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La tecnología sanitaria invierte 344 millones en I+D+i y reclama más apoyo para crecer

El sector español de la tecnología sanitaria destinó 344 millones de euros a actividades de investigación, desarrollo e innovación durante 2023. La cifra confirma el peso creciente de una industria estratégica para el sistema sanitario y llega acompañada de un récord en el registro de patentes.

El esfuerzo inversor refleja la necesidad de desarrollar productos y soluciones capaces de responder a retos como el envejecimiento de la población, la cronicidad, la presión asistencial y la transformación digital de hospitales y centros de salud. Sin embargo, las empresas consideran que todavía existen barreras normativas y administrativas que dificultan que la innovación llegue con mayor rapidez a pacientes y profesionales.

Un sector clave para la modernización sanitaria

La tecnología sanitaria engloba un amplio conjunto de productos y servicios, desde dispositivos médicos y equipamiento hospitalario hasta sistemas de diagnóstico, soluciones digitales, material quirúrgico y herramientas destinadas al seguimiento de los pacientes. Su evolución tiene un impacto directo tanto en la calidad asistencial como en la eficiencia del sistema.

La inversión de 344 millones de euros en I+D+i durante 2023 muestra el compromiso de las compañías con el desarrollo de nuevas soluciones. Este gasto permite mejorar tecnologías existentes, crear productos más precisos y seguros, y avanzar hacia modelos de atención más personalizados y conectados.

Además de favorecer la actividad empresarial, la innovación sanitaria puede contribuir a reducir tiempos de diagnóstico, optimizar recursos y facilitar la atención a distancia. En un contexto marcado por la falta de profesionales y el aumento de la demanda, estas herramientas adquieren una relevancia cada vez mayor.

Récord de patentes como indicador de innovación

El sector también alcanzó en 2023 una cifra récord de patentes. Este dato evidencia el esfuerzo de las empresas por proteger y transferir al mercado los resultados de sus proyectos de investigación. Las patentes funcionan como un indicador de la capacidad tecnológica de una industria y ayudan a consolidar el conocimiento generado en España.

El aumento de la actividad innovadora puede reforzar la competitividad internacional de las compañías españolas. Para ello, resulta necesario que la investigación no se quede únicamente en los laboratorios, sino que encuentre vías ágiles para convertirse en productos disponibles para el sistema sanitario.

La colaboración entre empresas, hospitales, universidades y centros de investigación es fundamental en este proceso. El conocimiento clínico permite detectar necesidades reales, mientras que la industria aporta capacidad de desarrollo, fabricación y escalado. Esta cooperación puede acelerar la llegada de soluciones más ajustadas a la práctica asistencial.

Más apoyo normativo para acelerar la llegada al mercado

A pesar de los avances, el sector reclama un marco normativo que acompañe mejor el ritmo de la innovación. Los procedimientos de evaluación, certificación y acceso al mercado deben garantizar la seguridad de los pacientes, pero también ofrecer plazos previsibles y criterios homogéneos para las empresas.

La adaptación a las nuevas exigencias regulatorias supone un reto especialmente importante para las compañías que desarrollan productos innovadores. Los procesos pueden requerir una elevada inversión y una notable especialización técnica, algo que afecta con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas.

Por este motivo, las empresas consideran necesario reforzar el asesoramiento, simplificar trámites cuando sea posible y mejorar la coordinación entre las distintas administraciones. Un entorno regulatorio más claro facilitaría la planificación de inversiones y reduciría el tiempo que transcurre entre el desarrollo de una tecnología y su disponibilidad para los usuarios.

La compra pública de innovación, una asignatura pendiente

Otra de las principales demandas del sector es el impulso de la compra pública de innovación. Los hospitales y organismos sanitarios pueden desempeñar un papel decisivo como primeros clientes de soluciones nuevas, siempre que los procesos de contratación valoren no solo el precio, sino también la calidad, la evidencia clínica y el impacto a medio plazo.

La compra pública innovadora permite identificar problemas concretos del sistema y promover soluciones desarrolladas para resolverlos. También ofrece a las empresas un entorno de prueba y validación, algo especialmente relevante para los proyectos que todavía no cuentan con una amplia implantación.

Para que este modelo funcione, las licitaciones deben incorporar criterios que reconozcan la innovación y faciliten la participación de empresas tecnológicas. La planificación de las necesidades sanitarias y la coordinación entre comunidades autónomas podrían contribuir a generar una demanda más estable y evitar que las soluciones innovadoras encuentren mercados demasiado fragmentados.

Un reto de inversión y competitividad

El récord de patentes y los 344 millones invertidos en I+D+i sitúan a la tecnología sanitaria ante una oportunidad de crecimiento. No obstante, el sector necesita que el esfuerzo empresarial se acompañe de políticas públicas estables, financiación adecuada y mecanismos que permitan transformar la investigación en resultados asistenciales.

El objetivo es consolidar una industria capaz de generar empleo cualificado, mejorar la autonomía tecnológica y aportar soluciones a los principales desafíos del sistema sanitario. Para lograrlo, será clave mantener la inversión, facilitar la colaboración público-privada y convertir la innovación en un criterio central de las decisiones de compra.

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