedente para todo el sector. La cuestión será determinar si los multiplicadores de capacidad pueden utilizarse como una referencia comercial válida cuando dependen de ventanas temporales, cuotas semanales y patrones de consumo diferentes.

Artículo anteriorAgentes de IA: la nueva puerta de entrada del cibercrimen