
Teruel identifica los fósiles del que podría ser el primer Diplodocus de Europa
Un equipo de paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis ha identificado en el yacimiento de La Tejería, en el municipio turolense de El Castellar, restos fósiles atribuidos al género Diplodocus. El hallazgo apunta a la presencia de este dinosaurio saurópodo en Europa hace más de 150 millones de años.
Los resultados de la investigación se han publicado recientemente en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology. Hasta ahora, el género Diplodocus solo había sido reconocido en registros fósiles del Jurásico de Norteamérica, por lo que la identificación de los restos de Teruel abre una nueva vía para comprender la distribución de estos grandes herbívoros.
Un hallazgo que amplía el mapa de los dinosaurios jurásicos
El yacimiento de La Tejería se encuentra en el término municipal de El Castellar, una localidad integrada en uno de los territorios más relevantes de Aragón para el estudio de los dinosaurios. Los fósiles recuperados en este enclave han permitido analizar la anatomía del animal y compararla con otros saurópodos conocidos.
La investigación concluye que los restos presentan características compatibles con Diplodocus, un género incluido entre los diplodócidos. Estos dinosaurios se caracterizaban por sus cuerpos alargados, cuellos y colas muy extensos y una dieta basada principalmente en materia vegetal.
La posible presencia de un Diplodocus en la península ibérica resulta especialmente relevante porque modifica la visión que existía sobre la distribución geográfica de este grupo durante el Jurásico. El registro fósil conocido situaba hasta ahora a estos animales al otro lado del Atlántico.
El valor científico de los fósiles de El Castellar
La identificación no se basa únicamente en el tamaño de los huesos, sino en el estudio detallado de sus rasgos anatómicos. Los paleontólogos han comparado los ejemplares de La Tejería con fósiles de otros saurópodos y con los materiales atribuidos a Diplodocus en Norteamérica.
Este tipo de análisis permite establecer relaciones entre especies y géneros separados por miles de kilómetros. También ayuda a reconstruir cómo se desplazaban los dinosaurios entre las distintas masas continentales, que durante el Jurásico presentaban una configuración muy diferente a la actual.
La investigación resulta, además, una muestra de la importancia de los yacimientos turolenses. Los afloramientos de la provincia conservan restos de diferentes etapas de la historia de los dinosaurios y han proporcionado hallazgos fundamentales para conocer la fauna que habitó la península ibérica.
Qué implica la identificación del género Diplodocus
- Amplía la distribución geográfica conocida del género, hasta ahora documentado en el Jurásico de Norteamérica.
- Refuerza el papel de Teruel como territorio clave para la paleontología de dinosaurios en Europa.
- Aporta nuevas evidencias sobre la evolución y dispersión de los grandes saurópodos.
- Ayuda a interpretar los ecosistemas que existieron en la península ibérica hace más de 150 millones de años.
Un dinosaurio de grandes dimensiones
Los diplodócidos formaban parte de los saurópodos, un amplio grupo de dinosaurios cuadrúpedos y herbívoros. Su anatomía estaba adaptada a una vida terrestre basada en el consumo de vegetación, con extremidades robustas capaces de sostener cuerpos de grandes dimensiones.
El nombre Diplodocus se asocia habitualmente a animales de cuello y cola muy largos. Sin embargo, la relevancia del hallazgo turolense no reside solo en las dimensiones que pudo alcanzar el ejemplar, sino en la información que ofrece sobre la presencia de este linaje en los ecosistemas europeos del Jurásico.
La atribución al género deberá seguir siendo estudiada a medida que se incorporen nuevos datos y se revisen los materiales fósiles disponibles. En paleontología, las conclusiones pueden perfeccionarse con nuevos hallazgos, comparaciones anatómicas y técnicas de análisis más avanzadas.
Teruel, referente de la paleontología europea
El descubrimiento vuelve a situar a Teruel en el centro de la investigación sobre dinosaurios. La provincia cuenta con numerosos yacimientos y con una infraestructura científica y divulgativa vinculada a Dinópolis, que ha contribuido a dar a conocer el patrimonio paleontológico aragonés.
El estudio de La Tejería confirma que el registro fósil de Aragón todavía puede aportar sorpresas de alcance internacional. La posible identificación del primer Diplodocus europeo convierte los restos de El Castellar en una pieza destacada para reconstruir la historia de los dinosaurios que habitaron el continente durante el Jurásico.



