Publicidad

Qué significa «todos somos caballas», el lema de apoyo a Ceuta que volvió al centro del debate

La expresión «todos somos caballas» ha reaparecido en el debate público después de que Vinicius y Mbappé protagonizaran una polémica relacionada con el lema, visible en sus camisetas y posteriormente oculto. Más allá de la controversia futbolística, el episodio ha llevado de nuevo a primer plano una palabra estrechamente vinculada con la identidad de Ceuta.

En la ciudad autónoma, caballa no se utiliza únicamente para referirse a un pez. Es también el gentilicio popular con el que muchos ceutíes se reconocen y son reconocidos. La palabra funciona como una seña de pertenencia, una forma coloquial de expresar el vínculo con una ciudad marcada por su posición estratégica, su diversidad y su relación histórica con el mar.

Una palabra convertida en identidad colectiva

El lema «todos somos caballas» resume una idea de solidaridad con Ceuta. Su mensaje no se limita a quienes han nacido en la ciudad: plantea que cualquier persona puede compartir, aunque sea simbólicamente, la defensa de sus habitantes y el reconocimiento de su singularidad.

Por eso, la expresión aparece con frecuencia en campañas, actos reivindicativos, mensajes institucionales y muestras de apoyo a la ciudad autónoma. Su fuerza reside precisamente en que combina un término cotidiano con un sentido colectivo muy reconocible para la población ceutí.

El uso de caballa como apelativo de los ceutíes se remonta, según la tradición más extendida, a finales del siglo XIX. La explicación se relaciona con la importancia de la pesca y del comercio marítimo en la vida local, aunque el origen exacto de la palabra no está completamente cerrado.

El origen de «caballa» y las distintas teorías

La interpretación más habitual vincula el término con la caballa, un pez muy presente en las aguas del Estrecho y en la alimentación de las comunidades costeras. En una ciudad cuya historia ha estado ligada al puerto, a la pesca y al intercambio entre ambas orillas, la asociación resultaba sencilla y comprensible.

Con el paso del tiempo, el nombre del pescado habría dejado de describir solo una actividad o un producto para convertirse en una etiqueta aplicada a los habitantes de Ceuta. Como ocurre con muchos gentilicios populares, su extensión fue progresiva y terminó consolidándose en el lenguaje cotidiano.

También se han difundido otras explicaciones sobre la aparición del término. Algunas apuntan a la llegada de pescadores procedentes de otros puntos del litoral; otras lo relacionan con costumbres locales, con la actividad de las almadrabas o con el modo en que se identificaba a quienes vivían al otro lado del Estrecho. Sin embargo, ninguna hipótesis cuenta con una aceptación absoluta.

Esta falta de una certeza única no ha debilitado el valor de la palabra. Al contrario, «caballa» se ha asentado como un símbolo popular de Ceuta, al margen de que su etimología definitiva pueda seguir siendo objeto de debate.

De apodo popular a lema reivindicativo

Los gentilicios populares suelen nacer en contextos cotidianos y adquirir nuevos significados con el tiempo. En el caso de Ceuta, caballa pasó de ser una denominación asociada a la vida marinera a representar una manera de entender la ciudad y su comunidad.

La expresión «todos somos caballas» amplía ese sentimiento de pertenencia. No afirma que todas las personas compartan el origen ceutí, sino que propone una identificación simbólica con la ciudad. Es un mensaje utilizado para reclamar atención, defender su reconocimiento y destacar los lazos que unen a sus vecinos.

Su aparición en prendas deportivas ha contribuido a darle una mayor visibilidad. El fútbol, por su capacidad para generar conversación y alcanzar a públicos muy amplios, convierte cualquier gesto asociado a una camiseta en un asunto susceptible de interpretación. En este caso, el lema ha quedado ligado a la imagen de dos de las figuras más conocidas del fútbol internacional.

Una polémica que reabre el debate sobre Ceuta

El hecho de que Vinicius y Mbappé taparan el mensaje provocó reacciones encontradas. Para algunos, se trató de un gesto con una lectura política o territorial; para otros, la escena no permite extraer conclusiones sobre la intención de los jugadores. En cualquier caso, el episodio hizo que una expresión muy arraigada en Ceuta alcanzara una repercusión extraordinaria.

La discusión también revela hasta qué punto las palabras pueden concentrar una carga histórica y emocional. Para quien no conozca la ciudad, caballa puede parecer simplemente el nombre de un pez. Para muchos ceutíes, en cambio, es una forma de reconocerse y de reivindicar una identidad propia.

Así, el lema trasciende la anécdota futbolística. «Todos somos caballas» resume una historia de frontera, mar y convivencia, y mantiene vivo un término nacido en el habla popular que, más de un siglo después, continúa definiendo a Ceuta y a quienes sienten como suyo su destino.

Artículo anteriorCampo de Borja prevé hasta 25 millones pese a la sequía
Artículo siguiente141 enfermedades tienen derivación médica válida por un año