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Así funciona el frenado By Wire del Omoda 7 SHS: una respuesta en 150 milisegundos

El Omoda 7 SHS incorpora un sistema de frenado By Wire capaz de responder en 150 milisegundos. Esta tecnología sustituye parte de la conexión mecánica tradicional entre el pedal y los frenos por una gestión electrónica, con un objetivo especialmente relevante en los vehículos electrificados: mantener un tacto de pedal constante, independientemente de la intervención de la frenada regenerativa.

En un híbrido enchufable como el Omoda 7 SHS, el coche puede reducir la velocidad de dos formas diferentes. Por un lado, utiliza los frenos convencionales, basados en discos y pastillas. Por otro, aprovecha la retención del motor eléctrico para recuperar energía y devolverla a la batería. Coordinar ambos sistemas sin alterar la sensación que recibe el conductor es uno de los principales retos técnicos.

Un pedal que no cambia según el tipo de frenada

La frenada regenerativa permite transformar parte de la energía cinética del vehículo en electricidad. Cuando el conductor levanta el pie del acelerador o pisa el pedal del freno, el motor eléctrico puede funcionar como generador y ofrecer resistencia al avance. Esta energía se almacena en la batería para utilizarla posteriormente.

Sin embargo, la retención eléctrica no siempre está disponible con la misma intensidad. Puede variar según el nivel de carga de la batería, su temperatura, la velocidad del vehículo o la demanda de potencia. En una arquitectura convencional, esos cambios podrían traducirse en un tacto de pedal menos uniforme.

El sistema By Wire del Omoda 7 SHS busca evitar esa variación. La presión ejercida sobre el pedal se interpreta mediante sensores y una unidad electrónica determina cuánta deceleración debe aportar el motor eléctrico y cuánta corresponde a los frenos hidráulicos. El conductor, en cambio, debería percibir una respuesta más lineal y predecible.

Qué significa una respuesta de 150 milisegundos

Los 150 milisegundos hacen referencia al tiempo de respuesta del sistema. Es el intervalo necesario para que la electrónica interprete la orden del conductor y active la estrategia de frenado correspondiente. En la práctica, una reacción rápida ayuda a que la deceleración se produzca de forma progresiva, especialmente cuando se pasa de una retención eléctrica ligera a una frenada más intensa.

Este funcionamiento resulta importante en situaciones cotidianas, como aproximarse a un semáforo, circular en tráfico urbano o detenerse ante un vehículo que reduce la velocidad. La gestión electrónica puede repartir el esfuerzo entre la regeneración y el sistema de fricción sin que el cambio resulte brusco para quien conduce.

Cómo combina la frenada regenerativa y la convencional

El control del Omoda 7 SHS supervisa de manera continua distintos parámetros del vehículo. Entre ellos se encuentran la velocidad, la presión aplicada al pedal, la carga de la batería y la capacidad instantánea del motor eléctrico para recuperar energía.

  • En deceleraciones suaves: el sistema puede priorizar la retención del motor eléctrico para recuperar energía y reducir el uso de las pastillas.
  • Cuando se necesita más fuerza: la frenada hidráulica entra en acción para alcanzar la desaceleración solicitada.
  • Con la batería llena o fría: la regeneración puede limitarse y el sistema compensa esa menor capacidad con los frenos convencionales.
  • En una frenada de emergencia: la electrónica coordina la respuesta para ofrecer la máxima capacidad de detención disponible.

La principal diferencia frente a un sistema tradicional no está únicamente en la rapidez, sino en la capacidad de gestionar la transición entre ambos tipos de frenado. El objetivo es que el pedal conserve una respuesta coherente aunque cambien las condiciones de funcionamiento del sistema híbrido.

Ventajas para la conducción diaria

Un tacto estable puede facilitar una conducción más precisa. El conductor no tiene que adaptar constantemente la presión del pedal para compensar cambios en la retención eléctrica, algo que puede resultar especialmente apreciable en recorridos urbanos con frecuentes paradas y arranques.

Además, al recurrir a la frenada regenerativa siempre que las condiciones lo permiten, el vehículo puede aprovechar mejor la energía que normalmente se perdería en forma de calor. Esta estrategia contribuye a mejorar la eficiencia del sistema híbrido y puede reducir el desgaste de los componentes de fricción.

El sistema también permite ajustar la respuesta del vehículo a diferentes escenarios de conducción. La electrónica puede modificar el reparto entre regeneración y frenado convencional en función de la velocidad, la intensidad de la frenada y el estado de la batería, manteniendo como prioridad la estabilidad y el control.

La electrónica como elemento clave de seguridad

En un sistema By Wire, la electrónica adquiere un papel central, pero no actúa de forma aislada. La gestión del frenado se integra con otros sistemas de seguridad activa, como el control de estabilidad, el ABS y las ayudas a la conducción. De este modo, la presión solicitada por el conductor puede adaptarse a las condiciones de adherencia de cada rueda.

La rapidez de respuesta anunciada para el Omoda 7 SHS refuerza esa coordinación. No se trata solo de frenar antes, sino de calcular con rapidez la combinación más adecuada entre recuperación de energía y frenado hidráulico. El resultado buscado es una respuesta natural, uniforme y fácilmente dosificable.

Con esta tecnología, el Omoda 7 SHS se suma a la evolución de los sistemas de frenado en los vehículos electrificados. La combinación de una respuesta de 150 milisegundos y un tacto de pedal constante pretende ofrecer una experiencia más cercana a la de un automóvil convencional, al tiempo que aprovecha las ventajas de la propulsión híbrida y la recuperación de energía.

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