Europa también compite en la carrera por los robots humanoides con siete fabricantes
La carrera por los robots humanoides suele presentarse como una disputa entre China y Estados Unidos. El país asiático concentra buena parte de la fabricación y las compañías estadounidenses, como Figure, Tesla o 1X Robotics, han logrado una gran visibilidad. Sin embargo, Europa también está desarrollando una industria propia, especialmente orientada a las fábricas, la logística y la rehabilitación.
El enfoque europeo presenta una diferencia importante. Mientras muchas empresas estadounidenses dependen de grandes rondas de financiación de capital riesgo, los fabricantes europeos están cerrando acuerdos directamente con la industria. Compañías como Schaeffler, BMW, Renault o Fincantieri actúan al mismo tiempo como inversoras, proveedoras de componentes y primeras clientas.
Este modelo permite probar los robots en entornos reales antes de afrontar una producción masiva. También facilita que los fabricantes adapten sus máquinas a tareas concretas, como transportar piezas, soldar, inspeccionar instalaciones o manipular objetos delicados.
NEURA Robotics, la apuesta alemana por la IA física
Fundada en Alemania en 2019, NEURA Robotics se define como una compañía de inteligencia artificial física. El concepto hace referencia a sistemas capaces de percibir el entorno, tomar decisiones y actuar sobre el mundo real mediante motores, sensores y herramientas robóticas.
Su principal humanoide es el 4NE1 en su versión 3.5, diseñado para tareas industriales de manipulación, transporte e interacción con personas. La compañía también prepara una versión más pequeña, el 4NE1 Mini, y fabrica brazos robóticos, plataformas móviles y robots cuadrúpedos.
Durante este verano anunció una ronda de financiación de hasta 1.400 millones de dólares, con la participación de empresas como Tether, Qualcomm, Amazon, NVIDIA, Bosch y Schaeffler. Esta última mantiene una relación especialmente estrecha con NEURA: aporta componentes, invierte en la compañía y prevé utilizar sus robots en fábricas.
El camino no ha estado libre de tropiezos. En julio, uno de los 4NE1 cayó durante una demostración en Computex, en Taipei. NEURA y Qualcomm explicaron que se trataba de una secuencia de caída segura, aunque las imágenes se difundieron rápidamente en redes sociales. La empresa mantiene sus planes comerciales y ya permite reservar el robot por 98.000 euros.
Agile Robots aprovecha una base industrial consolidada
Agile Robots nació en 2018 y cuenta con una trayectoria centrada en la automatización industrial. Antes de presentar su humanoide, la empresa ya había instalado más de 20.000 soluciones robóticas en distintos países, entre brazos mecánicos y plataformas móviles.
A finales de 2025 incorporó a su catálogo el Agile ONE. Su principal argumento son las manos robóticas, preparadas para realizar tareas de manipulación fina. Esto resulta relevante en líneas de producción donde no basta con levantar una pieza, sino que es necesario orientarla, encajarla o colocarla con precisión.
La compañía trabaja con BMW y reforzó su relación con el fabricante tras la adquisición de idealworks, su filial dedicada a la automatización logística. Su estrategia se apoya menos en la promesa de un robot generalista y más en integrar la tecnología en procesos industriales que ya conoce.
AEON, un humanoide que también se desplaza sobre ruedas
Hexagon Robotics, división de la tecnológica industrial Hexagon AB, ha desarrollado el AEON, un robot con una configuración poco habitual. En superficies planas puede desplazarse sobre ruedas y, cuando encuentra obstáculos como escalones, utiliza sus piernas para caminar.
El diseño está pensado para el mantenimiento de maquinaria, la inspección de piezas y la captura de datos. Esa información puede utilizarse para crear gemelos digitales, es decir, representaciones virtuales de máquinas o instalaciones que permiten supervisar su estado y simular cambios.
Los AEON ya realizan tareas de producción en la planta de BMW en Leipzig. Además, Schaeffler ha anunciado que planea desplegar al menos 1.000 unidades en sus fábricas, una cifra que muestra la importancia de los primeros contratos industriales para el sector europeo.
Italia explora la soldadura y la piel táctil
Generative Bionics nació en 2024 como una escisión del Instituto Italiano de Tecnología. A finales de 2025 consiguió 70 millones de euros en su primera ronda de financiación y en enero de 2026 presentó su primer humanoide, el GENE.01.
Una de sus principales novedades es la llamada piel táctil. Se trata de una cubierta con sensores capaces de detectar el contacto y permitir que el robot reaccione ante un golpe, una presión o la proximidad de una persona.
La compañía trabaja con el constructor naval Fincantieri en un proyecto para probar sus robots en tareas de soldadura en el astillero de Sestri Ponente antes de que termine el año. De momento, Generative Bionics todavía no ha comenzado la fabricación de unidades comerciales.
Wandercraft lleva la experiencia médica a la fábrica
La francesa Wandercraft acumula más de una década de experiencia en exoesqueletos robóticos para rehabilitación y movilidad de personas con parálisis. Ese conocimiento sobre locomoción y equilibrio le ha permitido desarrollar el Calvin-40, un humanoide industrial capaz de transportar hasta 40 kilogramos.
El robot no tiene cabeza, una decisión que simplifica su diseño y evita elementos que no resultan necesarios para sus tareas. Renault participa en su desarrollo y planea instalar 350 unidades en sus fábricas para 2027. Wandercraft asegura que también cuenta con otros doce clientes, entre ellos el proveedor italiano de componentes de automoción SAPA.
UMA apuesta por nuevos modelos de aprendizaje
La startup francesa UMA es la compañía más joven de este grupo. Está dirigida por Rémi Cadène, antiguo responsable de Optimus en Tesla y una figura vinculada al proyecto de robótica LeRobot de Hugging Face. Su equipo incluye además a profesionales que trabajaron en Google Brain y DeepMind.
Hace apenas unos meses presentó el UMA Northstar, un humanoide que todavía se encuentra en una fase inicial. Su propuesta se apoya en sistemas de inteligencia artificial capaces de aprender tareas a partir de demostraciones y datos, en lugar de programar manualmente cada movimiento.
Europa aún está lejos de competir con China en volumen de fabricación o con Estados Unidos en financiación. Pero su combinación de ingeniería industrial, clientes reales y despliegues en fábricas puede convertirse en una ventaja. El futuro de los robots humanoides no dependerá solo de quién construya la máquina más llamativa, sino de quién consiga que funcione de forma segura, rentable y constante durante miles de horas.



