La Universidad de Zaragoza lanza 39 cursos para formar al personal que necesitan los centros de datos
Aragón se ha convertido en uno de los principales polos europeos para la instalación de centros de datos, pero el crecimiento de estas infraestructuras afronta un desafío decisivo: encontrar profesionales capaces de diseñarlas, mantenerlas y operarlas. Para responder a esa demanda, la Universidad de Zaragoza ha puesto en marcha una oferta de 39 cursos especializados orientados al sector de los data centers.
La propuesta se basa en módulos de formación corta y flexible que pueden cursarse de manera independiente y acumularse progresivamente. El objetivo es ofrecer una alternativa más rápida que un grado, un máster o una formación profesional convencional, especialmente útil para trabajadores que quieran reciclarse o especializarse.
Una formación diseñada para el ciclo completo de un centro de datos
Los cursos abarcan las distintas fases de la vida útil de estas instalaciones. La formación incluye desde la planificación y la ingeniería de las infraestructuras físicas hasta el mantenimiento, la eficiencia energética, la ciberseguridad y la gestión de las líneas de negocio asociadas.
También se contemplan competencias relacionadas con las redes de comunicaciones, la fibra óptica y el software que permite gestionar los servidores. Entre estas tecnologías se encuentra la virtualización, una técnica que divide los recursos físicos de una máquina para ejecutar varios sistemas o servicios de forma independiente.
Esta última área resulta especialmente relevante para las cargas de trabajo de inteligencia artificial. El entrenamiento y funcionamiento de modelos de IA exige grandes cantidades de capacidad de cálculo, almacenamiento y refrigeración, por lo que los centros de datos necesitan personal que comprenda tanto el hardware como las plataformas digitales que lo administran.
Microcredenciales para cubrir una demanda que crece más rápido que los grados
La Universidad de Zaragoza ha estructurado la oferta mediante microcredenciales, certificaciones académicas centradas en una competencia concreta. Frente a los itinerarios tradicionales, permiten adquirir conocimientos muy específicos en menos tiempo y acreditar cada bloque de formación ante las empresas.
El modelo pretende reducir la distancia entre la universidad y un mercado tecnológico que cambia con rapidez. Los grados proporcionan una base sólida, pero no siempre pueden incorporar con agilidad las herramientas, normativas y procedimientos que aparecen en sectores en expansión.
En el caso de los centros de datos, la necesidad de perfiles es especialmente amplia. No se limita a especialistas en informática: también incluye profesionales de la electricidad, la mecánica, la fontanería industrial y la climatización.
- Técnicos de mantenimiento eléctrico y mecánico.
- Especialistas en refrigeración y eficiencia energética.
- Ingenieros de potencia, termodinámica y redes.
- Profesionales de fibra óptica y telecomunicaciones.
- Expertos en ciberseguridad, virtualización y gestión de sistemas.
- Personal dedicado a la operación, la planificación y la gestión empresarial.
Aragón, entre Madrid y Barcelona y con una fuerte apuesta energética
La expansión de Aragón como destino para los centros de datos responde a varios factores. La comunidad dispone de grandes extensiones de terreno, está situada entre los dos principales núcleos económicos de España y cuenta con una creciente oferta de energía renovable.
Zaragoza y su entorno han atraído proyectos de grandes compañías tecnológicas, mientras que otras instalaciones se distribuyen por municipios como Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y distintas áreas de la provincia de Huesca. Las inversiones anunciadas para la región alcanzan decenas de miles de millones de euros.
Entre los proyectos más destacados se encuentran los vinculados a Amazon Web Services y Microsoft. Amazon ha comunicado una inversión de hasta 33.700 millones de euros en sus instalaciones aragonesas, una cifra que incluye varios emplazamientos y un campus en Huesca.
El reto es que el valor se quede en la comunidad
Las previsiones económicas son relevantes. Un estudio de la Fundación Basilio Paraíso estima que la actividad de los centros de datos podría aportar cerca de 1.200 millones de euros anuales al producto interior bruto de Aragón.
Sin embargo, el impacto dependerá de que la región consiga generar empleo cualificado y un tejido de empresas proveedoras alrededor de las grandes instalaciones. La construcción de un centro de datos puede movilizar una inversión enorme, pero su funcionamiento posterior requiere menos trabajadores que otras industrias de similar volumen económico.
Por eso, la preparación de técnicos e ingenieros locales se ha convertido en una prioridad. Contar con profesionales formados permitiría cubrir puestos directos, impulsar compañías de mantenimiento y servicios especializados y evitar que buena parte de las oportunidades acabe en manos de trabajadores desplazados desde otras comunidades.
Energía, agua y sostenibilidad: la otra cara de la expansión
El crecimiento del sector también plantea interrogantes. Los centros de datos consumen grandes cantidades de electricidad y necesitan sistemas de refrigeración permanentes. En una comunidad expuesta a episodios de sequía, el uso de agua y la presión sobre las redes energéticas forman parte del debate sobre su implantación.
La eficiencia energética, la reutilización del calor y el empleo de fuentes renovables serán elementos esenciales para que los nuevos proyectos sean sostenibles. En este contexto, la formación universitaria no solo debe cubrir la operación de los equipos, sino también el diseño de instalaciones con un menor impacto ambiental.
Con sus 39 cursos, la Universidad de Zaragoza apuesta por adaptar la educación a una industria que avanza a gran velocidad. Aragón busca así no limitarse a alojar los servidores que sostienen la nube y la inteligencia artificial, sino formar a las personas encargadas de mantener en marcha esa infraestructura digital.



