Sanidad insiste en reforzar la prevención frente a las enfermedades respiratorias
Los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ) han hecho un llamamiento a la población para extremar las medidas de prevención frente a las enfermedades respiratorias, especialmente durante los periodos en los que aumentan los contagios. La recomendación busca reducir la transmisión de infecciones y proteger a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones.
Los cuadros respiratorios pueden estar causados por virus y bacterias. Entre los más habituales se encuentran el resfriado común, la gripe, la covid-19, la bronquiolitis y algunas formas de neumonía. Aunque muchas infecciones evolucionan favorablemente, una vigilancia adecuada permite detectar a tiempo los casos que requieren atención médica.
Medidas sencillas para reducir los contagios
La prevención comienza con hábitos cotidianos. Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es una de las medidas más eficaces, sobre todo después de toser, estornudar, sonarse la nariz o regresar de la calle. Cuando no sea posible, puede utilizarse una solución hidroalcohólica.
También es importante cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar, preferiblemente con un pañuelo desechable o con la parte interna del codo. Los pañuelos usados deben depositarse en una papelera y, a continuación, hay que lavarse las manos.
- Ventilar de forma periódica las estancias cerradas.
- Evitar compartir vasos, cubiertos, botellas, toallas u otros objetos de uso personal.
- Limpiar con frecuencia las superficies que se tocan habitualmente.
- Evitar el contacto estrecho con otras personas cuando existan síntomas.
- Utilizar mascarilla en espacios muy concurridos si hay síntomas o riesgo elevado de transmisión.
La ventilación adquiere especial importancia en colegios, centros de trabajo, residencias y viviendas con muchas personas. Renovar el aire ayuda a disminuir la concentración de partículas infecciosas, especialmente cuando no es posible mantener distancia física.
Qué hacer ante los primeros síntomas
Fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, malestar general, cansancio o dificultad para respirar son algunos de los signos que pueden aparecer en una infección respiratoria. No todos los síntomas indican la misma enfermedad, por lo que conviene evitar el autodiagnóstico y consultar con un profesional sanitario cuando existan dudas.
Mientras persistan las molestias, se recomienda descansar, beber líquidos y limitar las actividades sociales. Si la persona afectada debe convivir con otras, es aconsejable mantener una buena ventilación y extremar la higiene. Los medicamentos deben utilizarse siguiendo las indicaciones de un profesional, especialmente en el caso de los antibióticos, que no son eficaces contra los virus y no deben tomarse sin receta.
Especial protección para los grupos vulnerables
Las personas mayores, los niños pequeños, las embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas pueden presentar una evolución más grave. Entre estas últimas se incluyen las patologías respiratorias, cardiovasculares, la diabetes, la obesidad y las alteraciones del sistema inmunitario.
En estos grupos resulta especialmente importante mantener las vacunas recomendadas al día. La vacunación frente a la gripe y la covid-19, cuando esté indicada por las autoridades sanitarias, reduce el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y complicaciones.
Los familiares y cuidadores también deben prestar atención a los cambios en el estado general de estas personas. Una pérdida de apetito marcada, somnolencia inusual, desorientación o un empeoramiento rápido justifican una valoración sanitaria, aunque la fiebre no sea elevada.
Cuándo es necesario pedir ayuda médica
La mayoría de los procesos respiratorios leves pueden controlarse con reposo y seguimiento. Sin embargo, se debe buscar atención médica si la fiebre persiste, los síntomas empeoran, la tos se prolonga más de lo esperado o aparecen dolor intenso en el pecho, silbidos al respirar o una notable debilidad.
La dificultad para respirar, la coloración azulada de labios o rostro, la confusión, la incapacidad para mantenerse despierto o una saturación de oxígeno baja son signos de alarma que requieren atención urgente. En bebés, también deben vigilarse el rechazo de las tomas, la respiración acelerada y el hundimiento de las costillas al respirar.
Responsabilidad individual y protección colectiva
El llamamiento de los SSZ pone el foco en la responsabilidad individual como herramienta de salud pública. Medidas tan simples como quedarse en casa al encontrarse mal, ventilar los espacios y mantener una higiene adecuada pueden reducir la cadena de contagios y proteger a quienes tienen más posibilidades de enfermar gravemente.
La prevención debe mantenerse durante todo el año, aunque conviene intensificarla cuando aumentan las infecciones respiratorias. La colaboración de la ciudadanía, la vacunación y la consulta temprana ante los signos de alarma son claves para evitar complicaciones y aliviar la presión sobre los servicios sanitarios.



