Publicidad

El SUC acerca a estudiantes de Bachillerato las claves para actuar ante un accidente de tráfico

El Servicio de Urgencias Canario (SUC) ha puesto el foco en la importancia del primer interviniente durante una emergencia. Estudiantes de Bachillerato han recibido formación de profesionales sanitarios sobre cómo comportarse si presencian un accidente de tráfico y qué pasos seguir hasta la llegada de los equipos de emergencia.

La iniciativa busca que los jóvenes sepan responder de forma segura y ordenada ante una situación crítica. La conducta PAS —Proteger, Alertar y Socorrer— constituye la base de esta actuación y permite reducir riesgos tanto para las personas heridas como para quienes prestan la primera ayuda.

La conducta PAS, una respuesta sencilla ante una emergencia

Durante la actividad, los profesionales del SUC explicaron que el primer objetivo debe ser proteger la zona del accidente. Antes de acercarse a una persona herida, es necesario comprobar que el entorno no entraña peligro para el testigo ni para las víctimas.

En un siniestro vial, esta fase puede incluir alejarse del tráfico, señalizar la presencia del accidente y evitar conductas que provoquen nuevas colisiones. La recomendación principal es no exponerse a riesgos innecesarios y mantener la calma para poder actuar con criterio.

El segundo paso es alertar a los servicios de emergencia. La llamada debe realizarse cuanto antes y aportar información clara sobre el lugar del accidente, el número aproximado de personas afectadas y el estado que presentan.

También resulta relevante indicar cualquier circunstancia que pueda complicar la intervención, como vehículos inestables, presencia de humo, fuego o mercancías peligrosas. Una comunicación precisa facilita que los recursos sanitarios lleguen preparados y con mayor rapidez.

Ayudar sin poner en riesgo a las víctimas

La última fase de la conducta PAS es socorrer. Los sanitarios trasladaron al alumnado la necesidad de prestar únicamente la ayuda que se pueda ofrecer con seguridad y siguiendo las indicaciones de los profesionales de emergencias.

Entre las pautas esenciales se encuentra no mover a las personas heridas, salvo que exista un peligro inmediato. Tras un accidente de tráfico, una movilización incorrecta puede agravar lesiones que no sean visibles a simple vista.

Mientras llegan los equipos asistenciales, el primer interviniente puede acompañar a las víctimas, comprobar si responden y observar su respiración, siempre sin realizar maniobras para las que no tenga formación. Mantener una actitud serena también contribuye a reducir la ansiedad de las personas implicadas.

Formación para mejorar la respuesta ciudadana

El SUC considera fundamental que la población conozca unas nociones básicas de actuación ante emergencias. Los primeros minutos pueden ser determinantes, especialmente cuando el accidente se produce en una zona en la que los recursos sanitarios necesitan tiempo para desplazarse.

La formación dirigida a estudiantes de Bachillerato pretende reforzar la cultura de la prevención y la responsabilidad ciudadana. Los jóvenes pueden convertirse en testigos directos de un siniestro y, con unas instrucciones sencillas, contribuir a que la escena sea más segura.

El objetivo no es convertir a los testigos en profesionales sanitarios, sino ofrecerles herramientas para actuar de manera prudente. Saber cuándo intervenir, qué información transmitir y qué acciones deben evitarse puede marcar la diferencia durante la espera.

Una actuación coordinada desde el primer momento

La intervención ante un accidente requiere coordinación entre quienes se encuentran en el lugar y los servicios de emergencia. Por ese motivo, los profesionales insistieron en la importancia de seguir las instrucciones recibidas durante la llamada y permanecer disponibles para aportar información.

La persona que alerta debe intentar responder a las preguntas del operador con tranquilidad y no finalizar la comunicación hasta que se le indique. Además, si la situación cambia, es conveniente comunicarlo para que los equipos puedan adaptar su respuesta.

  • Proteger: comprobar que el lugar es seguro y evitar nuevos riesgos.
  • Alertar: contactar con emergencias y facilitar datos claros sobre el accidente.
  • Socorrer: ayudar dentro de las propias capacidades, sin mover a los heridos salvo peligro inmediato.

Con este tipo de acciones divulgativas, el Servicio de Urgencias Canario acerca la asistencia prehospitalaria a los centros educativos y refuerza el papel de la ciudadanía en la cadena de supervivencia. Una respuesta rápida, responsable y bien orientada puede facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y proteger a las personas afectadas.

Artículo anteriorSteam regala un nuevo juego gratis por tiempo limitado
Artículo siguientecanada ue gana peso con una alianza inédita en Europa