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La ULL recuerda a Bartolomé García Lorenzo, asesinado por la policía hace 50 años

La Universidad de La Laguna (ULL) dedica una exposición a la memoria de Bartolomé García Lorenzo, un estudiante de 21 años asesinado por la policía hace medio siglo. El caso provocó una amplia respuesta social durante la Transición y permanece como uno de los episodios que ayudan a entender la conflictividad política y ciudadana de aquellos años.

La muestra recupera la figura de un joven cuya muerte trascendió el ámbito familiar y universitario. A través de su recuerdo, la iniciativa plantea una mirada sobre la violencia policial, la movilización social y las dificultades de una sociedad que avanzaba hacia la democracia mientras arrastraba prácticas represivas del pasado.

Un asesinato que conmocionó a la sociedad canaria

Bartolomé García Lorenzo era estudiante y tenía 21 años cuando murió a manos de la policía. Su asesinato generó una fuerte reacción ciudadana en un momento especialmente delicado, marcado por la incertidumbre política, la reivindicación de libertades y la exigencia de responsabilidades ante los abusos de poder.

La respuesta social convirtió el caso en un símbolo. La conmoción no se limitó a quienes conocían al joven, sino que alcanzó a amplios sectores de la sociedad canaria. La protesta y la solidaridad expresaron el rechazo a una actuación policial que dejó al descubierto las tensiones de una etapa en la que los derechos democráticos todavía no estaban plenamente consolidados.

Medio siglo después, la exposición de la ULL vuelve a situar el nombre de Bartolomé García Lorenzo en el espacio público. La iniciativa contribuye a evitar que su historia quede reducida a una referencia aislada y permite relacionarla con el contexto político y social de la Transición.

Memoria, universidad y responsabilidad pública

El papel de la Universidad de La Laguna resulta especialmente relevante. Las instituciones académicas no solo conservan documentos o recuerdan a antiguos estudiantes; también pueden abrir debates sobre la calidad democrática, la rendición de cuentas y la protección de los derechos fundamentales.

Recordar un asesinato policial no implica únicamente mirar al pasado. También obliga a abordar cuestiones actuales: los límites del uso de la fuerza, el control de las actuaciones de los cuerpos de seguridad y la necesidad de investigar cualquier muerte producida en circunstancias controvertidas.

Desde esta perspectiva, la exposición funciona como un ejercicio de memoria democrática. La recuperación de la historia de García Lorenzo permite reivindicar el derecho de la sociedad a conocer lo ocurrido y a preservar el recuerdo de quienes perdieron la vida en contextos de violencia institucional o de falta de garantías.

El valor de una conmemoración medio siglo después

Las conmemoraciones adquieren una dimensión especial cuando transcurren cincuenta años. El paso del tiempo puede diluir los nombres, las fechas y las responsabilidades, pero también ofrece la oportunidad de revisar los hechos con una mayor perspectiva y de incorporarlos al relato colectivo.

En este caso, el aniversario devuelve al debate público la trayectoria de un joven de 21 años y la reacción que su muerte provocó. La exposición recuerda que la Transición no fue un proceso lineal ni exento de violencia. Junto a los avances políticos y sociales, existieron víctimas y episodios cuya investigación y reconocimiento siguen formando parte de la construcción democrática.

La memoria de Bartolomé García Lorenzo interpela especialmente a las nuevas generaciones. Muchos estudiantes que hoy pasan por las aulas universitarias nacieron décadas después de aquellos hechos. Conocerlos permite comprender que derechos considerados básicos, como la libertad de expresión, de reunión o de protesta, fueron reclamados en las calles y defendidos en circunstancias muy difíciles.

Una historia que sigue planteando preguntas

La muestra también invita a reflexionar sobre la relación entre ciudadanía e instituciones. Cuando una actuación policial termina con la muerte de una persona, la sociedad necesita respuestas claras, mecanismos de investigación independientes y garantías de que las responsabilidades no quedan diluidas con el paso de los años.

Ese debate mantiene plena vigencia. La rendición de cuentas y la transparencia son elementos esenciales para reforzar la confianza pública. Recordar a García Lorenzo significa, por tanto, reconocer a una víctima y, al mismo tiempo, reivindicar que los poderes del Estado deben estar sometidos a controles efectivos.

Cincuenta años después de su asesinato, la Universidad de La Laguna mantiene vivo el recuerdo de Bartolomé García Lorenzo. La exposición no solo recupera la historia de un estudiante muerto durante la Transición: también preserva la memoria de una sociedad que reaccionó ante la violencia y que exigió avanzar hacia un sistema basado en las libertades, la justicia y la responsabilidad institucional.

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