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LiFi: la alternativa al WiFi que utiliza la luz para ofrecer conexiones más rápidas

El WiFi se ha convertido en una tecnología imprescindible en hogares, oficinas, hoteles y espacios públicos. Sin embargo, la creciente demanda de conexión y el aumento de dispositivos conectados están impulsando nuevas soluciones. Entre ellas destaca el LiFi, un sistema capaz de transmitir datos mediante la luz visible.

La propuesta no consiste en sustituir de inmediato todos los routers inalámbricos, sino en complementar las redes actuales con una tecnología que puede ofrecer más velocidad, menor saturación y un nivel adicional de seguridad. Sus defensores consideran que tendrá un papel importante en determinados entornos profesionales y domésticos.

Qué es exactamente el LiFi

LiFi es el acrónimo de Light Fidelity. A diferencia del WiFi, que utiliza ondas de radio para enviar información, esta tecnología emplea bombillas LED capaces de variar su intensidad a una velocidad imperceptible para el ojo humano.

Esas variaciones transmiten los datos hacia un dispositivo equipado con un receptor óptico. El proceso funciona de manera similar a una comunicación inalámbrica convencional, aunque en lugar de utilizar una señal de radio se aprovecha el espectro de la luz.

La iluminación no tiene que apagarse ni parpadear de forma visible. Los cambios se producen a una velocidad extremadamente elevada, por lo que el usuario percibe únicamente una luz normal mientras se mantiene la conexión a internet.

Más velocidad y menos interferencias

Una de las principales ventajas del LiFi es su capacidad para trabajar con un espectro mucho más amplio que el utilizado por las redes WiFi. El espectro radioeléctrico está cada vez más congestionado por routers, móviles, dispositivos inteligentes y otros sistemas inalámbricos.

En lugares con muchos usuarios, esa saturación puede traducirse en una conexión más lenta, cortes o un aumento de la latencia. Al utilizar la luz, el LiFi evita buena parte de las interferencias propias de las señales de radio y puede proporcionar una comunicación más estable en zonas concretas.

También puede alcanzar velocidades muy elevadas en condiciones adecuadas. No obstante, el rendimiento final dependerá de la instalación, la distancia entre el emisor y el receptor, la calidad de los equipos y la capacidad de la conexión contratada.

La seguridad es otro de sus puntos fuertes

Las señales de luz no atraviesan las paredes como las ondas de radio. Esta característica limita el alcance de la red a la habitación o zona iluminada y dificulta que alguien situado en el exterior pueda interceptar la comunicación.

Por ese motivo, el LiFi puede resultar especialmente interesante en oficinas, centros de investigación, hospitales, aeropuertos y otros espacios donde la protección de los datos es prioritaria. La conexión puede quedar restringida a áreas muy concretas, algo que no siempre es posible con una red WiFi convencional.

Eso no significa que la tecnología sea completamente segura por sí sola. Como cualquier sistema de comunicaciones, necesita cifrado, autenticación y una configuración adecuada para evitar accesos no autorizados.

Sus limitaciones impiden que reemplace al WiFi de forma inmediata

El principal inconveniente del LiFi es que requiere una línea de visión relativamente directa entre la fuente de luz y el receptor. Si una persona se interpone, se apaga la lámpara o el dispositivo queda oculto, la calidad de la conexión puede reducirse.

Además, la señal no funciona de la misma manera a plena luz del día o en espacios donde la iluminación no está controlada. Para aprovecharla, sería necesario instalar luminarias compatibles y utilizar dispositivos preparados para recibir la señal óptica.

Este último punto es decisivo. La mayoría de móviles, ordenadores, televisores y dispositivos conectados actuales incorporan WiFi, pero no cuentan con un receptor LiFi integrado. La expansión de esta alternativa dependerá, por tanto, de que los fabricantes adopten el estándar y de que el precio de los equipos disminuya.

Dónde puede tener más sentido

El LiFi no está pensado únicamente para navegar por internet en casa. Sus características pueden ser útiles en entornos donde la congestión inalámbrica sea un problema o donde se necesite controlar con precisión el área de cobertura.

  • Oficinas y aulas: permite crear zonas de conexión asociadas a luminarias concretas.
  • Hospitales: reduce el uso de radiofrecuencias en áreas con equipos sensibles, siempre que la instalación cumpla la normativa correspondiente.
  • Industria: puede facilitar comunicaciones fiables en espacios con interferencias electromagnéticas.
  • Transporte: ofrece posibilidades en aviones, trenes y vehículos conectados.
  • Hogares inteligentes: puede complementar el WiFi para conectar dispositivos situados en una habitación determinada.

El futuro será probablemente híbrido

Presentar el LiFi como el final del WiFi resulta prematuro. La tecnología inalámbrica basada en radio sigue ofreciendo ventajas esenciales: atraviesa paredes, permite moverse por toda la vivienda y cuenta con una enorme variedad de dispositivos compatibles.

Lo más probable es que ambas soluciones convivan. El WiFi puede encargarse de proporcionar cobertura general, mientras que el LiFi aporta conexiones rápidas y controladas en espacios concretos. Esta combinación permitiría distribuir mejor el tráfico y reducir la saturación de las redes.

El avance dependerá de varios factores: la creación de estándares comunes, la integración de receptores en móviles y ordenadores, la reducción de costes y la facilidad de instalación. Si estos obstáculos se resuelven, la luz podría convertirse en una nueva vía para conectarse a internet.

Por ahora, el LiFi no es un sustituto universal del WiFi, pero sí una alternativa tecnológica con potencial. En un momento en el que cada vez hay más equipos conectados y se necesita mayor velocidad, aprovechar la iluminación para transmitir datos puede dejar de ser una idea experimental y convertirse en una herramienta habitual.

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