La Calahorra quedó asociada a una de las jornadas más exigentes y esperadas de LaVuelta 2026. La etapa 20, disputada entre esta localidad granadina y el Collado del Alguacil, ofreció un escenario inédito para decidir la clasificación general antes del desenlace.
El recorrido convirtió la penúltima jornada de montaña en una prueba de resistencia, estrategia y ambición. Con el título todavía en juego, cada ataque podía cambiar el rumbo de la carrera y dejar una imagen para la historia del ciclismo español.
La Calahorra y el Collado del Alguacil firmaron un final decisivo
La salida desde La Calahorra situó el foco en Granada y en una etapa diseñada para seleccionar a los favoritos. El ascenso final al Collado del Alguacil, inédito en LaVuelta, añadió incertidumbre a una carrera que llegaba a su tramo definitivo con muy poco margen para los errores.
En este tipo de jornadas, la colocación resulta tan importante como la fuerza física. El viento, el ritmo de los equipos y la distancia acumulada condicionaron la batalla antes de la subida decisiva. Los corredores de la general tuvieron que medir cada movimiento para no pagar demasiado pronto el esfuerzo.
Una subida inédita que elevó la tensión
El Collado del Alguacil fue el gran juez de la etapa. Sus rampas obligaron a los candidatos a la victoria a mostrar sus cartas, mientras los gregarios intentaban mantener la carrera controlada y proteger a sus líderes.
La dureza del puerto también favoreció las diferencias entre los ciclistas más explosivos y quienes basan sus opciones en la regularidad. En una penúltima etapa de alta montaña, unos pocos segundos pueden tener un valor enorme de cara al podio final.
Qué dejó la etapa de La Calahorra en LaVuelta 2026
La jornada confirmó que la carrera no se decidió únicamente en los grandes puertos conocidos. La llegada desde La Calahorra y el estreno del Alguacil demostraron que un escenario nuevo puede alterar las previsiones y ofrecer una batalla diferente entre los favoritos.
- La salida granadina: puso en primer plano un territorio con identidad propia y un recorrido exigente.
- El ascenso final: concentró la máxima presión sobre los líderes de la clasificación general.
- La estrategia: obligó a los equipos a elegir entre controlar la carrera o lanzar ataques desde lejos.
- La proximidad del final: convirtió cada diferencia en un posible movimiento decisivo para el podio.
La lucha por la general llegó al límite
La clasificación general afrontó esta etapa con todos los focos sobre los principales aspirantes. La cercanía del final aumentó la tensión, pero también exigió prudencia: atacar sin fuerzas podía abrir la puerta a una pérdida mayor en los últimos kilómetros.
La carrera vivió así una combinación de vigilancia y ofensiva. Los favoritos debían responder a los cambios de ritmo, mientras los corredores que buscaban la etapa intentaban aprovechar cualquier momento de duda en el grupo principal.
Enric afrontó el reto con ambición hasta el colofón
Enric llegó a esta penúltima batalla con la intención de cerrar LaVuelta con la mejor imagen posible. Su mensaje de ir a por ello resumió el espíritu de una jornada en la que no había espacio para reservarse demasiado, especialmente ante una ascensión desconocida para el pelotón.
La actitud del corredor conectó con el carácter de la etapa. La salida en La Calahorra y el final en el Alguacil ofrecieron una oportunidad para atacar, defender la posición y dejar encarrilado el resultado antes de la jornada definitiva.
El factor mental en la penúltima gran batalla
En la recta final de una vuelta por etapas, la condición física convive con la presión. Los ciclistas conocen sus límites, revisan las diferencias y deben decidir en segundos si siguen la rueda de un rival o buscan su propia estrategia.
Ese componente mental tuvo un peso especial en el Alguacil. La falta de referencias anteriores obligó a interpretar la pendiente y a administrar el esfuerzo sin una experiencia previa que sirviera de guía.
La Calahorra, protagonista de una etapa para recordar
La etapa 20 dejó a La Calahorra como una de las localidades protagonistas de LaVuelta 2026. La carrera volvió a demostrar que el ciclismo puede convertir un paisaje y una subida inédita en el centro de la conversación deportiva.
Más allá del resultado, la jornada aportó emoción por la combinación de historia, territorio y competición. Granada acogió una batalla que puso a prueba a los líderes y que permitió al público seguir una de las últimas grandes oportunidades para cambiar la clasificación.
- La salida desde La Calahorra abrió una etapa con un marcado carácter granadino.
- El Collado del Alguacil introdujo una dificultad desconocida en LaVuelta.
- La cercanía de la meta final elevó el valor de cada ataque.
- La clasificación general quedó condicionada antes del desenlace de la carrera.
Una penúltima jornada que ya forma parte de LaVuelta
La combinación entre La Calahorra y el Collado del Alguacil dejó una de las imágenes más reconocibles de LaVuelta 2026. La etapa confirmó que la penúltima jornada puede ser mucho más que un trámite cuando el recorrido presenta una dificultad inédita y la general permanece abierta.
El ciclismo volvió a encontrar en Granada un escenario ideal para el suspense. Con la carrera encaminada hacia su cierre, la batalla del Alguacil quedó como el último gran examen para los aspirantes y como un capítulo que los aficionados recordarán por su dureza y su incertidumbre.
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