Abbas reclama que no se permita una nueva Nakba y pide aplicar la solución de los dos Estados
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, ha advertido de que la situación en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental amenaza con provocar un nuevo desplazamiento masivo de población palestina. En un discurso grabado en vídeo, el dirigente pidió a la comunidad internacional que actúe para impedir lo que describió como una nueva Nakba, término árabe utilizado para referirse al éxodo palestino de 1948.
El mensaje fue difundido después de que Estados Unidos le denegara el visado para viajar a Nueva York. La decisión le impidió participar presencialmente en los encuentros diplomáticos previstos en Naciones Unidas, en un momento marcado por la guerra en Gaza, la crisis humanitaria y el aumento de la tensión en los territorios ocupados.
Una denuncia contra la destrucción de Gaza
Abbas calificó la ofensiva y sus consecuencias de guerra genocida y denunció la destrucción generalizada de viviendas, centros educativos, hospitales y mezquitas. Según su intervención, los daños no se limitan a las infraestructuras, sino que afectan a las condiciones básicas de vida de la población palestina.
El presidente palestino sostuvo que la magnitud de la devastación está provocando un desplazamiento forzoso y que la población de Gaza se enfrenta a una situación límite. Sus acusaciones se producen mientras continúan los llamamientos internacionales para proteger a los civiles, garantizar la entrada de ayuda humanitaria y respetar las normas del derecho internacional.
La Franja de Gaza concentra la mayor parte de la atención internacional por el elevado número de víctimas y por el colapso de servicios esenciales. Sin embargo, Abbas subrayó que la crisis también alcanza a Cisjordania y Jerusalén Oriental, donde denunció operaciones militares, restricciones de movimiento, demoliciones y expansión de asentamientos.
El temor a un plan de expulsión
En su discurso, el dirigente palestino alertó sobre la existencia de un plan colonial cuyo objetivo sería expulsar a los palestinos de sus tierras. Abbas presentó esta posibilidad como una amenaza directa a la continuidad territorial y política del pueblo palestino.
La advertencia sobre un nuevo desplazamiento conecta con uno de los asuntos más sensibles de la cuestión palestina. Para la población palestina, la Nakba representa la expulsión y el desarraigo sufridos durante la creación del Estado de Israel en 1948. Desde entonces, el derecho al retorno y el reconocimiento de la responsabilidad histórica se han mantenido como puntos centrales de la disputa.
Abbas pidió que no se normalice la idea de que la población civil pueda ser trasladada de forma permanente como consecuencia de una guerra. También reclamó garantías internacionales para que los palestinos puedan permanecer en sus hogares y conservar sus vínculos con Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental.
La solución de los dos Estados, en el centro del mensaje
El presidente de la Autoridad Palestina exigió el fin de la ocupación y la aplicación plena de la solución de los dos Estados. Esta fórmula contempla la creación de un Estado palestino junto a Israel, con fronteras y garantías de seguridad acordadas mediante negociaciones.
La propuesta cuenta con respaldo formal de buena parte de la comunidad internacional, pero permanece bloqueada por la falta de avances políticos y por la expansión de los asentamientos israelíes en territorios ocupados. La guerra en Gaza ha reducido todavía más el margen para un diálogo directo y ha agravado la desconfianza entre las partes.
Para Abbas, cualquier salida al conflicto debe incluir el reconocimiento de los derechos nacionales palestinos, el establecimiento de un horizonte político claro y la reconstrucción de las zonas devastadas. A su juicio, una respuesta limitada a la emergencia humanitaria no resolvería las causas que han alimentado décadas de violencia.
La presión diplomática aumenta
La ausencia de Abbas en Nueva York añade un elemento de tensión a la relación entre la dirección palestina y Washington. Estados Unidos mantiene un papel decisivo en la diplomacia de Oriente Próximo, aunque sus posiciones sobre la guerra y sobre el futuro político de Gaza han generado críticas entre los países árabes y organizaciones internacionales.
El veto administrativo al viaje no ha impedido que el mensaje palestino llegue a la agenda internacional. La petición de Abbas se centra en tres objetivos: detener las operaciones militares, impedir el desplazamiento permanente de la población y reactivar un proceso político basado en la creación de dos Estados.
Mientras persisten los combates y la destrucción, el riesgo de una crisis regional y de una nueva ola de desplazamientos continúa siendo una de las principales preocupaciones diplomáticas. Abbas ha instado a los gobiernos extranjeros a no limitarse a condenar los acontecimientos y a adoptar medidas concretas para proteger a la población palestina.



