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Los manifestantes del puerto niegan haber confundido a Borrego: “Nos estaba provocando”

Los participantes en la protesta desarrollada en el puerto de Ceuta han rechazado que increparan al activista Borrego por error o que lo confundieran con otra persona. Según su versión, el enfrentamiento verbal se produjo después de que el activista permaneciera durante aproximadamente media hora grabándoles y lanzando comentarios que consideran ofensivos.

Los manifestantes aseguran que la situación no comenzó con una agresión ni con contacto físico, sino con una sucesión de provocaciones que elevó la tensión en la zona portuaria. Su relato sitúa el origen del incidente en la actitud de Borrego, al que acusan de dirigirse a ellos con expresiones que califican de barbaridades mientras utilizaba su teléfono móvil para registrar lo que estaba ocurriendo.

Una discusión que subió de tono

La protesta transcurría con presencia de varias personas cuando, de acuerdo con los testimonios recogidos entre los participantes, el activista comenzó a grabarles de forma insistente. Los ceutíes sostienen que no reaccionaron de inmediato y que soportaron durante un tiempo sus comentarios antes de responderle.

Fue entonces cuando algunos manifestantes empezaron a increparle. Admiten que se produjeron gritos y reproches, pero niegan que hubiera violencia física contra Borrego. También rechazan la idea de que su reacción obedeciera a una confusión o a un malentendido sobre su identidad.

La versión de los concentrados es que sabían perfectamente quién era la persona a la que se dirigían y que su respuesta llegó después de una provocación prolongada. En este sentido, consideran que presentar los hechos como una equivocación desvirtúa el motivo de la protesta y el desarrollo de la discusión.

La intervención de la diputada

Uno de los momentos que más indignación generó entre los manifestantes fue, según su relato, la intervención de una diputada ceutí para proteger a Borrego. Los participantes aseguran que observaron cómo la representante política le facilitaba refugio en su vehículo, una escena que interpretaron como un gesto de respaldo al activista en plena tensión.

La presencia de la diputada en ese momento, y especialmente el hecho de que Borrego se introdujera en su coche, fue descrita por los concentrados como la guinda de un episodio que ya venía marcado por los enfrentamientos verbales. Para ellos, la imagen resultó especialmente significativa porque entendieron que la parlamentaria se posicionaba a favor del activista frente a quienes participaban en la protesta.

Los manifestantes sostienen que su malestar no se dirigía contra la diputada por su condición política, sino por la decisión concreta de permitir que Borrego se refugiara en el vehículo. A su juicio, la actuación contribuyó a aumentar la tensión y a dar una lectura parcial de lo sucedido en el puerto.

Niegan cualquier agresión física

Los ceutíes que han explicado su versión insisten en diferenciar entre una protesta verbal y una agresión. Reconocen que hubo increpaciones, voces y un ambiente tenso, pero aseguran que no golpearon al activista ni mantuvieron contacto físico con él.

La precisión es relevante para los participantes, que consideran que cualquier relato sobre el incidente debe distinguir entre los insultos o reproches que pudieran haberse producido y una supuesta agresión. En su opinión, la tensión fue consecuencia de la grabación y de los comentarios previos, y no de una intención inicial de atacar a Borrego.

También sostienen que el hecho de que el activista estuviera registrando las imágenes condicionó el desarrollo de la escena. La grabación, según explican, hizo que los presentes se sintieran señalados y provocados, especialmente por la duración del episodio y por las expresiones que atribuyen a Borrego.

Un incidente pendiente de aclaración

El episodio del puerto ha dejado versiones enfrentadas sobre el origen de la discusión y la respuesta de cada una de las partes. Mientras los manifestantes defienden que reaccionaron ante una provocación, la secuencia completa deberá determinarse a partir de las imágenes disponibles y de los testimonios de quienes presenciaron los hechos.

Por ahora, la principal reivindicación de los ceutíes es que no se les presente como un grupo que actuó por confusión o sin motivo. Su relato sitúa el inicio del enfrentamiento en una grabación prolongada, en comentarios que consideran ofensivos y en una escalada verbal que, según afirman, no llegó a convertirse en violencia física.

La escena de Borrego entrando en el coche de la diputada ceutí permanece como el elemento que más ha marcado la interpretación de los manifestantes. Para ellos, ese gesto confirmó la impresión de que el activista estaba siendo protegido después de haber provocado la reacción de quienes se encontraban en el puerto.

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