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Julia Ferreras asegura que temió por su vida tras refugiar a Rafael Borrego en su coche

La diputada Julia Ferreras ha relatado el episodio de tensión que vivió después de ofrecer refugio en su vehículo al activista Rafael Borrego, quien, según su testimonio, había sido increpado por varios manifestantes. Ferreras asegura que pasó “muchísimo miedo” y que llegó a pensar que no conseguirían salir del lugar.

“Pensé que no saldríamos de allí. Venían a lincharnos”, ha explicado la parlamentaria al describir unos momentos que, según su versión, estuvieron marcados por la presión y la hostilidad de un grupo de personas. La diputada sostiene que la situación se volvió especialmente delicada cuando Borrego se refugió en su coche.

Un refugio dentro del vehículo

De acuerdo con el relato de Ferreras, el activista fue increpado por los manifestantes y buscó protección en el automóvil de la diputada. La decisión de permitirle entrar convirtió el vehículo en un punto de tensión, mientras las personas que se encontraban en el exterior reaccionaban ante lo ocurrido.

Ferreras ha señalado que, durante esos instantes, sintió una amenaza directa y que la posibilidad de abandonar el lugar no estaba garantizada. Su testimonio refleja el temor ante una situación que, siempre según su relato, pudo derivar en una agresión física contra ambos.

La diputada no ha ocultado la angustia que experimentó. Al hablar de lo sucedido, ha insistido en la intensidad del miedo y en la sensación de encontrarse rodeada. La expresión “venían a lincharnos” resume la percepción con la que vivió aquellos momentos.

Un episodio de elevada tensión

El incidente se produjo en un contexto de enfrentamiento entre manifestantes y el activista. Aunque el relato conocido se centra en la experiencia de Ferreras, la diputada sitúa el origen de la situación en los reproches y los gritos dirigidos contra Borrego antes de que entrara en el vehículo.

La intervención de Ferreras consistió, según sus propias palabras, en facilitarle un espacio de protección para evitar que continuara expuesto a los manifestantes. El gesto desembocó en una escena de gran tensión, con la diputada y el activista dentro del coche y el grupo en el exterior.

La parlamentaria ha descrito la reacción de los manifestantes como lo suficientemente intimidatoria para temer por su integridad. Su declaración no aporta, en el relato difundido, detalles sobre posibles lesiones ni confirma que se produjeran agresiones físicas, pero sí incide en la gravedad de las amenazas que percibió.

Ferreras habla de miedo y desprotección

El testimonio de Julia Ferreras pone el foco en la inseguridad que, a su juicio, se vivió durante el episodio. La diputada afirma que la situación escapó rápidamente de cualquier discusión o protesta verbal y adquirió una dimensión que le hizo temer que la salida del lugar terminara en violencia.

“Pasé muchísimo miedo”, ha resumido al referirse a lo ocurrido. La frase refleja el impacto personal de una experiencia en la que, según su versión, tuvo que actuar de forma inmediata para proteger a Borrego y, al mismo tiempo, intentar ponerse a salvo.

La diputada considera que la presión ejercida por los manifestantes generó un escenario límite. En esas circunstancias, el coche dejó de ser únicamente un medio de transporte y pasó a funcionar como un espacio de resguardo frente a quienes rodeaban el vehículo.

La declaración abre el debate sobre la violencia en las protestas

El episodio vuelve a poner sobre la mesa los límites de la protesta y la necesidad de preservar la integridad de quienes participan en actos públicos. Las discrepancias y las críticas forman parte del debate democrático, pero el temor a una agresión física sitúa los hechos en un nivel de gravedad distinto.

Ferreras ha optado por hacer público su relato para explicar cómo vivió la situación y cuál fue el motivo por el que permitió a Rafael Borrego refugiarse en su coche. Su testimonio describe una escena de acoso e intimidación, aunque corresponde a las investigaciones y a los testimonios de todas las partes determinar el alcance exacto de lo sucedido.

Por ahora, la diputada mantiene que tanto ella como el activista se sintieron en peligro y que la salida del lugar estuvo precedida por unos momentos de máxima tensión. Sus palabras trasladan la dimensión humana de un incidente que, más allá de las posiciones enfrentadas, estuvo marcado por el miedo y la amenaza de que la confrontación terminara en una agresión.

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