Las acciones de chips de inteligencia artificial se desploman y el oro cae por debajo de los 4.300 dólares
La renta variable estadounidense cerró la sesión del 14 de septiembre con pérdidas generalizadas, en una jornada marcada por el deterioro de las expectativas sobre el crecimiento del negocio de la inteligencia artificial y por el repunte de los rendimientos de la deuda pública. Los tres principales índices de Wall Street terminaron a la baja, mientras las compañías vinculadas a los semiconductores registraron algunas de las caídas más significativas.
El retroceso afectó especialmente a Nvidia, Micron y Broadcom, valores considerados referencias del ciclo de inversión en centros de datos, chips especializados y equipamiento para modelos avanzados de inteligencia artificial. La presión vendedora se extendió por todo el sector ante la posibilidad de que las grandes empresas tecnológicas revisen sus planes de gasto.
El mercado cuestiona el ritmo de inversión en inteligencia artificial
El detonante de la jornada fue el cambio de tono entre varios ejecutivos de la industria tecnológica, que reclamaron una desaceleración en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial cada vez más complejos. El mensaje fue interpretado por los inversores como una señal de cautela sobre la continuidad del actual ciclo de inversiones.
Durante los últimos meses, el mercado había incorporado unas previsiones muy elevadas de demanda de chips, servidores, redes y sistemas de refrigeración para centros de datos. Cualquier indicio de moderación puede afectar, por tanto, a las valoraciones de las empresas que se han beneficiado de este auge.
La preocupación no implica necesariamente un cambio estructural en la expansión de la inteligencia artificial. Sin embargo, sí abre la puerta a una revisión de los plazos, el volumen y la rentabilidad de los proyectos anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Los inversores comienzan a exigir más evidencias de ingresos y beneficios que justifiquen unas cotizaciones elevadas.
Nvidia, Micron y Broadcom lideran las ventas del sector
Nvidia volvió a situarse en el centro de la corrección. La compañía es uno de los principales proveedores de procesadores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, por lo que su cotización es especialmente sensible a cualquier duda sobre el gasto de capital de sus clientes.
Micron también sufrió el deterioro del sentimiento inversor. La empresa está estrechamente vinculada a la fabricación de memoria de alto rendimiento, un componente esencial para los sistemas de computación acelerada. Una eventual ralentización de los pedidos podría traducirse en una menor presión sobre precios y márgenes.
En el caso de Broadcom, el mercado vigila tanto su exposición a los circuitos diseñados para aplicaciones específicas como la demanda de soluciones de conectividad para centros de datos. La caída conjunta de estos valores refleja una retirada de posiciones en todo el ecosistema, más que un problema aislado en una sola compañía.
El bono estadounidense a diez años supera el 5 %
La tensión en los mercados de acciones coincidió con un fuerte repunte del rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años. El indicador superó el 5 %, un nivel que no alcanzaba desde 2023, en un contexto de mayor preocupación por la evolución de los tipos de interés.
El incremento de la rentabilidad de la deuda encarece la financiación y reduce el atractivo relativo de las acciones, sobre todo de aquellas empresas cuyo valor depende de beneficios esperados a varios años vista. Este mecanismo afecta de forma directa a las compañías tecnológicas de crecimiento y amplifica las ventas cuando el mercado revisa sus previsiones.
Las expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal se intensificaron durante la semana. Los inversores siguen pendientes de la inflación, del empleo y de cualquier señal que indique cuánto tiempo permanecerá restrictiva la política monetaria estadounidense.
El oro pierde el nivel de los 4.300 dólares
El mercado de materias primas tampoco escapó a la volatilidad. El oro cayó por debajo de los 4.300 dólares, presionado por el fortalecimiento de los rendimientos de la deuda y por el aumento de las expectativas de tipos más altos.
El metal precioso no ofrece intereses, por lo que suele perder atractivo cuando los bonos proporcionan una rentabilidad mayor. La subida del coste de oportunidad de mantener oro favoreció la toma de beneficios y aceleró el descenso durante la sesión.
Aun así, la evolución del oro continúa condicionada por varios factores, entre ellos la política monetaria, la fortaleza del dólar y la demanda de activos refugio. Una mayor incertidumbre económica o geopolítica podría modificar de nuevo esta tendencia.
Una jornada de revisión de expectativas
La sesión dejó un mensaje claro: el mercado está pasando de premiar cualquier anuncio relacionado con la inteligencia artificial a examinar con más rigor su impacto financiero. La sostenibilidad del gasto en chips y centros de datos será determinante para las cotizaciones del sector.
Mientras los inversores evalúan si la corrección es puntual o el inicio de una fase más prolongada de ajuste, la evolución de los tipos de interés seguirá siendo decisiva. La combinación de bonos por encima del 5 %, dudas sobre el gasto en inteligencia artificial y presión sobre el oro dibuja un escenario de mayor prudencia en los mercados estadounidenses.



